— Dime pequeña? —
Pregunto con cariño, apenas atendió la llamada
— ¡Ya estoy lista! —
— ¡Está Bien, Dame Diez minutos —
— Okay, estaré esperando afuera —
Colgué y me senté en el sofá de la sala a esperar mientras chequeaba los estados del f*******:, cuando recordé que debía avisarle a mi abuela que ya me iba. Rápidamente me levanté y fui a su habitación para notificarle, pero estaba dormida y no la quise despertar así que decidí enviarle a mi mamá un mensaje de texto para notificarle.
Cinco minutos después ya David había llegado, estaba vez venía en un Hyundai Elantra del 2010 en color gris, tocó el clapso dos veces y de inmediato tome las llaves, me apresure abrir el portón está vez percatándome de quién estaba a mi alrededor y quién me observaba. Cerré la casa rodee el auto para embarcarme, al cerrar la puerta del auto salude con un tímido
— ¡Hola! —
Mientras el se acercó a mí y coloco su mano en la nuca para acercarme a él y plantarme un beso el cual de inmediato correspondí. Empezó a dejarme besos en el cuello lo que causaba mi respiración entre cortada y los latidos de mi corazón acelerados.
— ¡Hum! —
Murmuré entre dientes, dejo de besarme y colocó sus manos nuevamente en el volante y se puso en marcha
— ¿A dónde vamos? —
Pregunté aún con la respiración entre cortada
— ¿A dónde quieres ir? —
— ¡A comer helado! —
— ¡Está bien! —
Se desvío de la ruta y pronto estábamos en un centro comercial en el que habían varias tiendas desde venta de ropa hasta postres y todo tipo de comida incluso una sala de cine, era la primera vez que iba a ese lugar siempre había escuchado de él pero jamás los había visitado.
— ¿Acá es donde está la pista de patinaje sobre hielo? —
— ¡Si! ¿Sabes patinar? —
— Jejeje ¡No! ya quisiera yo saber, pero no y creo que sí lo intento me caería —
— ¡Si piensas de esa manera! seguramente si, debes ser más positiva —
— ¿Podemos patinar? —
— ¿Quieres hacerlo? —
— ¡Si! —
— ¡Está bien! —
Me tomo de la mano y tomamos el ascensor hasta planta baja, dónde se ubicaba la pista de patinaje
— ¡Espera acá un momento! —
Dijo mientras se acercaba a un chico que estaba en un especie de taburete lo suficientemente alto como para tener una excelente vista de la pista de patinaje sobre hielo.
Veo a David entablar una conversación con el chico el cual extiende su mano hacia David, después de hacer un gesto de desaprobación. David se giró hacía mi y me señalo. El chico hizo un gesto con sus manos en señal de un lo lamento pero no te puedo ayudar, y extendio su mano nuevamente hacia David. Quien regresa y me mira mientras de frunce de los hombros
— ¿Que ocurrió? —
— Me a dicho que no podemos entrar por las personas que están allí alquilaron la pista para un entrenamiento privado —
— ¿Y por eso giraste hacía mi? —
— ¡Si! le dije que venía con mi novia y que querías aprender a patinar —
— ¡Me imagino! te dijo que no podía hacer nada —
— Si eso mismo dijo, así que lamentable no podrás patinar hoy —
— ¡Está bien! Vamos a comer helado —
— Okay —
Me llevo a un local bastante hermoso y atractivo tenía unos juegos para niños y unas máquinas dispensadoras en la cual podías servir tu propio helado y la barra de topping para colocarle lo que quisieras
De inmediato me acerqué a la maquina y tome uno de los vasos de cartón que estaban a un costado de cada máquina y justo cuando coloque mi mano sobre la palanca David me detuvo.
— ¿Estás segura que sabes lo que hacés? —
— !No! nunca me he servido helado en una de estás —
— ¿Que tal si eliges uno de allá? —
Dijo mientras señalaba una exhibidora con aproximadamente 20 sabores de helados y un chico del otro lado del mostrador listo para atenderme.
— ¡Está bien! —
me acerque al mostrador y me quedé observando por unos minutos, después de eso decidí elegir un helado de vainilla con trozos de oreo y dulce de leche con chocolate, una vez que terminó de servir el helado lo colocó en una balanza marco el peso en una calculadora y lo anotó en una libreta. Dejo el helado a un lado y repitió el mismo procedimiento con David cuando estuvieron los dos helados listos David cancelo y nos sentamos en una pequeña mesa para dos a disfrutar del helado mientras observaba por la ventana a las chicas que estaban en la pista de hielo realizar sus rutinas.
— ¿Te gustaría aprender? —
Pregunto con incertidumbre
— ¡Si! me parece una maravilla esas chicas que deslizan por el hielo como todas unas expertas —
— ¡Está bien! en otro momento te traeré de nuevo para que puedas vivir esa experiencia —
— ¡Me encantaría! —
Una vez que terminamos de comer helado fuimos al cine a ver una película de romance titulada "Tres metros sobre el cielo" La cual relata la historia de dos jóvenes que pertenecen a mundos opuestos Él, es un joven apuesto y problemático con tendencias violentas llamado Hugo mejor conocido ('H') y ella, es una niña de alta sociedad, criada para ser una chica obediente y de buenos modales, llamada Babi. Hugo y Babi se conocen y y empiezan a vivir una relación intensa con la que aprenderán lo que significa el primer amor. Al punto que ella tiene su primera vez con este chico en la terraza de una casa abandonada.
A raíz de una carrera de motos el mejor amigo de H, Pollo, pierde la vida lo que causa una fuerte discusión entre baby y H y terminan separándose.
Fue una historia bastante triste, para ser de romance y yo solo esperaba que no todas las relaciones terminaran de esa manera tan cruel como la de estos dos chicos. Lo cual a pesar de ser una película no pude evitar sentir pena por ellos. Finalmente al terminar la película caminamos por el centro comercial hasta llegar al estacionamiento y nos embarcamos en el auto.
Al cabo de media hora ya estaba estacionado frente a mi casa. Nos dimos un beso y baje del auto. Abrí la casa y fui a mi habitación, encendí el aire acondicionado y me tumbe sobre la cama pensaba cómo seria mi primera vez.
Mire la hora en el reloj y eran las 6:30 de la tarde, mi madre estaba trabajando así que me tocaba preparar la cena para mi abuela y para mí.
Deje el bolso sobre la cama y fui a la habitación de mi abuela para avisarle que ya había llegado estaba sentada haciendo crucigramas
— ¡Bendición, Abuela! —
Dije mientras me acercaba a ella y le daba un beso en la frente
— ¡Dios te bendiga! —
— ¿Que quieres cenar Abuela? —
— Lo que quieras hacer hija —
— ¡Está Bien! —
Rápidamente fui a la cocina me lave bien las manos y tome una taza de plástico lo suficientemente grande donde vertir la harina de maíz amarilla, en una olla pequeña agregue un poco de agua, pele un plátano amarillo y lo pique en pequeñas rodajas para que se cocinara rápido Miéntras que rayaba la mitad de la panela y
250 gramos de queso pasteurizado.
Una vez que había terminado de rayar el queso, tome una sartén y a fuego medio la coloque sobre ma estufa, le agregué suficiente aceite como para cubrir la mitad del sartén y luego tomé la olla donde había puesto a cocinar los plátanos y lo Vertí sobre la tasa que ya tenía la harina con Pamela y queso rayado, junto con el agua que había usado para cocinar los plátanos. Con ayuda de un tenedor mezcle los ingredientes hasta incorporarlos. Fui al refrigerador y en un vaso agregue un poco de agua helada, se la agregue a la masa para poder meterle más manos y terminar de amasar mejor para poder hacer las mandocas y colocarlas a freír.
Al cabo de unos Minutos ya tenia cuatro mandocas listas, tome un plato le coloque una servilleta y las deposite sobre este para que absorbiera la grasa con un cuchillo pique un poco de queso, lo dejé a un lado de las mandocas Disolví un sobre de Nestea en una jarra, tome un vaso y Vertí un poco de Nestea, Voltee las mandocas que se estaban friendo, rápidamente fui a la habitación de mi abuela a llevarle la cena. Se lo deje sobre la mesa y de inmediato se dispuso a comer.
— ¡Gracias hija! —
— De nada Abuela —
De inmediato me regresé a la cocina para evitar que se quemarán mis mandocas, Una vez que estuvieron lista, me senté en la mesa a comer. Al terminar recogí el plató dónde había comido mi abuela. Lave los platos, limpie la cocina y dejé todo en su sitio nuevamente.
Fui a mi habitación y despojarme de todo lo que llevaba puesto me coloque la pijama para acostarme a dormir. Tomé mi teléfono celular para colocar la alarma y recibí un mensaje... Era David quién me había enviado
Nuevo mensaje
Remitente David
Fecha: 10/12/2011
Hora: 7:17 PM
¿Ya estás desocupada?
Nuevo mensaje
Destinatario David
Fecha: 10/12/2011
Hora: 7:17 PM
Si, me acabo de cambiar para acostarme a dormir
Nuevo mensaje
Destinatario David
Fecha: 10/12/2011
Hora: 7:18 PM
¿Y tienes sueño?
Nuevo mensaje
Remitente David
Fecha: 10/12/2011
Hora: 7:18 PM
No, la verdad que no tengo sueño
Mi teléfono de inmediato empezó a sonar, era una llamada entrante de David, de inmediato contesté
— ¡Holaaa! —
Respondí con alegría
— ¿Te gustaría venir a mi casa este fin de semana? —
— ¡Ehh! no lo sé —
— ¿No estás segura? —
— ¡No! no es que.... Perdón no quiero que pienses que no quiero... es que bueno es un poco difícil —
— ¡Difícil! —
Pregunto con incertidumbre
— ¡Si! es que bueno ese día... —
— ¡Cariño! eso es completamente normal, además... ya tu no eres una niña ¿Que es lo que te preocupa? —
— ¡Me da miedo quedar embarazada! —
— ¡Eso no va a pasar! por qué para eso existen métodos de prevención —
— ¿Cómo cuáles? —
— ¿Tu nunca has tenido una cita un ginecólogo? —
— ¡No! ¿Por qué debería? —
— ¡Mirá! déjame hablar con mi madre a ver si te puedo conseguir una y luego hablamos sobre eso ¿Te parece? —
— ¡No! ¿Cómo crees? me da vergüenza hablar de eso con un desconocido —
— ¡Pero es necesario Elizabeth! —
— ¡No! Me da vergüenza —
— ¡Eso es completamente normal Elizabeth! —
— No lo sé... Yo nunca e ido a uno de esos —
— Bueno... Pero te voy a conseguir una cita con uno por qué debes hacerlo —
— ¡Está bien! —
Dije solo para salir del paso, pero no estaba muy convencida de lo que me decía.
— ¡Oye! debo dormir —
— ¡Está bien! —
De inmediato colgué, me sentía incómoda después de lo que había dicho, solo el echo de pensar en estar en una habitación sola con un completo desconocido Hablando de mi vida privada no me parecía la mejor idea y eso por no menciona que me parecía algo demasiado fuera de lugar
Una vez que colgué la llamada me di media vuelta y me acosté a dormir...
A la mañana siguiente cuando desperté aun no había sonado la alarma, tantee bajo la almohada y saqué mi teléfono celular para ver la hora, faltaban 15 minutos aún para las 6:00 de la mañana. Pero de igual forma me levanté y me fui al baño, me despoje de la ropa que llevaba puesta para dormir y me metí en la ducha, me recogí el cabello para no mojarlo, tome el jabón de baño abrí la llave y empecé a enjabonarme al cabo de unos minutos ya me había terminado de duchar, salí y me envolví en la toalla.
Al entrar a mi habitación apague el aire acondicionado para evitar temblar como Chihuahua, me seque y luego me aplique la crema corporal y el antitranspirante. Rápidamente tome un conjunto de ropa interior en color blanco de algodón me lo coloque y luego un chors y una franelilla, posteriormente el uniforme y luego unos pequeños aretes.
Fui a la cocina y tome dos tazones en una pequeña jarra Vertí medio litro de agua y luego con ayuda de una cuchara Vertí 6 de leche en el agua, tome un batidor de mano y batí muy bien hasta que no hubo grumos saque el cereal de la despensa y serví dos porciones en cada una de las tazas le agregué un poco de leche a cada una de ellas y tome dos cucharas. Cómo mi abuela se comía el cereal sin azúcar se lo lleve de inmediato a su habitación para que comiera antes de irme
— ¡Buenos días abuela! bendición —
— ¡Buenos días hija! —
Dijo mientras se levantaba y se incorporaba en la cama, acerque la mesa hacía la cama y allí deje el tazón de cereal.
— ¡Buen provecho Abuela! —
— Gracias hija —
Le di un beso en la frente y salí de la habitación, fui a la cocina y tome el contenedor de azúcar y le agregué dos cucharadas al cereal, mezcle muy bien y me senté a comer. Al cabo de unos minutos ya había terminado de comer el cereal fui a la habitación de mi abuela nuevamente a buscar el tazón donde ella había comido y lavarlos antes de irme. Limpie y dejé todo en orden y luego fui a la habitación a buscar mi teléfono celular el bolso y las llaves, apague la luz de la habitación y salí a la cocina a buscar en el refrigerador la botella de agua que acostumbraba llevar a clases.
Aún era un poco temprano pero igual me animé a salir por qué así llegaría antes que Waleska y su querida amiga y no se darían cuenta de mi presencia por qué pretendía entrar con el área de la primaria y quedarme en el pasillo. Cuando llegué de inmediato entre por el área de primaria cuidándome que ningún docente me viera y me senté en el pasillo a esperar que sonara el timbre para ir a clases.
Mientras esperaba me coloque los manos libres para escuchar algo de música con bajo volumen para poder escuchar el timbre. Luego de unos minutos el timbre sonó, de inmediato me levanté y fui a Formar. El día transcurrio con total normalidad hasta que terminó el turno y regrese a casa a continuar con mi rutina de siempre.
Cuando llegó el fin de semana estaba nerviosa por qué David me había pedido que fuera a su casa y aunque sabía que el no iba hacer algo que yo no quisiera estaba nerviosa por qué si quería que ocurriese pero no estaba segura de que eso ocurriera ahora cuando aún no había salido de la preparatoria.
Me aliste y una vez que estuve lista lo llame para que pasara por mi. Al llegar a su casa de una nos encerramos en la habitación y el coloco una película la cual ni siquiera le prestábamos atención. David me tomo de la nuca y empezó a besarme lo cual yo me correspondía, a medida que me dejaba sus besos húmedos en el cuello mi respiración se entre cortaba y me costaba respirar.
Deslizaba su mano por mis senos y luego se detenía en mi pelvis, justo en ese momentos sentía un fuego recorrer mi entre pierna y entonces sacaba fueras de voluntad y detenía su mano antes de continuará.
Ya teníamos por costumbre vernos tres o cuatro veces por semana si era entre semanas salíamos a comer helado, cine o a cenar. Mientras que los fines de semana me pasaba buscando y nos quedaba mis en su casa viendo películas y comiendo snacks.
Siempre evitando a toda costa estar tan cerca de el para no sentirme tentada a cometer un error de el que podría arrepentirme después. Hasta que llegó el día de las fiestas.
— ¿Que tal si te quedas en casa este 24? —
Pregunto, pero sabía que estaba rogando a Dios que dijera que si. Lo cual acepte por qué de todas formas mi madre no era una de esas familias que se reúnen a realizar una cena especiales o algo parecido. El 24 de diciembre aliste un bolso con la ropa que iba a estrenar ese día y me dió desde temprano a la casa de David al llegar allá su mamá me atendió de maravilla incluso me ofreció algo de ropa con que cambiarme para que estuviera más cómoda.
Lo que me pareció un poco extraño pero igual era la primera vez que estaba con alguien más en las fiestas y para colmo que fuera mi novio. No sabía exactamente si formaba parte de la rutina que hacen las suegras cuando sus yernas se quedan en casa con el novio, pero de igual forma acepté.
— ¡Toma! colócate esto —
Dijo mientras me entregaba una bartola para que me cambiara, David salió de la habitación para permitir que me cambiará con más tranquilidad. Una vez que me había quitado la ropa que llevaba puesta y puesto la bartola me sentía un poco mas ligera David entro a la habitación nuevamente y se me acercó.
— ¡Aún así estás hermosas! —
susurró al oído
Sus palabras me derretía y me causaba una sensación de gratificación, quería que continuará así, cerca de mi extendí mis brazos y lo rodee por la cintura atrayéndolo hacía mi, lo bese y el me correspondió, pronto empezó a dejar besos húmedos en el cuello y poco a poco fue bajando a hasta mis senos los tomo en sus manos y masajeo un poco mientras me dejaba besos húmedos en el cuello. Siguió deslizando su mano nuevamente y pronto llegó a mi pelvis mi respiración era entre cortada y los latidos de mi corazón acelerados.
Metió depositó su mano en mi entre pierna y un juego recorría mi cuerpo, pude sentir como echaba a un lado mi ropa Interior y luego sus fríos dedos frotar mi clítoris con pequeños movimientos circulares, Una O se formó en mi boca y mis ojos se cerraban solos y mi cuerpo de arqueaba hacia atrás mientras mís uñas arañaban la cobija
— ¡Ahhh! —
Empecé a gemir, mientras el continuaba haciendo eso movimientos en mi clítoris introdujo dos de sus dedos en el Interior de mi v****a y realizaba pequeños giros en el interior de esta.
— ¡Ahhh! —
Gemi nuevamente
se inclino sobre mi, situando su rostro en mi entre pierna y metió la mano por debajo de la bartola hasta llegar a mi senos, tomo uno de mis pezones y nuevamente allí estaba esa O formada por mis labios y luego de ello dejo que su traviesa lengua jugará con mi clítoris lo que me hizo sentir en la gloria, nuevamente mi cuerpo de arqueó y empecé a sentir que expulsaba un líquido caliente rápidamente se despojo del pantalón que llevaba puesto junto con su bóxer y dejo su m*****o erecto, completamente libre y expuesto.
Me tomo de la cintura y poco a poco fue penetrando, hasta que estuvo adentro completamente, y se sentía bien, me levanto de la cama para sacarme la bartola lo cual le facilite levantando mis brazos y como todo un experto soltó el broche del sostén dejando mis senos expuestos, los tomo en sus manos y empezó a besarme los senos lo que causó que mi cuerpo de arquera nuevamente y gimiera
Mientras su boca jugaba con mis senos, sus dedos le brindaba atención a mi clítoris y su pequeño amigo penetraba no pude evitar soltar un pequeño grito ahogado, está era la mejor sensación que había podido sentir en mi vida.
Nuevamente empecé a sentir que expulsaba ese líquido caliente y poco minutos después saco su m*****o y lo dejo caer en mi abdomen mientras se estremecía un poco al expulsar un líquido caliente y pegajoso sobre mi.
Se dejó caer sobre mi y me dió un beso, yo quedé perpleja había tenido mi primera vez y al contrario de lo que pensaba que era me pareció la mejor sensación de mi vida y quería más.
— ¿Te quieres bañar? —
Pregunto mientras deslizaba sus dedos por mi vientre
— ¡Si! —
— Okay, ¡Vístete! —
— ¡Qué! ¿Cómo? —
— Vistiendo cariño —
resignada obedecí, me coloque la ropa y salí al baño a ducharme lo cual necesitaba con urgencia.
Al entrar al baño cerré la puerta y me quite la ropa, cuando estoy completamente desnuda nuevamente alguien toco la puerta, estaba extremadamente nerviosa no sabía quién era y tampoco quería que me vieran en el baño. Así que dije
— ¡Está ocupado! —
— ¡Abre! —
Exclamó, de inmediato abrí la puerta y lo dejé pasar.
— ¡Vamos a bañarnos! —
Dijo mientras se quitaba la ropa y allí estaba su m*****o expuesto ante mis ojos y yo completamente desnuda expuesta ante el. Me tomo de la cintura y me rodeo plantó un beso en mis labios y luego por mi cuello, esa era mi debilidad me hacía entregarme a él por completo.
Nos metimos a la ducha y abrió la llave para dejar el agua sobre nosotros, tomo el jabón de baño y empezó a enjabonarme mientras deslizaba sus manos por mi cuerpo. Una vez que estuve completamente llena de jabón nos metimos en la ducha nuevamente para sacarme el jabón me dió la espalda y con mano puesta en mi espalda inclino mi cuerpo y sentí que penetraba de nuevo pero está posición me hacía sentir genial tomo mis senos en sus manos los cuales encajaban a la perfección como dos piezas de rompecabezas, luego dejo uno de ellos y lo bajo hasta mi entre piernas para jugar con mi clítoris
— ¡Ahhh! —
Gemi estaba por acabar nuevamente, mis ojos se entre cerraban una O se formaba en mi boca y mi respiración era entre cortada. Pocos minutos después acabé y el conmigo nuevamente dejando caer su semen sobre mi.
— ¡Quiero más! —
Dije casi sin aliento, me volteó nuevamente y me atrajo hacia él
— ¡Te daré más! —
Se inclino dejando su rostro frente a mi entre pierna subió un poco mi pierna la cual para facilitarle el trabajo me sostuve de llave de la ducha y la pared mientras que su traviesa le lengua realizaba una danza en mi v****a, mis piernas temblaban, pero yo quería más, me solté de la pared y tomaba su cabello entre mis dedos el se levantó y me giro contra la pared nuevamente inclino mi cuerpo y penetró nuevamente, mientras sus dedos tomaban mis pezones y le daba leves tirones. Al cabo de unos minutos acabé y el conmigo pero estaba vez no sentí ese líquido caliente correr en mi cuerpo.
Terminamos de ducharnos y el salió para luego salir yo. Aún me sentía nerviosa y sentía ese fuego recorrer mi cuerpo. Llegué a la habitación y me quite la toalla para secarme pero era imposible no pensar en el y su m*****o dentro de mi, le lance una mirada seductora que pedía a gritos que le diera más y lo tome por la mano para acercarlo a mi, al mis senos tener contacto con su piel de inmediato se endurecieron y un líquido fluyó de mi v****a. El me dejó caer sobre la cama y dijo
— ¡Vamos a jugar! —
Se subió sobre la cama en dirección contraria a mi dejando su m*****o sobre mi rostro, yo no entendí de que se trataba, pero de inmediato lo entendí cuando introdujo su lengua en mi v****a y empezó a realizar movimientos en esta que pronto me hicieron gemir, una O se formó en mi boca y el aprovecho de introducir su mienbro en ella, mientras el me llevaba al espacio yo trataba de llevarlo conmigo realizando movimientos circulares con mi lengua en la cabeza de su pene erecto, lo tome en mi mano y empecé a bajar su prepucio para introducir en mi boca ejerciendo presión con mis labios, repitiendo el mismo procedimiento una y otra vez.
Hasta que dejó de hacer lo que hacía con su lengua y dejo que sus dedos terminarán el trabajo. En poco minutos ya estaba acabando por tercera vez pero el aún no había eyaculado, sin embarco se levantó me tomo de la cintura y me atrajo hacia él para así poder penetrarme.
Pero ya el placer que sentía hace un momento no era el mismo y me estaba empezando a causar dolor.
— ¡Ah, Ah! —
Exclame
— ¡Ah, Ah! —
Repetí, lo que parecía que David interpretaba como un gemido y sus movimientos cada vez eran más fuertes y bruscos, hasta el punto que sacó rápidamente su m*****o y terminó eyaculando sobre mi nuevamente. Dejó caer sobre mi su cuerpo frío y sudoroso, como si no tuviera fuerza alguna y allí se quedó, yo deslizaba mis dedos por su espalda y pronto nos quedamos dormidos.
....
Un golpeteo en la puerta nos despertó sobre exaltados, el tomo el pantalón que llevaba puesto y rápidamente se lo colocó, mientras que yo me envolvía como tequeños en una de las cobijas.
— ¡Vine a ver si estaban vivos! —
Dijo su madre mientras se asomaba a la habitación, en ese momento quise que la tierra abriera un hueco y me tragase, sabía que su mamá no era tonta y el echo de estar envuelta en una cobija solo significaba una cosa y era que esa noche había dejado de ser la chica virgen que salía con su hijo a ser una más. Había perdido mi virginidad un 24 de diciembre en la habitación de David.
— ¡Si, mamá! Solo que nos quedamos dormidos —
— Unn ¡Ya veo! —
Dijo mientras si reía y salía de la habitación, no podía ver mi rostro pero no me hacía falta alguna para saber que mis mejillas estaban rojas como un tomate de la vergüenza que tenía.
— ¡Tu madre debe estar pensando que yo soy una cualquiera! —
— ¿Por qué piensas así? —
— ¡Pues! ¿Que acaso no es obvio? ¡Mírame! envuelta en una cobija ya con esto ella no tiene ni que pensar que probablemente lo hicimos por qué ya debe de imaginar que así fue —
— ¡Elizabeth, Cálmate! ella ya sabía que esto iba a pasar —
— ¿Cómo? —
— ¿Por qué crees que te ofreció algo para cambiarte? —
— ¡Me estás hablando enserio! —
— ¡Si! —
— ¡Esto tiene que ser una broma! —
— ¡No! no es ninguna broma te estoy hablando enserio, mi mamá es como mi mejor amiga y yo a ella le cuento todo y le dije que desde hace días tengo ganas de estar contigo, pero que sentía que tu no te sentía cómoda y además que lo ropa que traías puesta tampoco beneficiaba mucho —
— ¡Osea que básicamente tu madre es tu cómplice! —
— ¡Si! —
No sabía que decir ni como sentirme, tenía sentimientos encontrados, no sabía si enojarme o estar feliz, no sabía si decirle que me alegraba saber que su madre no pensara que era una cualquiera o molestarme por el echo de hablar con su madre sobre nuestra intimidad. Solo sabía que una relación era de dos y por algo se le decía intimidad por qué era algo solo de dos pero ahora me sentía sucia e impura.
Rápidamente me levanté de la cama y sin importarme nada salí de la habitación, tome mi bolso y me metí a la ducha a bañarme y vestirme para irme de allí. Después de lo que había pasado no quería estar un segundo mas cerca de el sentía que me había fallado.
Mientras me duchaba la puerta del baño no paraba de sonar mientras David del otro lado pedía que lo dejase pasar. Al terminar de ducharme me abrí y el entro, de inmediato se acercó a mí y me echa hacia atrás
— ¡No me toques! —
Exclame
— ¡Elizabeth! por favor no te comportes de esa manera, acabamos de hacer el amor y eso es algo hermoso —
— ¡Y que! ¿ahora vas y le dirás a tu mamá como fue? —
— ¡No! ¿Cómo crees? —
— ¡Pues creo que lo que quiero creer! —
— ¡No! te equivocas, no deberías pensar así, por qué yo solo le he dicho a mi madre que me ayudara, hacerte sentir cómoda, pero solo eso lo demás ocurrió por qué así lo quisimos tu y yo —
— ¡No! no sé que decirte solo déjame sola y déjame pensar —
— ¡Está bien! ve a mi habitación a vestirte mientras me ducho —
Tome mi bolso y salí del baño, para encerrarme en su habitación Miéntras me vestía y pensaba...