Capitulo 6

2529 Palabras
Hoy ya era lunes, la semana había comenzado de nuevo, y con ella se venía un nuevo comienzo para mí; hoy sería mi primer día en la universidad, también el primer día en mi nuevo trabajo como pasante y el más importante aún, ya comenzaba mi vida como mamá de un niño de cinco años de edad, hoy ya fui yo quien lo llevo al colegio, donde Elliot me presento como su mamá, a su maestra.   En este momento vengo llegando al recinto de la universidad, al parking para ser más exactos, vengo en mi propio auto, pero con dos guardaespaldas siguiéndome, órdenes estrictas del señor Alan Redinton, claramente ellos se quedarán a una distancia prudente de mí, pero yo sabre que ellos están aquí, y me resulta bastante incomodo la verdad.  Cuando me bajo del auto, lo primero que hago es mirar todo a mi alrededor, veo a los muchachos bajar de su camioneta y cuando tiene toda la intención de acercarse levanto mi mano hacia ellos en forma de ¨stop¨, no los quiero cerca; pero como ellos no están para seguir mis ordenes, continúan su camino hacia mí.   —tenemos ordenes de acompañarla hasta la rectoría señora — informa Roth – luego de que entre a clase, ya vamos a alejarnos – agregó bufe   —bien – dije rendida – pero a cinco metros de mí, y la próxima no vengan como si fueran dos matones – dije enojada, ellos hicieron una mueca de desagrado por mis palabras   —eso somos – informó Riddick  —no, no los son, ahora son mis guardaespaldas, no quiero armas con ustedes – dije y me giré comenzando a caminar   —ordenes son ordenes – habló de nuevo y bufé   —ya cállate – le susurró Roth y sonreí, había acabado de sermonearlo   Cuando entre al enorme edificio, me quede estática, por donde iba a seguir ahora, no tenía ni la menor idea donde quedaba la rectoría, Alan había sido quien me inscribió y no había tenido tiempo para venir a darle una mirada. Me gire a mirar a los chicos, ellos me miraron atentos, volví a bufar, gire de nuevo y camine hasta un cubículo inmenso de vidrio que había allí, en la puerta de entrada decía ¨recepción¨ en letra negras, cuando ingrese me encontré con una señora de unos cincuenta años quizá, quien me miro por encima de sus lentes, mostré una pequeña sonrisa y hable cuando ella no lo hiso.  —quisiera saber dónde queda la rectoría – dije    —oh, tú has de ser la señorita Pecse – dijo amablemente   —así es – dije sonriendo   —no es necesario ir a la rectoría, aquí tengo sus horarios – informó – su primera clase la tiene, en quince minutos – dijo mirando la hoja, para luego entregármela – el edificio es el B, en el segundo piso es la clase – dijo y asentí   —muchas gracias – dije y ella asintió sonriente   —por nada – contestó   Cuando salí de allí me dirigí al edificio que la señora me dijo, y al encontrar la clase por fin me deshice de los chicos.   La mañana paso rápido y sin ningún contra tiempo, cuando era tiempo de receso me vi en la obligación de quedarme por algún lugar del  gran patio de aquel edificio, mira a los muchachos como me observaban de lejos, y me reí de ellos cuando unas chicas intentaron ligar con ellos, lo más gracioso de todo, fue que Roth al encontrarse encerrado, le agarro la cintura a Riddick quien quedo totalmente indignado, pero de todas formas no se retractó, fue gracioso ver cómo le metía un puñetazo en el estómago cuando aquellas chicas desaparecieron.  En este momento vengo saliendo de la última clase, tendría que ir a casa, para poder almorzar con Elliot y poder llevarlo a sus clases de tenis, porque sí, ama el tenis; pero voy retrasada a mi primer día como pasante, así que no podre ir a casa y me quedare sin almorzar por hoy.   —¿se la pasaron bien hoy? — pregunté burlona a los chicos   Riddick hiso una mueca de desagrado y se metió dentro de la camioneta, Roth en cambio, camino hacia mí y cuando estuvo cerca habló  —¿puedes no decirle a nadie lo que viste hoy? — preguntó – en realidad, no le digas a  Malcom – pidió, asentí algo extrañada por su pedido   —está bien, sé que lo hicieron para deshacerse de ellas – dije, él asintió  —gracias – dijo – ¿vamos para el pent-house? — preguntó, negué   —no tengo tiempo, debo ir a trabajar – informé  —la seguimos entonces – informó  Me subí a mi auto, y en cuanto estuve en marcha los vi seguirme, cuando llegue al edificio de la editorial suspire y baje del auto para poder entrar.  —hola – dije a la chica de recepción – soy Yanis Pecse, vengo por la pasantía – informé, ella asintió   —el jefe la espera – dijo entregándome el pase – ascensor presidencial, piso número 30 – informo  Asentí y tomé el pase que me daba, camine con dirección al pasillo de ascensores y cuando llegue frente al que decía, ¨presidencia¨, llame para que viniera. Una vez dentro de la caja metálica, espere a llegar a mi destino, cuando me vi en aquel piso, note muchos cubículos con paredes de vidrio, solo uno era con cortinas y de puerta oscura, es su puerta decía ¨CEO¨, así que supe que era allí donde debía ir.  Caminé con paso firme hasta encontrarme frente a la puerta, y le di dos toquecitos, cuando me dieron el permiso para entrar, lo hice   —Buenas tardes – dije al ingresar   —Yanis Redinton – dijo aquel hombre, hice una mueca de desagrado   —prefiero que me llame por mi apellido – dije amablemente   Terminé de entrar a aquella sala y cerré la puerta tras de mi   —entonces, pasarías a ser la señorita Pecse, y me olvidaría que eres una mujer casada – informo   Mientras me señalaba la silla frente a él, indicando que debía sentarme, así lo hice.  Era un hombre de unos cuarenta años quizá, y con solo escuchar sus palabras me causo asco, porque todos los hombres debían ser así de atrevidos, bueno, en realidad no todos, tengo la suerte que los hombres que integran mi nueva familia, son todos decentes, en cuanto a mujer se trata.   —pues no debería de olvidar quien es mi esposo – dije   —¿es una advertencia señorita Pecse? — preguntó   —si lo quiere tomar así, bene – dije sonriendo   —su esposo no me da miedo, y debería de bajar los humos, pues desde ahora es mi asistente – dijo, mi ceño se frunció de inmediato   —me dijeron que sería la asistente de la señorita Adams – dije – ella es la editora en jefe – agregué   —se quién es mi editora en jefe, y no, no trabajara con ella, trabajara conmigo y para mí – informó, se le notaba cabreado    —maledetto vecchio infumabile – dije entre dientes   —y aquí utilizamos el inglés – dijo al oírme   —bene – dije sonriente – o lo siento, bien como usted diga ¨señor¨ - dije remarcando la última palabra.   Después de haber sido completamente sínica con mi nuevo jefe, me levante y salí de allí guiada por él, me enseño mi escritorio y me explico todo lo que debía hacer, en un momento cuando me senté para encender el computador, me toco ¨accidentalmente¨ la pierna, al enseñarme algo; este tipo no me da ningún tipo de confianza y juro que si en algún momento intenta sobre pasarse conmigo, me iré, ya demasiado abuso sufrí durante el año anterior, como para aguantarlo ahora que mi vida está mejorando, en ciertos sentidos.   […]   Advertencia (18+)   Y así paso la semana, me venía aguantando muchas cosas últimamente, Alan estaba inaguantable y no llegaba a casa, cuando despertaba ya se había marchado y se había llevado a mi pequeño dragón al colegio, podía verlo solo por las noches, y era cuando él ya estaba dormido, pues mi insufrible jefe me había comenzado a hacer la vida imposible, debía llegar más temprano de lo normal y salía bastante tarde.  Era por tal motivo que Alan estaba furioso, seguía insistiendo que debía dedicarme a mis estudios y que más adelante comenzara a trabajar, me negué por completo y él había decidido que dejarme de hablar seria lo mejor, me dolía claro está, por las noches que alcanzaba a llegar para la cena, ni siquiera me miraba.  Hoy estamos a jueves ya, mañana será la primera sección en el juzgado y eso me tiene bastante intranquila, ya que no podré asistir; vengo llegando a casa, para mi suerte es temprano y por lo que vi en el estacionamiento, Alan está en el pent-house, de seguro Elliot ya este durmiendo, pues relativamente temprano para mí, pero para él ya no, mañana debe levantarse temprano para asistir a clase.  —que tenga buena noche – habla Roth, al llegar al ascensor  —igualmente Roth – contesté   Entre al ascensor y deje que me llevara hasta el pent-house, cuando se abrieron las puertas, vi todo oscuro, nadie estaba despierto al parecer, camine escaleras arriba y pronto estuve en mi habitación, una vez allí, lo primero que hice fue ir a darme una ducha, cuando salí me coloque solo una bata de ceda sobre mi cuerpo desnudo, para luego salir de mi habitación.  Camine hasta la de Elliot y lo observe dormir, una sonrisa apareció en mi rostro al ver sus risos esparcidos por la almohada y su boquita abierta, era la cosa más hermosa que existía, no podía ser más igual a su padre, en todos los sentidos, lo único que no tenia de Alan, era el color de sus ojos y pelo, lo demás, era idéntico.   Cuando salí de su dormitorio caminé hasta el de Alan y abrí la puerta lentamente, me lo encontré dormido en el medio de la cama, completamente desnudo, entre lentamente y cerré la puerta con seguro, mordí mi labio inferior, al apreciar más de cerca su escultural cuerpo, recorrí con la mirada su habitación, hasta dar con su corbata que estaba encima del sofá pequeño que tiene su dormitorio, camine hasta ella y la tome, luego me subí encima de la cama y lentamente tome sus brazos para ponerlos por encima de su cabeza, justo cuando terminaba de ajustar el nudo, sus ojos se abrieron y me miraron extrañados, su ceño se frunció y pronto se vio removiéndose, intentando desatarse.  —¿Qué haces? — pregunto y volvió a removerse — desata mis manos — pidió  —voy a abusar de mi esposo – informé   —no es gracioso Yanis, suéltame ya – dijo, claramente enojado   —¿Cómo? — pregunté — no te oí — dije y asomé una sonrisita   —dije que me sol... ¡maldición! — exclamó cuando tome su pene con mi mano   —¿decías? — pregunté   Lo seguí masturbando con mi mano, logrando así que se le formase una muy dura erección, lamí mi labio al verlo así de listo para mí, lo mire con una sonrisita y él negó al ver mis intenciones, sin poder formular palabras, ya que lo único que salía de sus labios eran puros jadeos de placer.  —Yan deberías de... — gruño cuando pase mi lengua desde su troco hasta la punta   Luego solo lo engullí por completo en mi boca, mirando como Alan mordía su labio y tiraba su cabeza para atrás, lo saque de mi boca haciendo fuerza al soltarlo, haciendo que gimiera alto   —para Yan, me enojare mucho cuando termines est... — no logró terminar de hablar de nuevo   Aprete mi lengua justo en su punta haciéndolo gemir, me encantaba llevarlo a su límite, amaba hacer eso, sabía que en algún momento de esta sesión él terminaría cediendo, lo concia demasiado bien.   Me baje de la cama y Alan me miro expectante, desate mi bata y la deje caer quedando completamente desnuda frente a su mirada, ya sentía mi parte intima muy mojada, así que sabía que no necesitaba estimulo, pero, aun así, al subirme encima de él, comencé a frotar nuestros sexos, algo que se sintió realmente bien.  —debes detenerte – pidió y negué   Tome su m*****o, entre mi mano y lo coloque en mi entrada, fui bajando lentamente, oyendo como Alam jadeaba y suspiraba, comencé a mover mis caderas lentamente mientras amasaba mis pechos con mis propias manos, mordía mi labio y lo miraba picara, gemí fuerte cuando movió sus caderas hacia arriba dándome justo en mi punto de placer.  —dios si – gemí   —desátame nena, necesito tocarte – pidió y negué   Baje mi cuerpo y roce mis pechos en sus pectorales, mis caderas seguían su ritmo, mientras mis labios fueron a tomar los de él  —¿quieres que te desate? — pregunté mordiendo su labio   —si — dijo en un suspiro   Negue mientras volvía a mi postura inicial, comencé a da saltitos sobre él, pronto sentí como mi sexo se contraía y apretaba su duro pene, Alan jadeo en aprobación y movió su cadera hacia arriba, haciéndome explotar en un delicioso orgasmo. Continue moviéndome para hacerlo llegar a él, cosa que ponto logre, sintiendo como me llenaba por completo de su semen.   Nuestras respiraciones estaban errantes, respirábamos agitadamente, mi cuerpo estaba encima del suyo, su pecho subí y bajaba rápidamente, ahora si me sentía completa, bien o no, había logrado lo que quería   —ahora desátame — dijo   Subí mis manos y sin salir de encima de él, desaté el nudo de la corbata, cuando sus manos estuvieron libres las acaricio para aliviar el ardor quizá, luego tomo mi cintura en posesión y sin ningún cuidado me saco de encima de él, gemí de dolor cuando salió bruscamente de mí, no había pasado mucho tiempo desde que desgarraron mi parte intima, así que aún estaba algo dañada, baje la mirada cuando lo tuve de pie frente a mi  —¿en qué carajos pensabas? — dijo enojado  —en que quería tenerte dentro de mi — contesté   Lo mire altanera, pero por dentro estaba aguantando el nudo en mi garganta, mi v****a dolía horrores    —¡y una mierda Yanis!, sabes que el medico dijo que necesitabas al menos cuatro meses de abstinencia – gritó, para luego bajar un poco la voz   —me siento bien – dije firme   —vete – habló fuerte y claro – vuelve a tu habitación Yanis, y que esto no se vuelva a repetir – dijo   No asentí, no hice nada, solo me salí de la cama y luego de tomar mi bata, salí de la habitación, era mi culpa, yo había causado esto, pero aun así dolía, mis lagrimas cayeron inmediatamente mientras caminaba a mi habitación.  |-soy una tonta -| pensé    _________________________________________________________________  |— maledetto vecchio infumabile — maldito viejo infumable —|   _________________________________________________________________ 
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