Izan Luego de la llegada de mis padres, el resto de nuestra familia comenzó a llegar. Lo que no le dije a Vittorio, es muchas veces yo también me siento abrumado y fuera de lugar, incluso con mi propia familia. Es por eso que suelo encerrarme un rato en la biblioteca, para tener un poco de silencio y paz mental. Por algún motivo es el unico lugar dónde lo consigo, es por lo que no dejo que nadie entre allí. Estoy sentado en el sofá que está frente a la chimenea, mientras una de mis manos rodea un vaso, y en la otra entre mis dedos reposa un cigarrillo, al cuál le doy una calada entre tanto. - Todo parece indicar que aquí es la verdadera fiesta. - oigo su voz a mis espaldas, lo que me hace sonreír instintivamente. - ¿Tienes para mi? - pregunta luego. - Siempre para mi persona favor

