*Narra Angelo* Siguiendo los consejos de papá, decidí darle unos días, pero obviamente la llamaba para preguntarle por los niños. Volví a entrenar porque hacía tiempo que no bajaba al gimnasio, y también a nadar. Recordé que me gusta mucho hacer deporte porque me sirve para desahogarme. Pasados unos días, decidí ir al pueblo. Llegué allí en la tarde. Sonreí cuando ví a Alessia, estaba sentada en el césped jugando con la perra. Me bajé enseguida y me acerqué. ── ¡mi amor! ── ¡papi! -se puso de pié y se acercó corriendo, la levanté por los aires haciendo que se riera, luego la pegué a mí y la abracé. Cerré los ojos y solté un suspiro de alegría.- ── lo siento, te quiero mucho bebé. ── y yo -apartó la cara de mi cuello y me miró con una sonrisa para pasar a acariciar mi meji

