Violeth
Pasó su brazo bajo mi cabeza y su otra mano se posó en mi cintura, un fuego dentro de mí apareció después de un largo tiempo. No me sentía así en lo absoluto con caled, para mi maravilla esto sería diferente, la tensión se podría tocar con los dedos en el aire. La pasión y el deseo estaban presente pero ninguno de los dos buscar a entrar en la siguiente fase, algo nos estaba cohibiendo, su mano se aferró a mi cadera y solté un leve gemido. Ahora el me besaba de una manera urgida, como necesitado y me estaba volviendo loca, se pegó más a mí y sentí su erección en mi pierna. ¡Dios ayúdame! Mis pechos se estaban inflando y quería que el los tocara pero simplemente no movió su mano.
Mi corazón desbocado en algún momento se iba a salir de mi caja torácica. Sus dedos empezaron a bajar por mi muslo y ¡sí! Dios escucho mis plegarias, mis manos pasaron a su pecho duro. Podía sentir sus abdominales bajo su camisa y eso me prendió más hasta que escuchamos unos golpes. Mi corazón se paró y ben me tomo de las manos, polo salió disparado por la puerta, se escuchaba su gruñido desde afuera.
Quédate aquí, no te muevas violeth, si escuchas algo, solo huye y corre lo más que puedas.
Asentí vigorosamente y vi que desenfundaba su arma y salía por la puerta cerrándola detrás de él, mi corazón revivió al momento en que ben salió, mis piernas no se movían y me arrastre por la cama hasta quedar del otro lado, me tire al piso y desde allí podía ver por debajo de la puerta. No escuchaba nada solo silencio y mi sangre correr por mis venas a doscientos kilómetros por hora.
Me estaba volviendo loca. Deseaba salir pero no podía y esto me estaba sobrellevando, no quería vivir así. ¡Maldita seas caled! Te juro que me las pagaras con cada día que vivo escondiéndome y con miedo, maldito bastardo.
Escuche un portazo seguida de pasos. Mi cuerpo empezó a convulsionar, vi sombras de pies bajo puerta y mi respiración se entrecorto.
Vio soy yo. ¿Dónde estás? - mi cuerpo se desplomo por completo al saber que era ben, medio asome mi cabeza por la cama y me vio. Debía de tener mi rostro pálido por su expresión.
Tranquila. Solo eran unos vecinos que quedaron varados en la carretera por la tormenta, me pidieron municiones y volvieron a su camino. – al terminar de decir eso la luz llego. – y la tormenta ya paso.
Señalo las luces y me sonrió para tranquilizarme.
Vamos a dormir un rato. Te ves cansada, fue una noche difícil.
Está bien. Pero si te quedas conmigo. – dije sin más.
Su sonrisa lo decía todo y nos acurrucamos en la cama.
Cuanto tiempo dormimos no lo sé. Pero vi la nota de ben que fue por más cosas al pueblo por que se avecinaba otra tormenta y que también me dejo comida lista, comí y luego me fui a las cosas que le había pedido a ben. Trajo todo hasta la ropa interior y sí que tenía buen gusto para la ropa interior, sonreí y me fui al baño.
Empecé a ver las instrucciones del tinte para empezar a prepararlo. Quiero tratar de cambiar mi aspecto lo más posible para que no me encuentren, mi cabello rojo me encantaba mucho pero tenía que morir con otras inseguridades en ese momento si quería tomar venganza. Después de preparar el tinte procedí a cortarme el cabello, era largo me llegaba a la cintura lacio pero mi cabello naturalmente tenia ondas y llegaba a mitad de mi espalda. Me hice dos coletas y corte al nivel de mis hombros, procedí con el tinte n***o y me lo deje por unos minutos, saque las demás cosas que eran cremas y shampo, un perfume pequeño de flores el cual no le pedí pero sonreí al verlo. Me duche lavándome el cabello y viendo mi cambio en el espejo, realmente era otra persona. Me miraba en el espejo y no veía a la viloleth de aquel entonces, ingenua y compasiva. Algo en mi cambio o tal vez… se rompió, ya no lo sé pero mi apariencia era distinta, me miraba en el espejo con diferencia, esa no era yo pero era lo que tenía. Estaba más delgada, mis pómulos se notaban mucho más y mi cintura se hizo más pequeña, mis piernas largas y delgadas decían lo mismo. Necesitaba agarrar más fuerza, hablare hoy con ben, necesito que empecemos a entrenar y también necesito llamar a Lucy.
Me vestí con unos jeans que me trajo ben y un suéter que me quedaba ajustado pero me calentaba lo suficiente.
Escuche que se acercaba un auto y supe que era él. Baje las escaleras esperando que entrara por la puerta, pero el que entro primero fue polo y se paró en seco a medio camino y cuando ben entro le estaba preguntando qué pasaba pero su oración quedo a la mitad cuando me vio, no sé si su expresión era asombro, lujuria o rabia pero eso me gusto y me excito al instante.
BEN.
Cuando vi a violeth con el cabello n***o y cortado hasta los hombros mi cuerpo vibro. Aunque me gustaba su color rojo oscuro el n***o le quedaba de maravilla, ya entiendo la confusión de polo pero dios, mi polla brinco en mis pantalones al verla con ese atuendo que me pidió. Que mujer tan… hermosa y la palabra queda corta. Solo ella está haciendo que con solo una caricia o una mirada tenga efecto en mí, solté las bolsas en la entrada y la mire de arriba abajo.
Así que. ¿Este era tu plan con todas esas cosas que me pediste? – le dije con picardía.
Tal vez. Solo necesito que no me reconozcan y que piensen que simplemente me morí en el bosque y la tormenta me dejo bajo tierra.
Sus palabras eran rudas como sus gestos, la mire por muchos segundos pero ella tenía razón y no podía negárselo, no podía estar encerrada de por vida aquí en esta cabaña.
Tienes un buen punto y con ese aspecto lo vas a lograr.
¿Tú crees? – hace un gesto mirándose ella misma.
Definitivamente. Polo no te reconoció. – polo después de olerla estaba a su lado moviendo la cola. Al acercarme a ella sentí el ligero perfume que le compre y mi mente viajo a la ropa interior que me mando a comprar y bueno, no tenía que ser un genio para saber que estaba usando de bajo esa ropa que le queda tan exquisita.
Tienes razón. Lo siento polo, esto es para esconderme de personas malas. – le dice al perro agachándose para acariciarlo.
Bien. ¿Te parece si me ayudas con las cosas?
Por supuesto.
Acto seguido termino de bajar los escalones y me ayudo con las bolsas. Ordenamos todo y entre risas y toques nos fuimos acercando más, eran roces y juego que no sabíamos cómo parar pero me gustaba esta faceta de ella juguetona, luego que terminamos hice café para calentarnos un poco. Ella estaba buscando de decirme algo.
Ben… - dijo más lento de lo normal.
¿Si?
Necesito dos cosas.
¿Cómo cuáles? – dije tomando mi café y ahora mirándola serio.
Necesito llamar a mi mejor amiga Lucy. – su mirada era suplicante pero no quería que se expusiera, no podíamos confiar en nadie. Pero sabía que ella quería llamar a su amiga.
Primero, tenemos que ir al pueblo y comprar un teléfono desechable, tenemos que ser precavidos ya que no podemos confiar en nadie aun… - me miro un segundo y asentía dándome la razón.
¿Qué es lo otro?
¿Podemos empezar a entrenar?
Puede ser posible, te veo totalmente curada. ¿Tu pierna cómo sigue? – pregunte mirándole el muslo.
Realmente está mucho mejor. Ya cicatrizo bien.
Está bien. Te pare si empezamos ¿mañana? – lo vi en su cara. Estaba muy excitada por empezar a entrenar.
Decidí ayudarla por su propio bien y no por otra finalidad. Pasaban las semanas y nuestros coqueteos iban en aumento pero ella no quería llegar a mas, le respete por completo su decisión así que mi deseo por ella crecía cada día mas, en los días de entrenamiento me ponía un poco rudo con ella pero ella aún se exigía mucho en el ámbito de ser la mejor pero cada vez su gracia al atacar era más potente cada semana. Muchas veces la pille practicando sola en la madrugada y admiraba su determinación, no hablamos más del secuestro y mucho menos de cosas claves. Mis semanas de vacaciones se estaban terminando pero decidí romper la promesa que le hice y le comunique a mí el acontecimiento de lo que me estaba pasando en mis vacaciones, omitiendo obviamente que me gusta Violeth.
Mi jefe me encargo este trabajo de encubierto pero esto no lo sabía violeth. Cuando fuimos la semana pasada al pueblo mí equipo puso cámaras y micrófonos en la casa, tenía un equipo de 10 personas solamente a mí alrededor resguardando todo. Esto tampoco lo sabía Vio, no quería que me mirara de otra manera pero esto lo estoy haciendo por ella.
Después que hablo con su amiga y la tranquilizo lo más que podía mande unos viejos amigos de new york que la vigilara para que no hubiera ningún inconveniente y observarla de cerca, decidí darle un teléfono a violeth con GPS y micrófono incluido para que siguiera en contacto con su amiga, podía ver todo lo que le llegaba y todo lo que le mandaba.
Una fuente cercana nos dijo que la cabaña en la que tenían a violeth fue quemada y el maldito de caled se había ido de la ciudad, era una buena notica. La mala era que no conocemos a la mayoría de las otras personas que estaban involucradas en esta mierda.
Descubrimos que Adam Walker tenía mierda hasta el cuello y esto era realmente malo. Sabrina Walker esta en unas ricas vacaciones por Italia presumiendo el dinero que no tiene ya que están a punto de la quiebra, recibí un correo de unas fotos de caled en Illinois con una boca rota y varios moretones en la cara cosa que las tenías constantemente, creo que le va mal por dejar escapar a su presa.
Por los momentos todo estaba tranquilo y caled no había hecho otro movimiento. Entre en la cocina y la vi haciendo el almuerzo, no me importaría vivir así para siempre con ella, lo malo de todo esto es que mayormente nos están monitoreando, tengo una ventaja de no tener micrófonos ni cámaras en la habitación y en el baño. Quería que fuera más íntimo si ella llegara a confesarme algo en algún momento, pero sé que no lo hacía por esa razón.
Huele rico aquí. – dije entrando a la cocina
Son raviolis. – dijo ella con entusiasmo. Realmente es una verdadera chef, mientras ella me estaba dando la espalda la observe mejor. Había subido de peso y tenía más músculos, siguió pintándose el cabello de n***o y si veía que le crecía un centímetro el cabello se lo cortaba, se dio la vuelta para darme algo de probar y yo acepte gustoso.
¿Qué te parece? – pregunto expectante.
Creo que te equivocaste de carrera. – su risa resonó en la cocina y eso me encanto aún más. Definitivamente ya me había enamorado de esta mujer perdidamente.