Los viajes para Dante, de momento, eran inevitables. Mientras su padre mantuviera el mando de la mafia Brown, quienes se tenían que hacer cargo de los asuntos importantes eran él y Jarek, al ser los dos hombres de mayor confianza del mafioso. Esos mismos asuntos importantes, eran los que hacían imposible llevar a cabo el festejo del anuncio de su matrimonio, pues para poder celebrar por lo alto, primero tenían que hacerse cargo de sus obligaciones. Esta vez debían viajar al sur de Texas, donde cerrarían un acuerdo grande con otra mafia. No era un único cargamento; eran tres, quizá cuatro, demasiado voluminosos para enviarlos juntos. Los movimientos tenían que hacerse con días de diferencia, en rutas distintas para no levantar sospechas y evitar una coincidencia desafortunada con las autor

