Finalmente habíamos llegado, un lugar hermoso sin lugar a dudas. Joaquín había sido bastante ingenioso en elegir un lugar como este, retirado sin vecinos y afrodisíaco. La playa era hermosa, los alrededores de la cabaña eran increíbles por donde mire la naturaleza en su magnífico esplendor. Me sorprende que haya recordado mis palabras cuando mencioné que me encantaba la soledad de la playa y la paz que ese lugar me brindaba. Jamás creí que me escuchara realmente y menos que prestará atención. Es decir, sé que hablo mucho y sé que mis amigos escuchan la mitad de las cosas que digo porque los aturdo con las mil cosas que sigo por minuto pero al parecer él no es como ellos, él si me escucha. Descargamos el auto con todas las cosas que habíamos comprado del supermercado con las provisiones

