La actitud de Felipe me estresaba, tenía claro sus intenciones, solo buscaba la manera de provocarme, mas en este momento no estaba para eso, mis pensamientos y mis sentimientos estaban centrados en poder evitar que Camil se fuera del país, estaba dispuesto a todo por ella, sería capaz de firmar un tratado de paz con el mismo demonio, lo cual era para mí su padre, si con solo eso lograba recuperar a mi mujer. —¡Felipe por favor! —exclamé exasperado—. Te lo pido desde lo más profundo de mi corazón, no la dejes ir, haz cualquier cosa a tu alcance, pero evita la partida de Camil, si no lo quieres hacer por mí, por lo menos hazlo por ella, como padre, estoy seguro ansías con ahínco la felicidad de tu hija —pronuncié tratando de despertar el amor de padre de Felipe y sumarlo a mi causa.

