El día lunes había llegado más rápido de lo que creí, la noche se fue volando y la mañana paso igual de rápido, en este momento son exactamente las tres treinta de la tarde, y en tan solo media hora, será la audiencia en el tribunal, decir que no estoy nervioso, seria mentir, estoy completamente ansioso, necesito que llegue el momento, y que el juez falle a mi favor, no sé qué podría llegar a hacer si él decide que mi hijo este con aquellas personas. —...Alan — mire hacia la puerta — hace bastante te hablo, estas ido, ¿seguro que estas bien? — consultó mi esposa, asentí —solo estaba pensando en algo — le dije, ella asintió — ¿ya es hora? — pregunté —sí, ya debemos irnos, Elliot ira también — dijo, mi ceño se frunció —¿Por qué? — dije —así lo pedía el citatorio a la audiencia,

