Vittorio El fin de semana llego rápido. Estamos todos fuera, junto a la puerta de entrada. Yo estoy unos cuantos pasos más detrás que ellos, que se encuentran más adelante, uno al lado del otro. Están bien vestidos, peinados y huele a una mezcla de fragancia entre todos. Todo es silencio. Lanzo una leve risa, mientras escondo una sonrisa, tapándome la boca con mi mano. - Anda, dilo. - dice él, con su voz firme, sin mirarme. Me sorprendo. - Es que parecen unos niños aguardando a que sus padres vengan a recogerlos de clases, en plan "somos buenos y nos hemos portado bien". - comento riendo. - Vete al carajo. - murmuran a coro. - Ahora pienso que debería haberme vestido mejor y puesto un poco de gel en el pelo. - sigo. Ahora levantan sus dedos medios y me lo enseñan, sin voltear

