Capítulo 11: ¿Se.xo o hacer el amor?
-Eso fue increíble -dije sintiendo que aun mi cuerpo estaba temblando ante toda la intensidad que había ocurrido aquí, es que la intensidad, la atracción, las miradas, esto era mucho más, sus besos, la forma en la que nos devorábamos era increíble, siendo dos cuerpos movidos por el calor y el deseo.
Demetri se quitó de encima de mí recuperando el aliento, mi respiración estaba igual de agitada que la mía mientras se pasaba una mano por el cabello, se fue a mi lado y me jaló hacia él, envolviéndome en sus brazos, su calor me hacia sentir cómoda, su olor, era tan cómodo estar a su lado, él me besó en la frente y me sonrió, esa sonrisa de comercial que me hacía perder la cabeza por lo perfecta que era, hacía que todo su rostro se iluminara, los hoyuelos de sus mejillas se le marcaran y sus ojos brillaran restándole muchísimos años, parecía muchísimo más joven.
-Fue magnífico, eres increíble. -susurró él apartando unos mechones de mi rostro hasta detrás de mi oreja.
-Gracias -dije sonrojándome-, tu también.
Pasé una mano por su pecho acariciándolo.
Me volvía loca, cuando me devoraba tan intensamente, no había encontrado a nadie como él.
-Lamento haberte puesto incómoda en el restaurante. -murmuró ligeramente más serio.
Pestañee un par de veces, realmente no creí que fuera a pedirme disculpas, mucho menos ahora que habíamos tenido se.xo, siempre me encontré con hombres patanes que después de un revolcón simplemente tocaba separarnos.
Pero...
Esta vez se sentía bien simplemente estar acostados.
-Está bien, acabas de demostrar que Vanesa no importa -dije con una sonrisa satisfecha, ya nada importaba, solo nosotros en este pequeño espacio donde podíamos estar acostados hablando de cualquier cosa.
-¿Estamos bien entonces? -preguntó pareciendo algo confundido, como si temiera que en cualquier momento empezaba a reprocharle cosas.
Joder realmente sentía que me había quitado diez mil años de encima con el revolcón que me había acabado de dar.
Si era estúpida por olvidar todo con sexo entonces no me interesaba ser muy inteligente, vaya que necesitaba esto, alguien con quien todo dejara de importar, más aun después de todas las cosas que había pasado antes de venir de vacaciones.
-Sí -bostecé un poco en respuesta a su pregunta, ahora definitivamente estábamos bien.
-Descasa. -dijo acariciando mi brazo.
Me quedé por un momento suspirando y luego cerré los ojos sintiéndome muy pero muy pesada definitivamente este hombre me había dejado agotadísima en todos los aspectos.
Sentí sus labios en mi cuello y me besó, después me abrazó más fuerte y pasó una pierna sobre las mías estremeciéndome todo el cuerpo y no supe nada más; el sueño me venció y me dejé llevar.
***
Me desperté con unos besos suaves en mi espalda que lograron estremecer todo mi ser, y una mano que me estaba acariciando el brazo, estaba desnuda, estaba caliente, mi corazón latía desenfrenado, voltee a ver a Demetri y me sonrió.
-Buenos días. -susurró.
-Buenos días. -murmuré.
Me giré para verlo completamente y lo besé, él me correspondió el beso y me apreté junto a él, podía sentir su m*****o lleno de sangre; completamente duro contra mi vientre, mis pezones empezando a dolerme cuando chocaron con su pecho, su mano bajó al medio de mis piernas empezando a tocarme.
-Bien húmeda, me gusta -susurró.
Me arquee contra él mientras seguía tocándome, puse los ojos en blanco cuando todo mi cuerpo se estremeció en mi primer orgamos, dejandome lista para él. Abrí las piernas y él empujó dentro de mí; llenandome, haciendome jadear fuerte contra su oido.
Hicimos el amor dos veces más, éramos insaciables y era cada vez mejor la intimidad.
Un momento... ¿hacer el amor?
Cada gemido, cada beso, cada mordisco, cada caricia, cada toque, cada mirada y sonrisa, se sentía como si fuera fuera de este mundo, como si estuvieramos en nuestro propio planeta hecho de maravillas.
Oh mierda, acabo de pensar que nosotros hicimos el amor... no, no, no, no, tuvimos relaciones sexuales que es muy diferente a hacer el amor, pues la palabra lo decía.
Además de que esto se sentía así; diferente, no solo sexo.
Hacer el amor era, pues que había amor, romance, palabras dulces, caricias, compromiso; sobre todo eso; compromiso uno con el otro en una relación, pero el hecho de tener se.xo era solo eso, se.xo, sin compromisos, sin caricias, sin promesas, nada de compromisos, solo el placer de disfrutar de los cuerpos danzando y los placeres que este te puede causar sin nada más.
Para después olvidarlo, y puede que clasificarlo como buen polvo o mal polvo.
Nada más ni nada menos, algo que no iba a continuar.
Nuevamente caí en la realidad, la estaba pasando de maravilla, ¿pero cuando tuviera que irme? ¿qué ocurriría cuando llegara el momento en el que ya no estaríamos juntos? ¿por qué me daba tanta ansiedad? ¿cómo fue que de una manera tan rápida quedé embrujada por este hombre?
¿Acaso era la magia de Paris, Francia? había escuchado que era la ciudad del amor, ¿acaso había sido la ciudad que nos dio esta magia a ambos? Por más que lo mirara algo desconfiada de que esto fuera real, notaba como su sonrisa seguía iluminando sus ojos igual que los míos.
¿Por qué se sentía ficticio? ¿como si esto fuera a acabar en cualquier momento? se sentía tan bien que debía de ser irreal, pero lo estaba viviendo.
Cerré los ojos, Mierda, ¿a quién estaba engañando? Demetri había entrado a mi vida como un simple hombre común y corriente, solo ibamos a conocernos, hasta podríamos hacernos amigos pero al parecer mi cabeza decía una cosa y mi corazón otra, no cabía la idea de ser solo amigos despues de compartir una conexión tan intensa.
Amigos solo no.
Amigos con derecho creo que toda la vida.
Sí, me había enamorado de Demetri sin ni siquiera darme cuenta, y al parecer ya le había entregado todo mi corazón.