*Narra Angelo* Eran las tres de la madrugada y Aura no llegaba. Estaba preocupado, así que la llamé varias veces, no contestó ninguna. Desperté porque mi móvil estaba sonando, me había quedado dormido sentado en el sofá. Antes de contestar, me fijé en que eran las seis y media y que era un número desconocido. Fruncí el ceño y contesté. Mientras escuchaba a la persona al otro lado de la línea hablar, mi miedo iba creciendo a cada segundo que pasaba. Cuando terminé la llamada, con los ojos llorosos llamé a papá. En cuanto contestó, le pedí que vinieran a casa lo más rápido que pudiesen. Subí a arreglarme y comprobé que los niños estuvieran durmiendo. Una vez en el salón, caminé de un lado a otro, nervioso. El tiempo que tardaron en venir, se me hizo eterno. Simplemente le

