Sienna estaba sentada en la cafetería cuando Jonas giró una silla hacia atrás y se sentó frente a ella. —Me estás ignorando —dijo él cruzando los brazos sobre el respaldo de la silla. Ella pasó la lengua por sus dientes y lo miró fijamente. Habían pasado dos días desde que lo había visto en el complejo cuando Miklos lo había enviado a hacer un trabajo y alejarse de ella. Él la había llamado un par de veces y le había enviado mensajes de texto, pero ella no había respondido ni una sola vez. Aún le dolía saber que él tenía una novia y no había sido lo suficientemente honesto como para decírselo. Se veía recién duchado, con el pelo oscuro peinado hacia atrás y brillante. Sus ojos oscuros se enfocaron intensamente en ella y su boca estaba rígidamente cerrada. Tenía la camisa desabotonada do

