Capítulo 19: ¿Embarazada?
Él cayó encima de mí, ambos respirando fuertemente, él se acostó a mi lado y me jaló más cerca de él. Nos acostamos juntos.
-¿Te puedo preguntar algo?
-Claro.
-¿Por qué nunca me dijiste que tenías un hermano? Cuando me contaste tu historia, nunca lo mencionaste, y la contaste como si solo fueras tú.
-¿Que te dio él? -soltó un suspiro.
-Nada, no sabía que era tu hermano hasta que se presentó.
-Él es mi medio hermano.
-¿Qué?
-Mi padre se acostó con una mujer, ella quedó embarazada. Cuando mi padre se enteró no quería al bebé, pero cuando nació, decidió que era suyo, le dio todo lo que a mi no me dio -dijo con un poco de rencor en su voz-, al principio lo odié por eso, pero cuando me fui no supe de él, hasta que vino a pedirme empleo, se había graduado con honores de la universidad, y se lo di. Al final es mi hermano. Ahora administra las finanzas de todos los hoteles, él sabe que me enojé cuando le dieron todo, me pidió perdón por lo que mi padre me hizo y nuestros lazos se hicieron más fuertes y estrechos, no te mentiré todavía siento rencor por algunas cosas, pero ya no tiene que ver con él.
-¿Sabes? Se parece un poco a ti -dije riendo.
-No digas tonterías -dijo y me dio un toque en la nariz.
-Tengo otra pregunta, pero no quiero que te pongas raro.
Él pareció ligeramente confundido e intrigado.
-A ver...
-¿Qué pasó con Vanesa?
Sentí que se tensó a mi lado pero tenía que saberlo.
-No pasó nada.
-Demetri, ¿qué pasó allá abajo? ¿por qué te vino a buscar después de tanto tiempo? Tu hermano me contó lo que había pasado.
Esperé su reacción, ya parecía ver que no tenía escapatoria de mi curiosidad.
-Me dijo que me amaba -soltó- que quería que volvieramos.
Alcé ambas cejas y abrí la boca sorprendida.
-¿Dijo eso? -dije molestandome-, ¿pero como se atreve ella a venir a tu inauguración a hacerte eso? ¿Después de que te engaño con otro hombre? En verdad sólo le faltaba que lo hiciera en tu cama la puta esa, ¿quien se cree para venir aquí? No tiene descaro esa ¡Zorra! De ¡ahg! -empecé a descargar una cantidad de insultos que se me ocurrían completamente indignada, hasta que él me besó callandome y se rió.
-Es boca, cuida tu lenguaje camionera -se burló.
-Lo siento, es que me indigné.
-¿Estas celosa?
-Sí.
-Me encanta, ¿sabes que respingas la nariz cuando te enojas?
Sentí mi rostro ponerse rojo.
-¿Me escuchaste si quiera?
-sí, pero ella no vale la pena, ni tienes por qué preocuparte.
-¿Por qué no?
-Porque ya ella no me interesa.
Parecía serio y firme en su respuesta, incluso como si le tuviera algo de asco.
-¿En serio?
-Sí, además de que le dije que se fuera y no volviera.
Lo miré tomando una profunda respiración, decían que los hombres mentían para todo, pero si este estaba mintiendome, entones amaba sus mentiras.
Joder estaba tan loca por el.
Me besó otra vez, joder amaba sus besos, su boca, su... todo.
No me cansaba de él.
Cuando nos levantamos, nos bañamos juntos, desayunamos y me dijo:
-Toma.
-¿Una tarjeta? -pregunté al que era dorada.
-De credito -afirmó- tengo que supervisar y hacer varias cosas hoy, no quiero que te fastidies estando sola aquí, así que compra lo que quieras.
-No, no me voy a gastar tu dinero, ¿si la sobregiro o algo así? Ay no.
No podía pensar en comprar cosas con su dinero, me hacía sentir interesada, como si el dinero se me fuera a escurrir de las manos, no, bajo ninguna circustancia haría algo así.
Me incomodaba.
-Si lo vas a hacer, y esa tarjeta no tiene limites, no te preocupes. -replicó como si fuera normal entregarme una trajeta sin limites, ¿qué quería que me comprara? ¿un auto? ¿un avión? no, no, incluso ropa barata me parecía un abuso, no estaba acostumbrada a gasta plata de otra persona, siempre gastaba mi plata... uhm, que no tenía, pero me sentía mejor simplemente no gastando.
-No, claro que no puedo.
-No me obligues a que aceptes. -regañó.
-¿me estás amenazando? -me reí.
De seguro cualquier persona pensaría que era estúpida por no aceptar tal cosa.
-No, te estoy advirtiendo.
-Ah sí, pues no lo voy a hacer. -repliqué solo por llevarle la contraria porque realmente había visto que él parecía más tranquilo dandome esa tarjeta para que me fuera de compras como la mujer de un millonario.
¿En qué sueño loco me había metido?
-Te lo adverti.
Se acercó a mí y empezó a hacerme cosquillas, no podía zafarme, me faltaba el aire.
-¡Ya! ¡Lo haré! ¡Pero basta!
-te dije que lo ibas a hacer.
-eso fue manipulación.
-Claro, pero es justo para ti, me tengo que ir, nos vemos en unas horas -me dio un leve beso y salió del apartamento.
Sonreí como toda una boca enamorada.
Regresé a la habitación y empecé a vestirme, vi que había una bandeja, me acerqué a ver qué era, uhm, huevos revueltos para el desayuno.
Comí como si el hambre me atacara pero de repente cuando acabé unas horribles ganas de vomitar me invadieron, corrí al baño y fui directo al baño a vomitar y descargar mi estómago.
Ahg, ¿pero estaban pasados o qué cosa?
De repente me quedé congelada, ¿hace cuanto...?
¿Podría ser...?
Me vestí con una ropa de jeans y franela, fui a la primera farmacia que encontré cerca, fui al centro comercial más cercano y esperé, los minutos eran torturosos, esperando el resultado.
¿Embarazada?
No, ¿si?
Pasaron los 2 minutos, pero apreté los labios cuando tomé la prueba y miré el resultado...