Capítulo 22: Nunca me creiste

1435 Palabras
Capítulo 22: Nunca me creiste -Ah pero no puede ser -soltó Vanesa-, ¡lo hizo aproposito, Demetri! -¿Qué? -solté-, vete de acá, pareces una mosca fastidiosa de esas que se te meten en la sopa. -¿Estás embarazada? -preguntó Demetri. -Sí -lo miré-, lo supe esta mañana. -¿Pero no estabas tomando las píldoras? -Yo bueno, la primera vez sí, pero luego... se me olvidó -dije avergonzada-, entonces empecé a sentirme mal y supe que por las fechas podía ser... y cuando fui a la farmacia, me hice la prueba y me dio positiva. -Joder -soltó Demetri- voy a ser papá. -Sí -susurré, él parecía en shock. -Se nota que fue adrede -dijo Vanesa-, solo quiere tu dinero Demetri, de seguro se acostaba con otro y ese es el padre, si es que es verdad que está embarazada. -Joder, ¿pero acaso no te da vergüenza quedar en ridiculo? -repliqué. -Es mejor que te vayas Vanesa -dijo Demetri. Ella me hizo mala cara y como alma que lleva el diablo se fue, sin embargo Demetri se volteó hacia mí, tragué pesadamente saliva. -¿Por qué saliste con él? -dijo Demetri-, ¿quien es ese amigo? Lo miré notando que este hombre estaba dudando de mi palabra, me reí a secas y negué con la cabeza. -No hagas esto -dije sintiendo que mi voz se quebraba, es decir lo sabía, sabía que él iba a buscar cualquier pretexto para alejarse de mí pero... No estaba preparada para que doliera tanto. -¿Por qué saliste con él? -replicó- ¿fueron a un hotel? Entrecerré los ojos. -No, no me he acostado con nadie más. Y es un viejo amigo de la universidad, no encontramos aquí y caminamos aquí cerca, ni siquiera fuimos tan lejos, joder. -¿Como puedo estar seguro que ese bebé es mío? -replicó Demetri. Auch. Aclaré mi garganta sintiendo como si me hubiera metido una puñalada en el pecho. Él pareció darse cuenta de su cuestionamiento y negó con a cabeza diciendo: -¿Por qué no me lo dijiste enseguida? -Porque no sabía como decirtelo. Él apretó la quijada. -¿Como sé que no es tu amante? -¿No confias en mí? -pregunté, él no me respondió, se quedó mirandome fijamente. No. No lo hacía. Por eso no me contestaba. -¿Sabes qué Demetri? -dije- vete a la mierda fui una completa estúpida al enamorarme de ti, y si lo que quieres es irte con esa puta de Vanesa entonces vete con ella. Pero eso sí, desaparece de mi vida y no vuelvas. Me di la vuelta y estaba tan molesta que ni siquiera fui por el elevador, sino por las escaleras, sentía tanta molestia, tanta ira, tanta... tristeza. ¿Como pudo pensar algo así de mí? No le había dado motivos para que realmente desconfiara de mí, todo había sido tan rápido y yo tan estúpida, joder. Me quedé en una plaza simplemente mirando a la nada, luego de unas horas empezó a llover así que fui con la única persona con la que podía ir... George. -Danka, ¿estás bien? -preguntó abriendome la puerta de su habitación y ver que yo estaba ahí. Me sentía tan patética. Geroge me abrazó y me dejó pasar, me dejó sentar y me ofreció agua, pero la verdad era que cuando empecé a llorar no pude parar, pensando en cómo todo se había desmoronado de un momento a otro. Todo frente a mis ojos. -¿Qué ocurrió? -preguntó George- ¿quieres hablar de eso? -Le dije... le dije que estaba embarazada de él. -¿Y entonces? ¿qué ocurrió? ¿te echó de su casa? Negué con la cabeza. -Joder, que estaba esa mujer y solo le llenaba la cabeza de mierda de mí y luego él... creyó en todo lo que ella le decía, pensó realmente que tenía un amante y que el bebé no era suyo, pensé que era el hombre de mi vida pero al parecer me equivoqué, lo único bueno de esta situación es que voy a tener a un bebé y juro que nunca le faltará nada. No lo necesito ¡puto! Como lo odio. -Lo siento mucho -murmuró George pareciendo consternado. -Yo tambien -murmuré. -¿Qué piensas hacer ahora? -Regresar a mi casa, me voy de Paris, preparar todo para mi bebé y solo... superar esto. -Él no te merece. -No lo sé, pero quiero pedirte un favor. -Dime. -¿Crees que pueda quedarme aquí solo esta noche? Todas mis cosas se quedaron en el hotel de Demetri... -No te preocupes, puedes quedarte aquí. -Gracias -murmuré- y... ¿Me dejas usar tu teléfono? Voy a comprar mi boleto de avión. Me voy mañana, ya no tengo nada que hacer aquí. Pedí mi boleto de avión, salía por la mañana, ahora solo necesitaba mis cosas, tuve que recurrir al hermano de Demetri, pediendole el favor, ya solo quería borrar esto, quitar el dolor e irme de aquí. *** DEMETRI Estaba enfadado y a la vez procesando todo, no sabía que pensar, pensaba miles de cosas y a las vez en una sola; el bebé. Tenía que ir a buscarla, tenía que encontrarla, ¿donde estaría? Tocaron la puerta, fruncí el ceño y abrí, ahí estaba mi hermano. -¿Qué haces aquí? Él me miró tomando una profunda respiración. -Vengo por las cosas de Danka. Fruncí el ceño y lo miré como si le hubiera salido otra oreja. -¿Por qué tú? -repliqué- ¿dónde está? Él negó con al cabeza. -Me pidió que no te dijera. -Dime donde está -repliqué-, lleva mi hijo. -¿Ahora es tu hijo? -replicó el muy cara dura, mirandome como si fuera la peor escoria del mundo. -No te metas. -Joder, Demetri, ¿qué hiciste? ¿cómo pudiste creerle a Vanesa? ¿cómo permitiste que te manipulara así? Solté un suspiro. -Fue un error, ya lo sé -repliqué. -Demetri, la apartaste de ti, ¿que carajos pensabas? -No estaba pensando. -repliqué, el shock fue muy fuerte, no pensaba en absolutamente nada. -Eso lo note Demetri y ahora lo has arruinado. -No, dime donde está -pregunté sintiendo mi corazón latiendo desenfrenado. -No lo voy a hacer, no voy a romper mi palabra. Lo agarré de la camisa. -Dime donde mierdas está si no quieres que te saque a golpes la respuesta. -No importa lo que haga, metiste la pata, esta vez piensa que harás para recuperarla. -No sé qué hacer. Él me soltó el agarre que le tenía en la camisa. -Podrías primero decirle que la amas, y no digas que no porque es la verdad amas a Danka. Lo miré y di un paso atrás, apreté los labios y tragué pesadamente saliva. -Lo sé. -susurré, sí lo hacía, la amaba y no lo había dicho hasta ahora. -Tienes que arreglar las cosas. Empezó a agarrar las cosas de Danka y a aguardarlas. Hasta ahora me daba cuenta de que era cierto, la amaba demasiado. **** DANKA -¿Estás más tranquila? -preguntó George. -Sí, creo que sí, solo me voy a ir. Cuando llegue con mis cosas, me las envias ¿vale? No quiero que venga con Demetri. -No tienes que preguntar, yo lo hago. -Gracias. Muchas gracias por todo, espero saber de ti pronto. Me levanté de la mesa y lo abracé. -Muchas gracias por todo. -De nada, y no creas que te desharás de mí. Quiero ver a ese hermoso niño y quiero que conozcas a mi hijo. -Será un placer. Nos despedimos y subí a un taxi, llegué al aeropuerto y tomé mi avión dejando todo atrás... Todo para olvidar todo lo que ocurrió. 1 mes después. Había llegado a casa deprimida pero decidida a superar esto, estuve en casa descansando, necesitaba estar bien por mi hijo. Seguia muy estresada pero una de mis amigas estaba conmigo para ayudarme; era la mejor. No había recibido ninguna llamada de Demetri, tenía todavía una pequeña esperanza que estaba muriendo lentamente. Salí al super a comprar unas cosas, últimamente moría de hambre y comía todo lo que estaba a mi alcance, cuando regresé a casa me preparé la cena, estaba por sentarme cuando sonó mi teléfono. -¿Bueno? -Danka, habla George, Demetri va para allá. Me quedé paralizada y pestañee un par de veces. -¿Qué? -Preparate para su llegada. Negué con la cabeza. -Pero, ¿Cómo supo dónde estaba?-dije en un hilo de voz. -Rastreó tus maletas. De repente que se me humedecieron las piernas, bajé la mano y me toqué; estaba llena de sangre.
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