Mis labios se separan de él, me ordena qué me aleje, y siento como mi esencia se queda unida a su cuerpo, mi profesor, me da la espalda, y con llanto en los ojos, cierro la puerta detrás de mí. . —Jaime, llévame al aeropuerto —musito. —Con gusto señorita —. . El vuelo fue una tortura, no tengo cabeza ni para aclarar todo lo que mi pensamiento, intenta reclamarme, tengo tan solo una hora para llegar a la universidad, y mis ojos hinchados, me muestran todo lo que he llorado. —”Mila, donde has estado, te gustaría desayunar conmigo, quiero hablar de algo importante” —respondo que sí, al texto de Evan. Tal vez él sea, la clave para sacarme todo esto que siento. De nuevo estoy en la universidad y parece tan absurdo que el único motivo por el que llegue a este lugar me parezca tan le

