Capítulo 13

1060 Palabras

Emiliano Rodger no entraba en una habitación: la conquistaba. Regresó de su prolongado “viaje de negocios” por Europa como una estrella de rock: bronceado, con el pelo estratégicamente despeinado y una sonrisa depredadora que prometía problemas. Ginger lo vio por primera vez en el piso ejecutivo de Rodger Corp y supo enseguida que era un comodín, un factor de caos que no había calculado. Fue directo al escritorio de Fernando, ignorando a su padre para clavar los ojos —más oscuros y atrevidos que los de él— en “Aimar”. —Así que tú eres el milagro que finalmente ha hecho sonreír al viejo —dijo con un ronroneo divertido. Se inclinó sobre el escritorio de Ginger, invadiendo su espacio con insolencia—. Emiliano Rodger. Y tú debes ser Aimar. He oído maravillas, pero como siempre, la realidad s

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