Narra Warren: Han pasado algunas horas desde que llegamos a los Ángeles, estoy de pie, en el marco de la puerta, Mila duerme y es tan dulce, sus pies desnudos, y sus hermosas piernas se muestran ante mí, las sábanas blancas apenas cubren sus hombros, tiene una forma peculiar de dormir. No puedo evitar sentir lo que siento, deseo tanto tenerla entre mis brazos, si hubiera tenido una señal, si su deseo por mi fueran tan fuerte como lo es el mio por ella, en este momento la estaría follando, pero es tan joven, no seré yo quien intente dar el paso, ella debe estar segura de querer ser mía. Le advertí qué no haría nada que ella no quisiera, y debo cumplirlo, mi “v***a” está tan dura, que siento dolor, doy un trago largo y me aparto hasta el balcón, mi teléfono suena, mis ojos no pueden cree

