¡Wow! Simplemente puedo decir eso, estábamos comenzando nuestro fin de semana de la mejor manera posible y no lo podía creer. De hecho sí, ya me había imaginado que esto ocurriría ya que esta mañana los ojos del doctor sexy estaban obnubilados por la lujuria. Era inevitable para los dos mantener nuestras manos fuera del otro, él era lo más increíble que pudo sucederme y quería creer que yo también lo era para él. La manera en la que me tocaba, me besaba y gemía cuando disfrutábamos del otro me decía que sí, pero no quería volver a ilusionarme para luego darme cuenta que no era así. Con Martín había sucedido eso, había estado muy convencida que ambos funcionaríamos. Disfrutábamos tanto cuando estábamos solos que era grandioso, pero solo era eso. Luego fuera de la cama no nos poníamos de

