Luciano se acerca a él, con un caluroso abrazo y unas palmadas. —¿Cómo estás, papá? — Pregunta cruzándose de brazos, tomando una postura más relajada. —Bien, con tu madre, disfrutando de nuestro retiro, pero sin olvidar los compromisos que tiene nuestro hijo, por eso, los he mandado a llamar, hoy quiero una fecha para la boda, no se puede seguir postergando. — Expresa con su mirada fija, tocando su hombro. —Papá, de eso quiero hablarte, ya no quiero. —Habla siendo interrumpido por la llegada de los demás invitados. —Ronald, Gran amigo ¿cómo has estado?... — Pregunta estrechando su mano y se dirige al rubio. — Luciano que bueno verte. — Expresa con amabilidad. —Llegan puntual como siempre Ferrara. —Dice devolviéndole el saludo. —A mí también me alegra verte, Gabriel. — Habla políticam

