Azul El despertador sonó como un taladro directo al cerebro. Estaba agotada, pero hoy no podía darme el lujo de quedarme en cama. Era el día de voluntariado en la asociación de rescate animal, y eso sí que era algo que no me permitía fallar. Me vestí con ropa cómoda, recogí mi cabello en una coleta alta y bajé las escaleras con mi mochila. Respiré hondo. No me encantaba la idea de ver a Federico. No es que fuera mala persona, pero tenía esa actitud de chico encantador que siempre me ponía a la defensiva. Y más aún después de descubrir que era amigo de Alessandro. Salí con el bolso al hombro y allí estaban: Ellie con su sonrisa de siempre y Fede recostado contra su coche como si fuera un anuncio de perfume masculino. —¡Azul! Vamos, que hoy los peluditos nos esperan —dijo Ellie emocion

