Labios ardientes

1951 Palabras

Una vez entraron a la habitación Gabriella tomó un baño. La ropa que llevaba estaba húmeda por la lluvia y por el trayecto, y lo último que quería era resfriarse. Dejó que las mucamas se llevaran su ropa mojada y soltó un suspiro largo dejando que el agua caliente cayera sobre su piel, aliviando un poco la tensión que tenía acumulada en los hombros desde que había visto a sus padres. Era extraño: no tenía recuerdos, pero el impacto seguía siendo profundo, como si su cuerpo sí recordara lo que su mente no. Cerró los ojos por unos segundos, tratando de no pensar demasiado, dejando que el vapor la envolviera. Mientras tanto, Dante se dedicó a atender asuntos de sus negocios lícitos por medio de su laptop. Aunque fuera el próximo heredero de la mafia, gran parte del dinero que entraba a sus c

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