Capítulo 23: Volviste por mí

1004 Palabras
Capítulo 23: Volviste por mí Llamé a mi amiga, mi roomie, mi visión estaba borrosa, mi corazón latía desenfrenado, al ver todo lo rojo que estaba, mi visión tornándose más pesada. No recordaba ni siquiera lo que dije, solo decía sangre y ambulancia, y ayuda. Ella parecía a punto de desmayarse. 3 minutos después la ambulancia estaba aquí, yo estaba acostaba en el suelo sin poder levantarme y cuando me subían a la ambulancia todo se puso n***o. *** DEMETRI Me había tardado un mes en que me dijeran la ubicación de sus maletas; no importaba cuando amenacé a mi hermano para que me dijera, nunca lo hizo. Amenacé a todas las personas que pude, a todos los empleados para que me lo dijera, nunca lo hizo. Amenacé a todos los empleados para que me dijeran a donde fueron esas maletas, no paré hasta que lo conseguí y lo hice, Danka se había ido a Nueva York, en cuanto super la dirección tomé un avión y me fui a verla. No sabía que iba a decir, había sido un estúpido, iba a pedirle perdón y que regresara conmigo, no podía irse, la amaba y fui un estúpido por siquiera haber oído a Vanesa, pero no iba a volver a verla, ella ya estaba fuera de mi vida. Cuando llegué a la casa, bajé del auto y toqué pero nadie abrió, volví a tocar pero alguien dijo: -No hay nadie. -¿Disculpe? -la miré. -Las chicas no están en casa, soy su vecina. -explicó. -¿No sabe si van a tardar? -No lo sé, vino una ambulancia por la señorita Danka. Sentí que mi corazón dejaba de latir y la sangre se esfumó. -La ambulancia, ¿qué pasó? Oh dios, el bebé. -No sé, solo vino una ambulancia por ella y se la llevaron. -¿Sabe a que hospital la llevaron? -Seguramente al centrar, está a medio kilometros de aquí. Corrí al auto y no me importó pasarme todos los malditos altos, tenía que llegar. ¿Qué había pasado? Empecé a respirar con dificultad al pensar en que algo le hubiera pasado al bebé. Cuando llegué pedí informes de ella. -Disculpe, ¿Danka Martinez está aquí? -Permitame un momento. Tenía que saber qué estaba pasando, no podía perderla ni ella ni a mi hijo. -Si está,en el piso 3. Habitación 98. Corrí y subí por las escaleras, no podía perder tiempo. Cuando llegué, un doctor salía de la habitación de Danka. -Doctor, perdone, ¿como está m esposa? Él pestañeó un par de veces, pero cuando escuchó que la llamé “esposa” vi algo de nobleza en su mirada. -Tuvo una hemorragia por estrés y no alimentarse bien. -¿Cómo está mi hijo? -Está bien, no le pasó nada, solo su esposa tiene que comer más y descansar. -Gracias. Cuando entré a la habitación otra chica que no conocía estaba ahí. -Viniste. -murmuró. -¿Disculpa? -Soy Paula, amiga de Danka, sabía que ibas a venir, su amigo George nos avisó que vendrías, pensé que era una broma. -No lo es, ¿cómo sigue? -Mejor, por ahora está dormida, lo dejo solos. Salió de la habitación y me senté a su lado, tomé su mano y esperé a que despertara. **** DANKA Tenía sed y me sentí agotada, abrí los ojos y me aclimaté a la luz, esperé a ver la habitación y vi a Demetri dormido a mi lado, ¿qué hacía el aquí? las cosas de hace un momento vinieron a mi mente, mi cabeza dando vueltas, mi corazón latiendo desenfrenado y las ganas de llorar me empezaba a atosigar. Le moví su brazo para que despertara: -Demetri, despierta. Abrió los ojos y me vio despierta e inmediatamente me abrazó y empezó a llorar y decía entre sollozos que lo sentía que no podía perdonarse nunca si algo le pasaba a su hijo o a mí, ya no tenía rabia, él había venido por mí, él había regresado. No podia verlo así tan vulnerable, le tomé el rostro entre mis manos y lo besé con todo el amor que sentía. El me regresó el beso, lo había extrañado tanto. -Perdóname, me dejé llevar por los celos y por Vanesa, me cegué, nunca quise hacerle daño -susurró sobre mis labio-, te amo. lo miré. Me había dicho que me amaba, no podía creer el tamaño de su palabra. -¿No lo dices por el bebé? -Claro que no cariño -susurró con voz extrangulada, el corazón en la mano-, me enamoré de ti desde el primer día que te vi. Tragué pesadamente saliva, mis lagrimas rodando por mis mejillas. -¿Cómo está el bebé? -pregunté. -Muy bien -susurró él-, el doctor dijo que tienes que descansar y comer mejor, pero ahora que voy a estar contigo yo te voy a cuidar. Sentí mis ojos llenarse de lagrimas y lo miré a los ojos cuando respondí: -Te amo. -Yo también te amo -susurró-, quiero que algún día me perdones por haberte hecho sufrir -dijo acostado a mi lado en la pequeña cama, no quería que se separara de mí, no quería que se alejara nunca más, ni mucho menos alejarme yo de él. -Ya está olvidado -susurré negando con la cabeza-, Demetri. Ahora estaba enfocada en tener un borrón y cuenta nueva, ya nada importaba, solo que estuviera aquí conmigo, justo cuando lo necesitaba. -No te merezco -susurró, sus ojos aún cristalizados. -Eso no es verdad -dije-, te amo y vamos a tener un bebé. sus ojos brillaron, podía ver como parecía maravillado ahora con la idea del bebé. -Va a ser una hermosa niña igual que tu. -dijo. -No, va a ser niño -repliqué solo para replicarle. -Cásate conmigo. Pestañee un par de veces, sin poder creer lo que me acababa de decir. -¿Qué? -Sé mi esposa. -Pero... -No hay peros, solo puedes decir que sí. -En ese caso... sí. Él me abrazó y empezó a besarme, con lagrimas en los ojos sonreí en sus labios.
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