La Arquitectura del Alma y el Sabor del Mañana Narrado por Elena Johnson El fin de semana se extendía ante nosotros como un lienzo en blanco, lejos de las sirenas del hospital y de las sombras que acechaban en las esquinas de la ciudad. Estábamos en el Penthouse, pero esta vez, las persianas estaban subidas, dejando que la inmensidad de las montañas de Colorado fuera nuestro único testigo. Cameron había dado órdenes estrictas: nada de informes, nada de llamadas, nada de cacerías. Por cuarenta y ocho horas, el mundo se reducía a los metros cuadrados de este refugio en las nubes. Estábamos sentados en el suelo de la gran sala, sobre una alfombra de lana tan densa que mis dedos se perdían en ella. Entre nosotros, una pequeña mesa de madera rústica —una pieza que parecía fuera de lugar e

