La observé mientras se alejaba corriendo sin saber qué hacer, mis palabras no habían salido con intenciones de lastimarla o hacerla molestar a ella, sino a su padre, pero ahora la princesa había malinterpretado todo. —¡Mierda! ¡Mierda! —exclamé impotente. —Definitivamente eres un bruto, te has jodido tú mismo y aunque ahora no recuerdes, cuando llegues a hacerlo, te vas a arrepentir de este momento —me dijo Felipe burlándose de mí y me irritó tanto, al punto que preferí alejarme para evitar entrar en conflictos. —¡Vete a la mierda Felipe! —salí de la sala y comencé a alejarme de allí, estaba demasiado confundido y aunque no recordaba nada, me dolió mucho ver la tristeza de Camil. Caminé por el jardín y llegué a unos bancos rodeados de arbustos, allí me senté tratando de f

