Capítulo 15: La fiesta de Demetri
-¿De qué es la fiesta? -pregunté al ver que él parecía ligeramente emocionado de llevarme a esa fiesta de la que estaba hablando, el brillo en sus ojos me contagió y me halagó.
-Es por una remodelación del área del restaurante. -me explicó.
-Guao, felicidades -dije sonriendo.
él afirmó con la cabeza, sin duda sabía que sí era algo grande y muy bueno, se le notaba que estaba emocionado y yo estaba halagada de que quisiera compartir esto conmigo.
-Pero será mejor que nos apresuremos -dijo- porque tenemos que bajar en 4 horas.
-¿Qué? ¿en 4 horas? -repliqué- Pero no tengo nada que ponerme y no me va a dar tiempo de salir a comprar algo.
Más aun porque no conocía muchas tiendas donde vendieran cosas para una inauguración, ni siquiera sabía qué carajos tenía que ponerme realmente.
Estaba entrando en caos.
-Tranquila -dijo-, ya lo tengo resuelto.
¿Qué?
¿Resuelto? ¿de qué demonios hablaba? yo estaba entrando en crisis y él decía que lo tenía todo resuelto, debía de estar demente.
Pero no tuve que esperar ya que de una de sus maletas sacó una caja y me la entregó. La tomé y en cuanto la abrí y saqué su contenido, me quedé boquiabierta; era un vestido de seda oscuro, de tirantes y abertura en las pierna; era simplemente hermoso y además venía con una hermosa pulsera, completamente sexy que ni en mis sueños me hubiera atrevido a comprar por ser excesivamente costoso o no lo sé... atrevido.
-¿Tu lo compraste? -pregunté atónita deslizando la yema de mis dedos por la fina tela suave, sintiendo como parecía casi agua entre mis dedos.
Era tan hermoso que sentía que iba a llorar.
-Sí, ¿te gusta? -preguntó Demetri, lo miré como si estuviera loco, ¿aun tenía el descaro de preguntar si me gustaba? joder, claro que lo hacía, era perfecto.
-Me encanta, es hermoso, gracias -me acerqué y me alcé en puntilla para besarlo, era un regalo hermoso, creo que uno de los mejores y más costosos que me habían dado en mi vida.
Aun pensaba que estaba soñando.
-Fue un placer. -respondió.
Ambos nos empezamos a arreglar para bajar rápido, nos duchamos, nos peinamos, y nos vestimos; arreglé mi cabello con un moño alto para lucir mi espalda descubierta y me maquillé un poco, no quería exagerar, quería verme lo más natural posible. Cuando salí del baño Demetri se estaba poniendo su saco y en cuanto me vio recorrió su mirada por todo mi atuendo, casi sentí como si me estuviera tocando con los ojos todo mi cuerpo, me encantaba la manera en la que me estaba mirando.
Como si no existiera nadie más en la tierra, solo él y yo.
-Te ves espectacular. -susurró Demetri y se acercó hacia mí, su traje era elegante, colores oscuros como mi vestido, sus manos metidas dentro de sus bolsillos como si tuviera todo controlado; y vaya que sí lo creía, que todo de él estaba controlado, y que tenía el mundo a su merced.
-Tu también -y era la verdad, era un manjar para la vista, solo mirarlo parecía todo un sueño.
¿Cómo podía tener tanta suerte de tener a este hombre junto a mí?
Bajamos a la recepción y de ahí al restaurante donde había bastante gente, todos vestidos de gala. Estaba un poco nerviosa no conocía toda esta gente tan elegante, sentía que de un momento a otro no encajaba.
-¿Qué pasa? -preguntó Demetri al verme posiblemente algo tímida.
Lo miré y me incliné hacia él para que solo él me escuchara cuando dije:
-Estoy nerviosa, no conozco a esta gente y no quiero hacerte quedar mal.
Tenía mucha presión encima, todos parecían ver que yo estaba a su lado y sentía que empezaban a juzgarme, como si analizaran cada parte de mí con descaro, no sentía la suficiente autoestima como para ser un completo centro de atención.
Me dio la vuelta para verlo a la cara, sus ojos parecían firmes y su ligera sonrisa estaba ahí cuando me dijo:
-Tú nunca podrías hacerme quedar mal -susurró y acomodó un mechón detrás de mi oreja, estarás bien.
Suspiré y seguí suspirando, todo estaría bien, ¿verdad? solo tenía que acostumbrarme a las miradas indisimuladas de todas estas personas a mi alrededor.
Estuvimos platicando con varias personas, saludando y presentándome, he de decir que conforme pasaba el tiempo mis nervios se fueron calmando; era gente muy agradable y bastante sencilla, ya empezaba a relajarme, bueno, por momento, porque cada oportunidad que tenía Demetri estaba detrás de mí, el vestido que llevaba dejaba mucha piel al descubierto y cada toque que él colocaba sobre mí lograba estremecerme y calentarme toda la piel, además de que sus ojos bajaban a mi escote sin disimulo cuando nadie veía, su mera mirada sobre mí me descontrolaba la respiración y me hacía sentir deseosa de irnos nuevamente a la cama,.
De repente Demetri fijó su mirada en la mía; estaba oscurecida se disculpó y me llevó a otro lado, relamí mis labios.
Estar cerca de él vaya que era difícil porque además de ser de por sí muy intenso, cuando te mirada con esos ojos oscurecidos sentía que se me abría el suelo bajo mis pies y solo caía a las fosas del deseo.
-Nena -susurró.
-¿Qué ocurre? -pregunté cuando se acercó y pasó una de sus manos por el lateral de mi rostro, sus ojos fijos en mis labios, su respiración tan agitada como la mía.
-Tengo que besarte ahora. -me advirtió, como si se fuera a morir si no lo hacía.
-Demetri la gente nos mira -dije riéndome.
Estaba a punto de besarme cuando de repente se escuchó la voz de alguien tosiendo, Demetri levantó la mirada y se tensó, voltee a ver cual era el problema pero no vi nada.
-¿Que pasa? -pregunté.
-¿Que hace ella aquí? -dijo esa voz.