Izan Luego de un rato, Vittorio decidió que quería regresar a la habitación para cambiarse de ropa y recostarse. Al salir de la biblioteca nos cruzamos con Astor, quién nos aguardaba allí parado. Pude notar la angustia en su mirada. - Vitto, cuando lo siento... - comienza a decir apenado. - No sabia que... - se detiene cuando él apoya una mano en su hombro y le dedica una leve sonrisa. - No te preocupes. Fui yo, no tú. - dice con voz suave. Le sonríe nuevamente y sigue con su camino. Mi hermano lo observa alejarse, sorprendido. Me mira. - Izan, lo lamento. No quise... Niego. - No importa. Él está bien... o al menos nos aseguraremos de eso, ¿si? Asiente. - Si... - responde por lo bajo. Dejo un beso en su cabeza. Me mira algo confundido, pero antes de que puedo decir algo más,

