Adam estaba seguro de que las cosas estaban mal entre los dos, ella tenía esa mirada en su rostro esa que decía desconfianza y rechazo. La había cagado y mucho, ahora debía buscar la forma de solucionar esto y demostrar que sus palabras eran verdades. La quería, siempre lo había hecho y no quería perderla ahora cuando ya había conseguido una oportunidad. La había convencido de ir a su casa para hablar no necesitaban armar un escándalo en el trabajo y que personas vieran que discutían cuando recién habían comenzado. Si luego siguieran con el plan de la boda debían de mantener las apariencias. Aunque en un momento pensó que quizás todo ese plan se había ido al caño porque desconfiaba de que ella volviera a confiar en él, aunque sea solo para su beneficio. Habían arreglado unas horas libr

