Recuerdo haber sentido como la luz se intensificó en tu interior cuando planté mi semilla en tu vientre, deje salir un rugido desde el fondo de mi pecho y proclamé mío: tu cuerpo, tu vida y tu alma. Gracias… gracias… Los días estaban pasando muy rápido, los preparativos para la boda iban acorde al plan, tendría una boda eclesiástica debido a que ya estaban casados legalmente. Pese a que solo era prácticamente una confirmación de lo que sentían, los nervios estaban volviendo loca a Camila. En los últimos días, había estado con un humor fatal, intentaba mantenerse calmada, pero empezaba a dudar de que casarse fuese una buena idea. No necesitaba eso, estaban juntos y le daba igual si el resto del mundo conocía sobre su amor. Una vena se brotó de su sien, lucia: demacrada e hinchada. El cab

