Sueños heridos

1002 Palabras
Era cierto que el mundo no los ayudaba, ni los consolaba, no los unía y durante mucho tiempo para algunos podía ser un misterio, pero solo los cuatro bastaban allí. En una mesa que centraba el recinto, una conversación que pasaba de un tema a otro, de la tristeza a la risa, del llanto al abrazo, de la ira a la gracia y aún así todo era parte de un esquema lógico de amor, de un efecto cadena de personas distintas que aunque podían estar en desacuerdo, podían perdonarse toda la vida porque no querrían estar separadas unas de otras. Aquel amor era incomprendido para el resto del mundo, no palpitaba en ninguna otra casa igual, con mucho menos, fingían y se tomaban rumbos distintos, sin embargo, Walter y Sylvie habían creado algo que no se comprendía fácilmente para las parias y los mal intencionados, nadie de la familia quería marcharse, sin importar la edad, el trabajo, los sueños o las esperanzas que tuvieran, ni tampoco las oportunidades que luego tuvieron. Con el tiempo, Walter enseñó en otra Academia, pero tampoco funcionó. Así que tuvo que buscar un trabajo nuevo, quizás ya era hora, pensó para sus adentros. Los chicos en ese entonces estaban creciendo y no quería repetir los errores que había tenido con Giuliano, a quien no le pudo dar una recepción, o un viaje de egresados. Su esposa Sylvie también comenzó a trabajar y con el tiempo, una vez separado de Kat, Giuliano también lo hizo. Por eso le había afectado tanto haber perdido su trabajo, había llegado en un momento, y luego se fue, diez años después, haciéndole dar cuenta sobre el paso del tiempo y lo mucho que había cambiado las cosas, cómo había entrado a trabajar teniendo un solo niño y teniendo a Kat, y luego salió despedido, con dos niños y sin Kat. Todo lo hacía pensar, todo lo invitaba a repensar su vida y darse cuenta de que había querido tener otra vida, o que no lo había pensado mucho, y ése momento de su vida, no era lo que esperaba haber tenido. Pero el mundo no se detiene, sigue, sigue girando, no importa si estás triste, esa es la gravedad del mundo, que sigue. Jamás se detiene, somos carcomidos por el tiempo que nos mata cada segundo, y cada segundo triste o en la miseria se convertía en tiempo perdido. Giuliano conocía el tiempo, desde niño hasta adulto había vivido con una sola mujer que pensó que acompañaría para siempre, que sería una buena madre y que tendrían hijos que los cuidaría, jamás se imaginó que ella los abandonaría. El tiempo había sido cruel con Giuliano, lo arrojó diez años después, con niños, sin trabajo y sin donde mirar. El lado bueno es que alguno de los chicos si veían arriba, podían ver a sus padres ayudarlos, jamás los verían tirados en el suelo. Así que comenzó a repartir curriculums, su padre Walter lo ayudaba. Hasta que sucedió lo de Ivynna y por fin el mundo estaba a su favor o eso al menos creyó. Su padre se alegraba tanto como él de que Ivynna le habría cedido su puesto de trabajo. ''Yo no quiero ser administrativa, quiero ser artista'' dijo ella a su padre hablándole con sinceridad respecto al trabajo cuando declinó en su idea. Valiente y virtuosa de querer ser artista. Ser artista en el mundo que ella vivía significaba ser conocido, y a ella jamás le importó ser conocida, aunque lo fuera, no le gustaba la fama, le gustaba tener su privacidad, sin embargo había visto lo que sucede con las chicas que quieren se famosas a toda costa, pero ella no quería hacerse conocida por su cuerpo, por sus senos o su trasero, ella quería ser reconocida por su impronta, por escribir, por sus guiones y sus novelas. No cualquiera quiere serlo, no cualquiera puede serlo pero sobretodo, no cualquiera puede vivir el arte. Vivir el arte dicen que es un poco de locos, Ivynna estaba un poco loca, pero todos los Aponte lo estaban. De todos modos ella solo tenía fijo un solo objetivo, hacerse conocida por su mente y no por su cuerpo o cosas superficiales que en nada la hacían sentir ser ella. Y lo logró, cuando comenzó a escribir para la editorial extranjera, otra editorial extranjera pidió también que hiciera exclusivas para ellos y luego, salió un trabajo para dar talleres de escritura a chicos jóvenes, lo que hacía que a Ivynna más le guste el arte y la comunidad artística, y aunque se consideraba distinta, por sus aires de soberbia, quería que todos escribiesen, si todos pudieran encontrar un amigo en un papel en blanco significaba que era un escritor. Un papel en blanco no es solo un papel, escrito puede ser otra cosa, pero el artista cuando ve un papel en blanco tiene la idea automática de llenarlo, porque necesita vaciarse, porque ese papel en blanco son sus deshechos, así como lo fue para ella, ella deseaba que fuera para todos de la misma manera, no importaba si escribían mal o bien, que escribieran de corazón era lo importante, solo del corazón es cuando uno se libera y comienza a ver el mundo con otros ojos, es cuando nuestra mente está esclarecida, cuando todo vuelve a tener colores. Porque eso es lo bueno de las hojas, o de un papel, que te puedes descargar allí y tirarlo, y no guardarlo, y luego volver al mundo como si nada sucediera, porque un papel en blanco en ocasiones es un sueño herido, un amante que no pudo ser, o es la vida que quieres tener. Como sea, un papel en blanco puede ser muchas cosas, pero también puede ser tirado, entonces el solo descargarse con un solo papel, sirve, escrito bien o mal, escrito, ya es un descargo del mundo, y aquel que se haga amigo del papel, jamás volverá a contarle nada a nadie. O al menos que tus padres sean Sylvie y Walter.
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