Ben.
Después de otra semana de recuperación, y de por fin quitarle los puntos de la cabeza a Violeth, se veía diferente, agarro más color y sus moretones ya no se veían excepto el de la pierna donde entro la bala. Después de esa noche cuando hablamos y lloro tanto que, creo que se quedó sin lágrimas, su semblante cambio mucho y no sé si es bueno o es malo pero este afán de entrenar y que le enseñe a disparar me preocupa pero me alivia a la vez.
Polo duerme con ella, le tomo mucho cariño y ella ni se diga, por mi parte… cada día me gusta más, no sé si es por el tiempo que llevo solo y no he tenido la libertad de pasar una noche increíble con unas amigas pero cada vez que la veo en la mañana con mis franelas mi cuerpo piensa diferente y hoy no es la excepción, entro a la cocina con mi camisa de cuadro que le llega a las rodillas y un par de medias blancas, abrió el refrigerador buscando unas frutas y sencillamente me dio una vista increíble de su espalda y trasero y no me negué a observarla, cuando volteo para mirarme no sé si se dio cuenta que la miraba pero trate de disimular que le daba algo a polo.
Ben…
¿Mmm? – dije como que no la estaba mirando.
Necesito unas cosas del súper, podrías ayudarme a tratar de conseguirlas por mí.
Claro, solo anótalos y cuando termine aquí voy directo a conseguirlas. – claro que sí, necesito salir de esa casa antes que me vuelva loco, sin mirarla fui a mi habitación o donde improvise para poder dormir ya que Arthur solo tiene cabañas de solteros, cuando entre a la mini oficina ahora mi habitación me cambie y fui directo a buscar las llaves.
Aquí tienes la lista. – dice dándome un papel doblado, levanta la otra mano y me da las llaves. – ve con cuidado.
Ok, te dejare a polo y llámame desde la oficina si crees que estas en peligro.
Salí casi corriendo, aunque yo no lo diría así, esta malditamente sexy con mi camisa y sencillamente tengo que dejar mi polla en donde va por que definitivamente esto no puede ser.
Cuando estaba llegando al súper, abrí el papel y la mayoría de las cosas que quería eran útiles personales pero destacaba tinte de cabello, ropa interior y algo de ropa para ella, tenso mi mandíbula y pienso como voy hacer para buscarle ropa interior y no imaginarme barbaridades.
Maldita sea…
Violeth.
Me siento tranquila, hoy hablare de nuevo con ben para que me entrene y me enseñe a disparar pero antes de todo, necesito hablar con Lucy, ella debe estar muy preocupada es mi única familia y estoy muy segura que caled le diría una babosada para que no reportara mi desaparición.
Quería cenar algo diferente y decidí hacer una lasaña para tres.
¿Qué te parece polo? ¿Te gustaría probar la deliciosa lasaña que mi abuela me enseño cuando era pequeña? Te va a encantar.
Polo solo me miraba mientras movía la cola, estos hombres son tan solitarios que me da tristeza, lo que me parece muy curioso el por qué bennet está soltero si es un hombre tan apuesto y sexy, es un misterio total ya que ese hombre transpira masculinidad y testosterona, si confieso que babeo por el cada vez que lo veo salir a cortar leña, que me maten.
Lo curioso de todo es que esta cabaña tiene un pequeño cuarto de lavabo y está en la parte de atrás, tiene una ventana pequeña pero lo suficiente grande para verlo cortar leña, mi cuerpo se estremece y sin contar que lo vi casi desnudo cuando se cambiaba en el estudio. Ahora díganme, ¿Quién es la acosadora ahora?
A mi defensa es muy sexy y no puedo quitarle la vista, a mi suerte lo encontré a él, mi ángel y sí que es un ángel.
Corte unas verduras y empecé hacer la salsa, mientras buscaba unos condimentos vi una botella de vino, la saque junto con dos copas, serví solo una y me la lleve a la boca.
Mmm… esto sí que es un vino. – mi boca se volvió agua al sentir el líquido en mi lengua.
Qué bueno que te guste, traje otra botella. – había escuchado el carro cuando llego y cada vez que escuchaba sus pasos acercándose a mí, mi cuerpo reaccionaba.
Que bien, aunque creo que con dos copas estoy bien. – le sonreí al mirarlo, su mirada paseo por mi rostro y luego por mi ropa, si seguía así, me iba a quemar.
Traje lo que necesitabas, todo está en las escaleras. – dijo carraspeando un poco. – ¿que huele así? Huele muy bien.
Bueno decidí hacer una lasaña con unos tomates cherry con mozzarella al horno, no sé si te guste.
Si así huele, no me quiero imaginar como sabe.
¿Quieres un poco de vino? – le pregunto señalando el vino, asiente y le sirvo.
Gracias por traerme las cosas, te pagare cuando pueda volver a usar mis cuentas. – le dije tomando un sorbo, ¿porque me sentía tan nerviosa?
Tranquila, no lo tienes que hacer.
Si tengo, me estas ayudando mucho.
Yo no tengo problema en hacerlo y lo digo de verdad. – lo miro con interés, ben se me queda viendo por un instante y su mirada decía mil cosas pero no sabía si estaba en lo cierto.
Luego de una charla efusiva de si polo podía comer un poco de mi lasaña ben se fue a su habitación y yo metí la lasaña al horno, mientras tomaba vino veía el atardecer, es una maravilla, me siento segura con ben pero ¿qué tan segura debería de estar? Por lo que me paso debería de desconfiar en el a pesar de ser un policía, hay policías corruptos ¿no? Simplemente confió en él, no sé cómo explicarlo pero me gusta estar con él ¿debería de preocuparme? Tengo que pensarlo pero ahora mis pensamientos solo tienen un objetivo.
Cuando ya estuvo lista la lasaña serví tres porciones pero llegue a un acuerdo con ben que sería menos para polo, decidimos comer en la mesita que está en frente de la chimenea, ya era de noche y se acercaba una tormenta.
Abra un tormenta muy fuerte, después de cenar necesito que me ayudes a resguardar las ventanas y puertas. – asiento pensativa, nunca me han gustados las tormentas y menos en estos momentos.
Está bien.
Lo siguiente fue una cena en silencio, lo notaba distante pero no sabía si era por la preocupación de la tormenta o por algo que hice, decidí no preocuparme y simplemente como iba afrontar esta tormenta sola.
Cuando terminamos fui directo a la cocina a lavar todo para distraerme un momento.
Te ayudo a secar, así empezamos con las ventanas, ya la tormenta se acerca.
Ujum.
Qué respuesta Violeth, simplemente te vas por otro camino que no tienes que agarrar, el solo está aquí para ayudarte, nada romántico puede salir de nosotros. Terminamos y fuimos a buscar sus herramientas al sótano, se escuchaba la brisa fuerte afuera y ya yo me estaba congelando en ese sitio, estar aquí me trae recuerdos feos y me empiezo rosar los brazos.
Cuando subíamos las escaleras se cortó la luz, todo estaba oscuro, mi mente se fue al sucio sótano y mi respiración empezó agitarse, mi corazón se iba a salir de mi pecho y no podía seguir subiendo las escaleras.
Demonios, sabía que esto pasaría, Vio, ¿estás bien? Prenderé la linterna.
Me estaba tomando la camisa con fuerza por el pecho cuando veo la luz de la linterna, al enfocarme sabe lo que está pasando por mi mente y corre escales abajo.
Cariño… tranquila, solo es un apagón por la tormenta, estoy aquí, toma mi mano. – trata de soltarme de mi agarre y entrelaza nuestros dedos, respiro con dificultad pero dejo que me guie, al llegar arriba me deja en la sala con una manta encima.
Quédate aquí, necesito resguardar las ventanas y poner los seguros en las puertas.
Cuando esta por irse le tomo la mano con fuerza.
Tengo miedo… iré contigo. – su mirada era de preocupación con algo más que no supe descifrar, me asintió y tomo con fuerza mi mano, fuimos a cada punto para reguardar las ventanas y puertas, mientras en bloqueaba las ventanas en me colocaba detrás de él. Terminamos todo y nos devolvimos a sala, allí este polo en su camita cerca de la chimenea.
¿Quieres dormir aquí abajo? – lo pregunta con cuido, lo observo un momento y asiento, no quería hablas, si hablaba se me quebraría la voz y no quiero volver a derrumbarme delante de él.
¿Puedes quedarte aquí mientras busco colchas y sabanas?
Si, ve, me quedare con polo.
Fue en busca de las cosas y lo único que iluminaba la sala era la chimenea, observe todo y vi que en unos gabinetes tenían velas grandes, camine hacia ellas y las saque, con una cerilla las prendí y las coloque en el piso cerca de la chimenea, rodé la mesita pata poder poner las colchas, al minuto veo a ben con todo y lo ordenamos juntos.
Polo se acostó mientras nosotros veíamos el fuego, todo esto se veía romántico en otras circunstancias pero para ser sincera me sentía atemorizada pero a la vez protegida.
Si quieres puedes dormir. No tienes que tener miedo… estaré aquí a tu lado para lo que necesites.
Gracias… por todo. Siento que soy una carga para ti.
Ey… - me toma de la mano y me acaricia la palma – claro que no eres una carga para mí, me gusta tu compañía y a polo le encanta, pensamos que íbamos a pasar las vacaciones solo nosotros y mira como da vuelta la vida. – termina sonriendo.
Sonrisa que me imagino a muchas derrite. Esa sonrisa para mi me parte en dos, mi debilidad por él me está enloqueciendo y siento que si seguimos por este camino terminare enamorándome, eso para mí es más complicado de como se ve. Sus caricias fueron durmiéndome poco a poco y en un nanosegundo caí en un profundo sueño.
BEN.
Cuando la vi en las escaleras del sótano blanca como papel algo dentro de mí se apodero. Rabia, rencor, querer protegerla, amarla, cuidarla. Se me unieron tantos sentimientos de verla así que casi enloquecí en ese momento. Temerosa y temblando, no se quería quedar sola en la sala y ya me imaginaba de lo que estaba sintiendo. Termine lo más rápido que pude y nos acostamos en la sala frente a la chimenea. Verla dormir era algo mágico en este punto, su frente medio arrugada y su boca fruncida, tal vez tenía un mal sueño pero no quería moverme y que se apartara de mi lado.
Quiero matar a esos malditos tipos que le hicieron daño. ¿Cómo pudieron? Solo… mírenla, tan preciosa. Los metería tras las rejas, cueste lo que me cueste.
Se movió ligeramente más cerca de mí, su cabello se deslizo por su cara y con cuidado se lo aparte. El viento estaba cada vez más fuerte así que decidí cerrar los ojos un momento.
Escuche un golpe. Pero sentía que era un sueño pero luego escuche otro y fue cuando me di cuenta que no tenía a mi lado a Vio. Cuando abrí los ojos aún estaba oscuro, las velas se habían consumido y no veía bien. Busque la linterna pero no la conseguí, tome mi teléfono y encendí la linterna. Todo estaba en su sitio menos Violeth, no quería preocuparme pero luego escuche otro golpe y mi corazón martillaba.
¿VIO? - grite. - ¿POLO?
¿Dónde carajos estaban? Me toque el arma en mi pecho y Salí en busca de los dos. No estaban en el piso de abajo así que fui arriba, mientras subía las escaleras con mi pistola en la mano escuche otro golpe. Subí corriendo las escaleras y veo a Violeth y a polo en la oficina tratando de cerrar una ventana que se había abierto por las fuertes brisas, mi corazón se apretó al verla tratar de mantener la ventana cerrada, me acerque a ella y con suavidad le dije.
Vio… me diste un susto de muerte. – me acerque y la abrace desde el taburete donde estaba montada, polo está observándola. Su cuerpo esta frio pero era tan suave al mi tacto.
Lo siento. No quería despertarte, estabas tan profundo que no tuve corazón. – dijo con cariño, me miraba desde arriba y vi una pequeña sonrisa.
Déjame ayudarte, sostenla mientras le pongo los clavos y el candado.
Asiento y me ayudo a cerrarla. Bajamos de nuevo a la sala y cuando vi la hora eran las 3 de la mañana, la tormenta seguía en su apogeo y cuando la mire estaba algo nerviosa.
¿Qué pasa? – pregunte.
Nada… solo tengo algo de frio aquí. – dijo casi temblando, mire la chimenea y casi ya no tenía leña. Anoche no me dio tiempo de buscar más y con este tiempo se me hace difícil salir a buscar más.
Podemos ir a tu habitación, yo puedo dormir en la silla.
No necesitas dormir en la silla… puedes dormir conmigo. En la cama. – la mire tanto que sentí que fue una eternidad pero no quería que se sintiera incomoda, aunque era absurdo, estaba dormida junto a mi hace un momento así que pregunte.
¿Estas segura? Puedo dormir en la silla, no tengo problema.
Sí, estoy segura.
Subimos las escaleras con polo detrás de nosotros, cuando entramos al cuarto efectivamente estaba más caliente que la sala o no sé si era que ro lo sentía así por las circunstancias pero la verdad no sé qué circunstancias estoy hablando. Ella exactamente no me dijo vamos a follar, así que duerme conmigo. Ella solo quiere calor y que la protejan. Ella se acostó del lado de la ventana y la seguí para acostarme a su lado. Ella se pegó a mí y yo sencillamente la abrace.
Me gusta tu calor. Me siento… tan segura. – dijo con un poco de nostalgia. La abrace más fuerte.
Lo estas nena, conmigo estas segura. – le confirme. – nunca te haría daño.
Estoy segura de eso. – ella se rodó hasta estar enfrente de mí y mi mano paso por su mejilla. Ella cerró los ojos y suspiro entreabriendo su boca.
Eres hermosa.
Y ella me beso. Un beso cálido y tentador, su lengua pasó por mis labios y yo le di paso a que entrara y no simplemente a mi boca. Aquí estaba, en un lio de mente tratando de calmar mis ansias de estar solo.