Capítulo 1
Un grupo de amigas llega al Famoso Nightclub de las Vegas, con las emociones a flor de piel y un fin de semana esperado, las cuatro chicas entran contoneando sus caderas imponiendo sensualidad y actitud, es su noche, dispuestas a divertirse, pasarla rico y olvidarse de los compromisos de la ciudad donde viven.
La rubia, de ojos azules, cabello cenizo de piernas gruesas y trasero respingón, con su mirada encantadora consigue sobornar a un hombre de seguridad, esa es Natasha, entra al club sin seguir el protocolo, junto a Carolina, la pelinegra de cabello largo hasta las caderas, ojos marrones y piernas largas con buen busto, llega a la barra y pide al bartender, unos cocteles de Birthday s*x para sus amigas, se unen a Sara la más delgada del grupo, con cabello cobrizo y cuerpo de top model, y Valeria, la hija perfecta de la familia Lombardi, hermosa castaña de pelo corto, ojos vedes, con cuerpo delgado pero bien proporcionado en los lugares correctos, que están sentadas en una mesa cercana a la pista del club.
—Chicas este sitio está fascinante de saber que podría disfrutar de todo esto, todas mis vacaciones tendrían este destino, ya vieron todos los galanes que hay en el lugar, no me puedo ir sin mi dosis de sexo esta noche, así que a bailar, beber y pasarla en grande, recuerden, estamos en la ciudad del pecado. — Expresa Natasha, entregándole sus cocteles.
—Así es princesas, suelten a esa fiera que llevan dentro ¡A DIVERTIRSE!.
Todas emocionadas y motivadas por las palabras de la castaña, levantan las manos mientras festejan. Valeria, a pesar de ser la más reservada y callada, vino a divertirse y a soltar a esa mujer que lleva dentro, entregada, despreocupada y alegre. No va con el mismo plan de sus amigas, sexo por una noche, pero será ella misma por una vez en su vida.
Durante un rato piden varias rondas de cocteles entre risas y baile el ambiente es cada vez mejor. Se suman personas a la pista, los que se encuentran solos, buscan compañía y de esta forma se pasa el rato.
—Chicas iré al baño ya vuelvo. — Dice Valeria levantándose de su asiento.
—Anda Vale aquí te esperamos y si no nos ve, mira hacia la pista. — Le expresa Carolina ya bastante animada por el alcohol, mientras se toma otro trago hasta el fondo y se balancea un poco.
Caminando hacia el baño siente miradas puestas en ella, no le presta atención y continúa hacia el baño donde se retoca el maquillaje y sale de vuelta, cuando está cerca de sus amigas es interceptada por un moreno atractivo, ojos oscuros como la noche, cejas pobladas, espalda ancha y brazos fuertes.
—Buenas noches, hermosa, he notado que en toda la noche no has bailado con ningún chico, espero a mí no me rechaces, ¿bailamos una canción? — Con tono amigable hace la invitación, en eso suena una bachata que la deja pensando un momento para tomar una decisión.
—Solo, si eres bueno bailando bachata — Dice enarcando una ceja, con mirada interrogante espera la respuesta.
El moreno sin respuesta alguna, la mira expresando una hermosa sonrisa mientras le tiende la mano.
—Hagamos la prueba. — Dice haciéndola girar y al detenerse la lleva a la pista de baile.
Ambos bailan en sincronía, el moreno no la decepciona, parecen profesionales, cosa que la hace disfrutar, bailar es parte de ella, le encanta poder soltarse con un buen bailarín y no todos suelen llevarle el ritmo. Están por regresar a sus mesas cuando suena otra canción que le gusta.
—¿Bailamos esta última? — Presiona su mano, llamando su atención.
—Por supuesto hermosa. — Dice mientras le guiña un ojo.
El moreno la sigue con destreza y suavidad, es una mujer bella, sus movimientos son divinos y le atrae en gran medida, la toma de sus caderas, la voltea y siguen bailando entregados a la música que se apodera del lugar, la música está terminando y ellos finalizan en una fantástica pose, inclinados hacia la derecha, el pie izquierdo de ella es tomado por una de las manos del moreno, quien lo lleva a su cadera, mientras sujeta su cintura con propiedad pegándolo a él, sus miradas se encuentran, Valeria se incomoda porque la mira intensamente con lujuria lo que hace que se separe de él, no es su tipo, tampoco le gusta.
—Gracias por el baile no me decepcionaste. — Con una sonrisa sincera trata de alejarse para volver con sus amigas.
—Tú tampoco, incluso fue magnífico, bailas espectacular, me gustaría nos podamos tomar unos tragos y conocernos mejor. — Cosa que incomoda a Valeria, solo quería un baile, era agradable al principio, pero ahora tenerlo cerca la pone tensa, y se pone ansiosa queriendo volver con las chicas.
—Gracias por tu oferta, pero vine solamente a compartir con mis amigas, me encanto bailar contigo eres excelente bailarín, espero te diviertas. — Se despide con un apretón de mano sutil, mientras él se queda parado allí viendo cómo se aleja.
—Pues a mí nadie me rechaza, serás para mí.—Expresa en tono bajo el moreno.
Mientras Valeria vuelve con sus amigas el moreno se dirige a la barra, orquestando un plan.
—Hermano sírveme un trago de whisky, también quiero algo especial para esta noche, ¿Se podrá? — Le pregunta al bar tender con malicia mientras le entrega unos billetes y una bolsa pequeña con un polvo.
—Claro que sí, tú nada más dime que quieres pedir — Sonríe creído el hombre tras la barra, siendo está la propuesta que más llega a su barra y que le hace ganar mucho dinero.
—Quiero mandarle una bebida a una amiga en especial, aquella castaña de vestido dorado que se encuentra en la mesa cerca de la pista, entrégale a sus compañeras también unos cocteles normales para que no sospechen, pero el de la castaña lo quiero especial, ya sabes. — Le señala la mesa donde están las chicas, y a quien va dirigida la bebida que pidió principalmente, el chico nada más asiente y se dirige a preparar las bebidas.
Ya nuevamente con su grupo Valeria toma asiento mientras las chicas se acercan a ella para sacarle información.
—Cuéntanos amiga ¿Te ligaste al moreno o qué? Mira que te comía con la mirada. — Expresa Carolina mientras le entrega un trago.
—Baila buenísimo, pero ustedes saben bien que todo lo que pase aquí, aquí se queda y la verdad no me gusta, me desagrada cuando un hombre me mira así. — Menciona desinteresada cambiando el tema.
En la barra el bar tender tiene listas las bebidas y se acerca a su compañero para informarle que saldrá.
—Le llevaré a unas amigas unos tragos, ya vuelvo.
—Dale, no hay problema.
Sigue su camino y se encarga de darle a cada una de las chicas sus bebidas dejando a la última para la castaña y cumplir con el pedido del moreno, ve que Valeria esta por tomar un sorbo y decide irse, ya está hecho, decide volver a su lugar de trabajo.
Valeria, ya algo mareada, se levanta con su trago en mano dispuesta a hacer un brindis con sus amigas.
—Chicas, brindemos ¡POR MÁS NOCHES COMO ESTA!. — Alza su copa incitando a las demás a hacer lo mismo.
*
Mientras que a pocos metros un rubio busca a su amigo cerca de la pista, no ve a la castaña que se pone de pie en una de las mesas cercanas, y sin querer tropieza con ella, rápidamente la toma de las caderas para evitar la caída, pero ya todas las copas han sido arrojadas sobre la mesa ocasionando un desastre. Valeria abre mucho los ojos asustada, al ver todos los vidrios rotos, se voltea enojada tomando las manos que la sujetan y las arroja lejos de ella.
—¡Imbécil! ¿Acaso no vez por dónde caminas? Mira todo que has causado, si alguna de mis amigas tiene alguna herida lo pagaras. — Con tono tosco y enojado le grita al rubio que esta frente de ella, se voltea y fija la mirada en cada una de sus amigas preocupada.
—¿Están bien? ¿Se hicieron daño?
—Tranquila Vale, estamos bien, solo es el desastre por las copas rotas.
El rubio se acerca un poco, tomando suave el hombro de Valeria.
—Linda, no fue mi intención ocasionar este desastre, de verdad una disculpa, dame un momento. — Menciona y se va rápidamente.
Valeria se queda con la palabra en la boca y enojada, una excelente noche y la viene arruinar, observa que va hacia la barra donde da órdenes y señala su mesa, ¿Quién es ese hombre? Que se pasea con elegancia y poder. Una de sus amigas se acerca tomándola desprevenida.
—Oye Vale, te estás babeando ¿sabes? Tu amigo mando a limpiar nuestra mesa y tú te quedaste boba viéndolo que ni cuenta te diste.
Se sobresalta al darse cuenta de lo que estaba haciendo. Ya no está tan enojada y sus amigas tienen un trago cada una, Valeria esta por buscar una bebida cuando es sorprendida, un brazo extiende una copa para ella, cuando se fija que es el hombre que anteriormente tropezó con ella, ahora puede detallarlo, todo un muñeco rubio, piel clara, ojos grises, mandíbula cuadrada, alto de algunos 1.85 cm, espalda ancha, brazos grandes que se marcan en ese traje que le queda perfecto, él se acerca poco a poco a ella, volviéndose todo cada vez más pequeño, mientras lo tiene más cerca.
—Me disculpo nuevamente contigo, espero aceptes esta copa como señal de paz. — Con voz suave y sexy termina por entregarle la copa a Valeria quien la toma.
Valeria entiende que es solo un accidente que a cualquiera le puede pasar, ha sido atento y se ha disculpado.
—Está bien, no ha pasado nada y ya todo está como antes, así que sin rencores. — Manifiesta mientras toma de su copa.
De la nada se acerca Natasha, colocándose al lado de su amiga, inclinándose sobre sus hombros.
—Guapo, ¿Te importaría si te unes a nosotras? — Valeria no sabe dónde esconderse, Natasha siempre metiéndose donde no la han llamado.
—No es necesario, me imagino estarás con tus amigos, no quiero…— Valeria es interrumpida por el rubio que le sonríe ladinamente mientras toma una de sus manos, ocasionando una chispa eléctrica que los recorre enteros.
—Tranquila, estaba en busca de mi amigo que esta por aquí cerca, por eso tropecé contigo, pero ya lo perdí de vista, me imagino está con una chica por algún lugar, por lo que me encantaría compartir con ustedes, mi nombre es Luciano. — Dice mientras extiende su mano a la castaña.
—El mío es Valeria… — Acepta la mano del rubio, viendo sus hermosos ojos.
—Yo soy Natasha, vamos. — Se voltea haciendo señas con la mano para que la sigan.
Se unen a los demás, cada uno enfocado en lo suyo, comienzan una plática agradable sobre la vida, anécdotas, niñez, ambos se sienten tan cómodos uno con el otro, entre trago, risas y una charla amena se pasan las horas. Es como si se conocieran de toda la vida.
El moreno presencia todo, le molesta que el rubio no la deja sola, ya ha perdido mucho tiempo esperando una oportunidad y decide buscar otra diversión para esta noche.
—¿De verdad le pintaste el cabello a tu padre mientras dormía? — Pregunta Valeria con una sonrisa.
—Sí, era un niño muy travieso, me castigaban escondiendo los videos juegos, luego de unos días de recuperarlos volvía a hacer travesuras otra vez, mi mamá tuvo mucha paciencia, no era un niño fácil, pero gracias a ellos tuve una bonita infancia, lo son todo para mí. — Expresa con alegría al recordar su niñez, voltea a ver a la castaña, que está perdida en sus pensamientos.
—Junto a mamá también viví momentos maravillosos de niña. — Dice con melancolía, bebe todo su trago y sonríe ligeramente, se ha embriagado muy rápido poniendo sus emociones a flor de piel.
El rubio entiende que le ha generado recuerdos dolorosos, y decide que ya es tiempo de terminar de hablar, con un buen baile olvidara cualquier mal recuerdo, haciéndola regresar al ambiente divertido de las vegas.
—¿Qué te parece si bailamos? — Propone. — Tus amigas hace rato que están en la pista. ¿Qué dices? — Extiende su mano y la ayuda a levantarse.
Valeria voltea hacia la pista, se da cuenta de que efectivamente sus amigas disfrutan bailando con unos chicos guapos, sin mirar que pasa a su alrededor, regresa su vista al rubio, le sonríe acercándose a él y toma su mano para seguirlo.
—Vamos, espero puedas seguirme el ritmo.