Capitulo Sesenta

1645 Palabras

De repente, un día ya estabas tan dentro de mí que te volviste indispensable en mi vida. Un día descubrí que los latidos de mi corazón pronunciaban tu nombre. Ese día, nuestras almas hicieron el amor y se fundieron en una sola para siempre. Lo que el helado de vainilla ha juntado, jamás podrá ser derretido por el sol. Juro y prometo Las campanas se dejaron oír por todo el lugar anunciando que la ceremonia estaba por iniciar, los invitados, que no eran muchos, entraron sin tardanza y ocuparon sus puestos, y aunque la mayor parte de los asientos continuaban vacíos, el lugar se sentía repleto de felicidad y eso era suficiente. Algunas lágrimas se habían colado sin ser invitadas y despuntaban en los ojos de los más sensibles. Si algún extraño, hubiese entrado en ese momento a la iglesia

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