Roman se detuvo frente a la ventana en el segundo piso y observó nuevamente el exterior, esperando ver a Ollie volver tras terminar su trabajo, uno que debió de haber acabado hace una hora, pero al igual que minutos atrás, su pareja no estaba. Que su estómago se estuviera apretando y tensando hasta el punto de que era doloroso no anunciaba nada bueno, pocas veces lo habían hecho realmente. Y el temor de que su Sunshine se hubiera metido en problemas por su culpa le estaba carcomiendo por dentro. No debió de haberle comentado a Ollie su necesidad de conseguir un celular, era obvio que a las únicas personas cercanas con las que podría obtener uno se trataría de sus abuelos, y ninguno de ellos lo haría de buena manera. Estúpido de su parte, simplemente debió de haber vuelto con esa moles

