Capítulo 20: ¿Como decirselo?
Estaba embarazada, era positivo. ¿Como podía haber pasado si estaba tomando la píldora? No, espera. Cuando llegué a Francia me tomé las primeras, pero despues... lo había olvidado por completo. No había tomado más de 3 y pensé que mágicamente me tomaría las demás.
Joder, estaba embarazada.
Me senté pasando una mano por mi cabeza.
Sentía una mezcla de felicidad y terror al mismo tiempo.
¿Qué iba a hacer? Todo había sido muy reciente, ¿y si él no querí un hijo?
Era el hijo de Demetri, una sonrisa creció en mi rostro al pensarlo, y negué con la cabeza incrédula, puse una mano en mi vientre, iba a tener a su hijo.
¿Cómo se lo iba a decir? Es decir él ni siquiera me había dicho que me amaba o ni siquiera lo habíamos dejado claro, apenas habíamos empezado esta relación.
Caminé un rato pensando en mil maneras de decirle a Demetri que estaba esperando un hijo suyo pero no encontraba una manera adecuada para hacerlo, miré la hora, joder, ¿por qué la hora se consumía tan rápido?
Me fui al hotel nerviosa, sintiendo que mi corazón latía demasiado rápido como para ser natural.
Cuando llegué mi estómago era una estampida de mariposas, subí al elevador y cuando estuve en el cuarto me encontraba muriendo, entré y dije:
-¿Demetri?
Nadie respondió.
-¿Deme...? -volví a decir, cuando de repente escuché:
-No mi linda, Demetri no está.
Vi a la sala viendo que ahí estaba Vanesa, sentada en la sala.
-¿Vanesa?
-La autentica, sí querida.
-¿Qué haces aquí? -pregunté confusa.
-Supe lo de la exprometida y regresé a Francia lo más rápido que pude para ver como estaba Demetri.
-Él ya no te necesita, me tiene a mí, ¿pero por qué no lo buscaste en la recepción e lugar de entrar a nuestra habitación?
-Porque antes siempre me quedaba aquí.Tengo una llave también.
¿Que ella tenía una llave?
-Uhm -murmuré conmocionada.
Ella se levantó acercandose a mí.
-Tu y yo sabemos que eres una aventura en su vida, jamas te tomará en serio, siempre volverá a mí. ¿acaso te díjo que somo más que amigos? Amigos con derechos y beneficios, tú solo eres una puta.
La miré frunciendo el ceño y entonces alcé la mano dandole una bofetada con todas mis fuerzas, tanto que mi mano salió palpitando y su cabeza se volteó.
-No vuevas a ponerme una mano encima, no sabes quipen soy yo y lo que soy capaz, mugrosa.
-¡No! Tú no sabes lo que yo soy capaz de hacer, zorra. Y si no te largas de aquí te saco a patadas.
-Tú no eres nadie y me iré si Demetri me lo dice.
-Él no está aquí, así que largate.
-¡No!
Entonces hice lo mismo hice lo primero que se me ocurrió; la agarré del cabello y la jalé perdiendo todo el glamour o la clase que pude tener. La jalé hacia la puerta; la zorra había hecho que mi ira explotara, estaba ciega y todo me valía mierda.
-¡Suéltame! -gritó ella.
-Te di la opción de largarte, ahora te largas por las malas -repliqué.
Cuando estuvo afuera, le cerré la puerta en la cara, mis nervios estaban en ebullición, oí que el elevador empezó a bajar, pude respirar, por fin estaba lejos de mí y de mi hijo.
-Joder.
Empecé a tranquilizarme, ahora no sólo tenía que cuidarme a mí, sino a la persona que llevaba conmigo, no podía alterarme, respiré profundamente y me fui a la habitación. Me preparé unas palomitas y me fui a la cama, empecé a ver cualquier película que pude encontrar, estuve así, por un par de horas hasta que
Escuché que se cerraba la puerta, sabía muy bien quién era.
Demetri, de repente estaba parado en el marco de la puerta, mirandome.
Él sabía perfectamente lo que hice, pero me valía mierda.
-Danka...
-Si vas a decirme algo malo, es mejor que no digas nada.
Él apretó los labios.
-Aún no he dicho nada.
Lo miré.
-Sí, sí lo sé, y de una vez te digo que no me arrepiento. ¿quién se cree? Se metió aqui diciendome que era una puta.
-Estuvo... mal lo que hiciste -respondió.
-¿Por qué no me dijiste que te la follabas?
Él pestañeó un par de veces sorprendido de que lo supiera.
-Sí, ella me lo dijo.
-De todos modos estuvo muy mal lo que hiciste, le arrancaste cabello.
-Ah, entonces ella puede venir aquí, entrar con la llave que le diste, decirme puta, ¿y yo tengo que actuar como si nada? Si la prefieres a ella entonces me queda más que claro.
Él me miró, yo le sostuve la mirada, respirando profundamente.
-Le pedí que se fuera -continué- no lo hizo y solo siguió ofendiendome.
Él apretó los labios.
-Sí, nos acostamos, pero nunca más lo hicimos desde esa vez, que fue hace mucho y fue un error para mí.
-¿Qué?
-Fue despecho, además de que estaba borracho, pero solo fue un sexo que apenas recuerdo, ella me ayudó a salir de eso, pero solo quedamos siendo amigos, nada más, y no pasó nada más durante el resto de los años. Estuvo muy mal lo que te dijo.
-Lo sé. -gruñí, pasando una mano por mi cabeza.
-Todo lo que te dijo estuvo mal, pero tu no eres eso que te haya dicho, eres especial para mí, aunque aun estuvo mal lo que hiciste de atacarla.
-Esa mujer saca lo peor de mí -admití.
-No te preocupes por ella, ni siquiera pienses en ella.
-Es casi imposible.
-No estes celosa -replicó acercandose a mi.
-No lo estoy -repliqué girando los ojos llena de celos.
-Claro que lo estás. -dijo y me abrazó cuando estuvo frente a mí.
Solté un suspiro.
-Un poco -susurré.
Me empezó a besar y a seguir besando,bajó por mi cuello y ambos nos desnudamos mutuamente ahí en la sala, como si no pudieramos contenernos, nos acostamos en el sofá, él encima de mí, mientras pasaba las manos por su espalda.
Él se irguió para tomar un condón, yo le tomé la muñeca.
-Hazmelo sin condón -pedí.
-No quiero que salgas embarazada.
Sentí mi corazó apretarse y solo afirmé con la cabeza en respuesta sin querer decirle nada más.
Cuando entró en mí, lo miré, él me sonrió y volvió a besarme, me aferré a su espalda mientras mis ojos se cristalizaban y las lagrimas salieron cuando llegué a mi orgasmo. Sabiendo que todo cambiaria.
Cuando acabamos, me acomodé en su pecho, tomando profundas respiraciones.
-Tengo que decirte algo -solté luego de un momento.
-¿Qué ocurre?
No, no quería, no quería en este momento que se alejara de mí, tenía tanto terror encima...
-Es que tengo hambre -comenté.
-Vale, llamaré para que traigan algo a la habitación -comentó.
-No... ¿que tal si vamos a bajar al restaurante? Así... caminamos un poco.
-No quiero caminar -admitió él.
-Vale voy yo, tranquilo, ¿¿quieres que te traiga algo?
Me levanté como un resorte y empecé a vestirme.
-Lo que desees.
-Okey.
Le di un beso y salí hacia el elevador.
Respiré profundo.
Que cobarde.
Cuando salí, tropecé de repente con alguien que venía en sentido contrario.
-Lo siento.
-¿Danka?
Alcé la vista al ver quién era y solté una exclamación de sorpresa.