Capítulo 15

1642 Palabras
Desperté en el sofá de la oficina de Caleb, mi cabeza estaba posada en sus piernas, él había estado actuando como mi almohada personal mientras despertaba. Mi padre también estaba allí caminando de lado a lado pensativo y hablando por teléfono, di un vistazo a mi alrededor lentamente tratando de comprender que era lo que había sucedido. Y sobre mi pude ver la expresión de Caleb, se notaba que tenía demasiado en la mente, habíamos tenido u na madrugada demasiado ocupada a decir verdad. Entonces se dio cuenta que me había despertado por mis sútiles movimientos de cabeza, y se apresuró a pasar una de sus manos por mis cabellos para tranquilizarme antes de hablar, se notaba que quería asegurarse de que estuviera bien y cómoda. Mi padre se dio cuenta un poco después y se acercó a nosotros, tuve el presentimiento de que íbamos a tener una conversación bastante seria así que decidí tomar asiento. —¿Qué fue lo que pasó? —pregunté de inmediato confundida. —¿No lo recuerdas? —pregunto mi padre y entonces miró a Caleb en busca de respuestas. —Ella estaba actuando extraño, un espíritu estaba invadiendo su cuerpo y y luego todo se sintió diferente, fue en ese momento en el que ella intento sacarme del edificio... Intenté recordar lo que Caleb estaba diciendo y tuve un horrible dolor de cabeza, no pude evitar poner una mano en mi frente por la sensación. Así que decidí levantarme para caminar un poco y me dirigí a las grandes ventanas de la oficina, el día estaba bastante opaco aunque no había señal de que fuera a llover pronto. De repente di un vistazo a mi reflejo y me sorprendí de verme allí sola, porque acaba de recordar a la mujer fantasma que me había estado siguiendo y mi mente creyó que iba a encontrarla detrás de mí. Algo en toda la situación se me hizo demasiado extraño, además mi cuerpo se sentía demasiado ligero como si estuviera flotando en un sueño. —Sí, era la señora Ruth, no entendí muy bien lo que dijo pero sé que estaba frente a nosotros en las escaleras de emergencia, ella estaba hablando más que todo con Mara —escuché como Caleb le explicaba la situación a mi padre. —Mara, ¿recuerdas lo que te dijo? —me preguntó mi padre que se volvió a mí para verme, yo lo miré confundida sin poder recordar a qué momento exacto. —¿Deberíamos de llamarla? —preguntó Caleb preocupado, y mi padre lo miro de nuevo para sacudir la cabeza en forma de negación. —No hay forma de llamarla, ya no podemos contactarnos con ella... —mi padre se quedó pensativo antes de continuar con lo que quería decir —, ella está muerta. Caleb se quedó bastante estupefacto ante aquella noticia, tanto así que se levantó del asiento y vio hacia la puerta cómo recordando lo sucedido. El no podía creer que habíamos experimentado la visita de un fantasma de alguien que conocíamos, definitivamente no es algo que se olvida fácilmente. —Todo esto es demasiado extraño —mencionó entonces, y se dejó caer de nuevo sobre largo sofá de cuero de la oficina. —Mara —mi padre se acercó a mí lentamente y puso sus manos sobre mis hombros para que lo mirará fijamente —, aún sigues luciendo demasiado pálida, ¿cómo te sientes? —me preguntó y no supe cómo responder, porque francamente no podía definir ni darle sentido a toda la situación. —Yo... —intenté decir algo, pero luego me sujeté el estómago cuando sentí un horrible retorcijón, y finalmente mis músculos despertaron para dejarme correr hacia el baño. Tuve la urgencia inmediata de vomitar todo lo que estaba dentro de mí, e incluso cuando creí que ya había dejado salir todo, mi cuerpo insistía en continuar con las arcadas. —¡Mara! —Caleb siempre estuvo detrás de mí y me ayudó a sostenerme el cabello, del mismo modo puso una de sus manos en mi espalda para calmarme. Mi padre fue a buscar alguna medicina y agua, mientras intentaba recuperarme un poco y retomar el control sobre mi cuerpo. —¿Qué fue lo que comimos? —le pregunté a Caleb y él me miró confundido. —No estoy seguro de que haya sido la comida —dijo él preocupado y entonces puso una de sus manos en mi frente —, estás ardiendo, voy a tener que llevarte al hospital. —No quiero ir, odio los hospitales siempre están demasiado llenos —murmuré y él simplemente asintió a lo que decía —, no me lleves allí —le pedí. Él me atrajo a sus brazos y me sujeto con fuerza para consolarme, había empezado a llorar de la nada sintiéndome enferma y decaída. mi padre finalmente entró al baño y ambos me ayudaron a tomar la medicina, seguramente habían conseguido algo para el estómago y esperaba también funcionará con la fiebre. Obviamente no me sentí bien de inmediato, por lo que me aferré a Caleb con fuerza y probablemente hasta haya causado algunas magulladuras en su piel. pero él no se quejó ni una sola vez y finalmente me llevo en sus brazos hacia la oficina, y me quedé dormida mientras intentaba recordar que era lo que la señora Ruth había intentado decirme. —Voy a mostrarte toda la verdad —la escuché decirme como si me susurrar al oído, pero nada más vino después de eso. —Caleb —lo llamé y extendido una de mis manos buscando la suya, sin embargo solamente encontré el vacío mi lado porque estaba sola en mi habitación. Habíamos vuelto a mi casa familiar, lejos del ruido de la ciudad y cerca de los fantasmas del cementerio. A lo lejos puedo escuchar un poco de ruido que probablemente venía de la cocina y el comedor, escucha y movimiento de sillas y murmullos, así que concluir que todos estaban reunidos abajo. Tomé asiento y me sorprendí al sentir que la fuerza había vuelto a mí, ya no me sentía enferma ni débil como la primera vez que desperté. Aunque el sentimiento de incomodidad y de que algo no tenía sentido persistía, y para sentirme un poco más cómoda tomé una pequeña manta sobre mi cama y la puse sobre mis hombros para poder bajar. Al abrir la puerta vi a Caleb en el pasillo en medio de una llamada, la finalizó apenas me vio y fue así a mí para asegurarse de que estuviera bien. —¿Te sientes mejor? ¿estás segura de que deberías estar de pie y ahora? —me preguntó rápidamente mirándome de pies a cabeza. —Estoy bien, me siento mucho mejor —le aseguré, pero él no parecía creerme. De inmediato puso una mano sobre mi frente y otra sobre la suya y me miró pensativo, entonces me abrazó con fuerza y dejó salir un largo suspiro. —No he podido dormir en toda la noche —confesó, y se separó de mí para verme de nuevo. Paso sus manos por mi rostro y puso mi cabello detrás de mis orejas, en ese momento no te las ojeras debajo de sus ojos y las señales de cansancio en sus movimientos. Me sentí mal por haberlo puesto en aquella posición y también lo abracé, él me devolvió el abrazo y hubiéramos podido quedarnos así por un largo tiempo si no fuera porque uno de mis hermanos apareció. —No quería interrumpir pero... Llevo aquí dos minutos y ustedes aún siguen abrazándose, no creo que mi paciencia puede aguantar un poco más para decirles que mamá dijo qué pueden ir a desayunar, o bueno ella se refería a Caleb y quería que viera si tú estabas bien, pero ahora veo que estás bien así que supongo que debo decirle a mi madre que también vas a venir a desayunar —dijo Milo pensativo, y del mismo modo preocupado como si estuviera llevando a cabo una tarea muy difícil y los imprevistos lo pusieran en una situación difícil. —Bueno, no tienes que decirle nada porque vamos a bajar los tres juntos —dije para calmarlo, aunque tenía ganas de reír por sus expresiones de pánico. —Menos mal, igual ya di el mensaje que debía dar —dijo un poco más contento porque había llevado a cabo su misión. Caleb también me miró conteniendo un poco la risa, entonces tomó mi mano y los tres bajamos las escaleras para llegar al comedor. cuando mi madre escucho varios pasos procedentes de las escaleras se volvió a nosotros y se alegro de verme sana, así que corrió hacia mí y me dio un gran abrazo y luego hizo las mismas preguntas qué había hecho Caleb. Me pidieron que me sentara de una vez a la mesa, no querían que estuviera de pie porque tenían que enfermera de nuevo. —Hemos llamado al doctor de la familia y llegará en cualquier momento, queríamos que viniera antes pero estaba atendiendo un parto —comentó mi madre mientras me servía un desayuno ligero —, Caleb quería llamar a uno de sus doctores, pero tu padre no quiso, francamente ha estado actuando un poco extraño y sospechoso, ya sabes cómo se pone cuando se trata de casos bastante difíciles —explicó mi madre y sabía que se refería. Fue así como todos comimos el desayuno juntos sin la presencia de mi padre, el se encontraba visitando a unos compañeros de trabajo o eso es lo que me dijo Mason. Las cosas estaban muy tensas por ciertos últimos acontecimientos, pero nadie quiso decirme nada porque estaban esperando a que viniera a visitar el doctor. —Tómatelo con calma —insistió Caleb y tuve que hacer lo que pedían, para no seguir preocupándolos tanto.
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