Sergio abrazaba a Julieta, ella encajaba bien con su cuerpo, era la única mujer de todas que tenía esa peculiaridad, con ella no tenía miedo, con ella nada le faltaba. Se preguntaba, ¿Cómo no lo vio antes? ¿Qué tan ciego puedes quedar cuando tu corazón está roto? Ahora lo sabía, solo el amor cura el dolor, y ella lo sanó. Besó su frente, sus labios, sus mejillas, la llenaba de dulces besos, solo quería curarla, como ella hizo con él, quería estar ahí, ser su roble, ser su sombra. Sabía cómo se sentía perderla, y era el infierno, pero ella estaba aquí, de nuevo era su paraíso, pocas personas habían perdido a quien amaba y la habían recuperado, solo los afortunados podían decirlo, y así se sentía él. Ella abrió los ojos, sus miradas se encontraron, él sonrió, ella lucía hermosa, recién d

