Estoy en el baño tratando de tranquilizarme, camino de un lado a otro, hago respiraciones y nada más no funciona, le dijo a mis hijos malditos mocosos, no sé qué piensa quiere que le obedezcan como si él fuera el padre del año, mis hijos deben de decidir por ellos no los podemos obligar a nada, Dios es un maldito pendejo, juro que si pudiera divorciarme ya de una vez y acabar con todo esto lo haría, pero no está en mis manos, me paro en seco porque se me acaba de ocurrir un excelente idea, me lavo la cara porque desgraciadamente del coraje mis lágrimas corrían como cascadas, y salgo directo a la oficina de Aarón. Voy tan acelerada y mi mente va pensando e ideando cómo hacer que todo sea más rápido, que ni siquiera me doy cuenta que Linda no está en su lugar, y yo de inoportuna abro la pue

