Epilogo

411 Palabras
Epilogo Nos habíamos casado dos meses después de haber salido del hospital. No fue de gravedad, el bebé estaba bien, con cuidados y con reposo ahora se encontraba en un crecimiento saludable. Fue una boda sencilla, sólo con las personas más allegadas a nosotros. Demetri compró una casa para poder vivir cómodos a la espera de nuestro bebé, no más hoteles, era una casa hermosa con un terreno muy amplio. Nuestra hija Destiny Klar era la viva imagen de Demetri, ojos profundamente azules, mejillas rojas y muy dulce. Demetri estaba fascinado con su hija, no la dejaba sola ni para dormir, era un cuento hecho realidad, hoy nuestra pequeña cumplía s primer año, le hicimos una pequeña fiesta, hoy nuestra pequeña cumplía su primer año, le hicieron una pequeña fiesta intima, cuando terminó la reunión y acostamos a Destiny fuimos a nuestra habitación, era hora de darle la noticia. -Hoy fue un día maravilloso, nuestra hija es perfecta. -dijo Demetri orgulloso y sin una pizca de humildad. -Lo sé, hicimos un buen trabajo -dije con una leve risa. Él se acercó y me besó y como cada día, era con más amor que antes. Sentía que había encontrado la plenitud, mi equilibrio, mi zona segura de seguridad donde estaba en completa armonía en una relación que funcionaba. -¿Demetri? -¿Sí? -¿Qué pensarías detener otro hijo perfecto? -pregunté buscando su mirada. Él pestañeó un par de veces como si no comprendiera por un momento de lo que hablaba, hasta que me miró y amplió los ojos. -¿Acaso estás...? Afirmé con la cabeza. -Embarazada, sí -susurré soltando una ligera sonrisa. Él salió de su completo shock y entonces me abrazó con fuerza dandome vueltas en el aire. -Esta vez será niño -dijo. Lo miré a los ojos cuando vi sus ojos brillosos. -Te amo -susurré. -Yo también te amo, con toda mi alma. Él me besó, un beso intenso que me dejó sin respiración mientras retrocedíamos hasta la cama, sus manos en mi cintura, su boca en mi cuello, mierda, como amaba a este hombre que era capaz de encenderme con solo su toque, por eso me casé con él, porque me hizo perder la cabeza. Caímos en la cama y empezó a quitarme la ropa de la misma manera en la que yo lo hacía con él, deseando consumirnos en el cuerpo del otro con completo extasis, era todo lo que desee, simplemente mucha felicidad.
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