Capítulo 4

888 Palabras
La noche después del inesperado encuentro en el ascensor, y ese sueño tan intenso, Emily luchaba por nuevamente conciliar el sueño. La imagen de Donatello Fiorino la perseguía, deslizándose en su mente con una presencia magnética. La línea entre la realidad y la fantasía se desvanecía en sus pensamientos, y esa noche, mientras dormía, se hizo bien presente como un deseo muy latente. La mañana siguiente llegó con una mezcla de incomodidad y curiosidad para Eme. Aunque trató de sacudirse los pensamientos persistentes acerca de su enigmático jefe, la imagen de este muy a su pesar ocupaba su mente. Decidió tomarse un break al mediodía, para comer su ensalada en la plaza frente a la oficina para despejarse. Aldana, esa joven colega con la que Emily había entablado amistad, se unió a su comida. Mientras disfrutaban de sus almuerzos y compartían risas contando algunas anécdotas de la universidad, Emily notó a Donatello acercándose por el rabillo de su ojo, aparte de que su piel se erizó como anticipatoriamente. La presencia magnética de su jefe irrumpió en la conversación, y las palabras de Aldana se desvanecieron en el aire, quedando en un segundo plano. —¡Buon appetito! —saludó Don con una sonrisa encantadora. —Gracias, señor —respondió Aldana, con una mirada boba como la que solía tener Eme cuando lo miraba. Emily, a quién el gesto no se le escapó, asintió en agradecimiento, intentando mantener la calma mientras él se alejaba. Cuando Donatello ya estaba a cierta distancia, Aldana no pudo contener más su lengua. —¡Dios mío, Emily! ¿Viste lo guapo que es? Es simplemente irresistible — dijo y suspiró. Emily sonrió, sabiendo que la atracción hacia Donatello no era exclusiva de Aldana, por supuesto. —Sí, es atractivo. Pero ¿acaso te estás babeando más por él que por tu comida? — dijo reprobatoriamente, pero en broma. Aldana se sonrojó, pero luego ambas rieron. — Creo que tengo suficiente cantidad de saliva para ambos, aparte ¿quién puede resistirse a ese pedazo de hombre? Pero, en serio, nunca he conocido a alguien cómo él te juro y eso que aquí hay muchachos muy atractivos. ¿Te imaginas tener una cita con él? Que envidia. Aunque dicen que solo sale con modelos, influencers, chicas de sociedad, o esas bellezas imposibles de alcanzar — murmuró apenada y miró su cuerpo exhuberante con tristeza. — Hey no te tires abajo — la reprendió la rubia cariñosamente. — Sabes que tengo razón, él simplemente está en otra liga… ufff…— dijo la joven y suspiró. Los comentarios de Aldana resonaron en la mente Emily, sin embargo, algo en la manera en que Aldana hizo ese comentario la hizo reflexionar acerca de si Don había salido con colegas de su bufete previamente. —Aparte Eme, realmente nunca he visto a Don saliendo con nadie del bufete. Parece tener una regla en ese sentido. O algo así — acotó Aldana confirmando cierta sospecha de Emily. La joven arqueó una ceja con curiosidad. —¿En serio? Eso suena interesante. ¿Por qué tendría una regla así? — inquirió alzando una de sus perfectamente depiladas cejas Aldana se encogió los hombros, fingiendo indiferencia. —Quién sabe, quizás prefiere mantener las cosas profesionales. Aunque, claro, es solo una suposición. Yo solo digo lo que sé… Eme asintió, pero la idea quedó dando vueltas en su fantasiosa mente Unos días después de eso, por la tarde, mientras Emily revisaba documentos en su escritorio, recibió una invitación inesperada. Donatello la llamó por teléfono y la citó en su despacho para discutir un caso en particular. Aunque Emily estaba acostumbrada a tratar asuntos laborales con el asistente de su jefe, esta vez, la cosa sería evidentemente diferente. Al entrar al despacho con cierta timidez, Donatello la recibió con una mirada intensa que hizo que Emily sintiera desde ese instante un nudo en el estómago. La tensión en el aire era palpable, y ambos eran conscientes de eso, aunque era algo latente entre ambos. —Emily, necesito tu perspectiva sobre este caso. Por tu participación desde que has llegado, he llegado a notar que tienes una mente aguda, y creo que tu punto de vista podría ser invaluable en este caso…— murmuró alcanzando una carpeta a la joven, con su mano. Emily asintió, agradecida por el reconocimiento de su capacidad profesional y agarró lo que le daba. Por un instante sus dedos se chocaron y sintió como una descarga de electricidad que evidentemente él también porque la miró raro. Ella inspiró, e internamente se dijo que debía focalizarse y no moverse de su eje, así que abrió la carpeta y comenzó a leer. Poco después, le empezó a decir a Donatello lo que opinaba de acuerdo a lo que él también le preguntaba o apuntaba. Y mientras discutían el caso, la línea entre lo profesional y lo personal se comenzó a desdibujar, sus cabezas se juntaron, ella observó como él hablaba en un tono apasionado, dejando a Emily con una sensación de querer ver más de ese hombre de pasiones tan ardientes como parecía ser Don. Aunque el capítulo de su historia con Donatello Fiorino estaba apenas empezando, nada la llevaría a pensar lo lejos que llegaría con ese hombre que movía los mismos cimientos de su mundo, y que eventualmente, lo derrumbaría.
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