INTRODUCCIÓN
Introducción de la primera temporada: Lo que ocurrió antes
Hace años, en un reino gobernado por el joven rey “Derek Sherman”, se llevó a cabo un matrimonio forzado. Derek, entonces un príncipe arrogante y frío, fue obligado por su padre a casarse con Tyler, un muchacho de origen humilde con un don extraordinario: poseía un útero, lo que le permitía concebir hijos a pesar de ser hombre. Tyler aceptó su destino con resignación, convencido de que nunca sería amado.
Durante años, Tyler vivió en el abandono, relegado al ala sur del castillo, mientras Derek se casaba con tres mujeres más y las colmaba de atención. Tyler soportó humillaciones, desprecios y el odio de la madre del rey, pero nunca dejó de amar a su esposo. Cuando Derek, por una prueba de lealtad, descubrió que Tyler era el único dispuesto a dar su vida por él, su corazón cambió. Poco a poco, el rey se fue enamorando de quien siempre había ignorado, y juntos concibieron un hijo: el príncipe Martín.
Pero la felicidad era frágil. Harry, príncipe de un reino vecino y mejor amigo de Tyler, había vivido su propia historia de amor con Johan, un guardia que se hizo pasar por mujer para casarse con él. Su matrimonio fue en secreto, lleno de peligros y mentiras, hasta que la tragedia los alcanzó.
Harry y Derek se detestaban. Desde el primer momento en que se conocieron, hubo una tensión insoportable entre ambos. Derek veía a Harry como una amenaza, un príncipe entrometido que siempre estaba demasiado cerca de Tyler, tocándolo, haciéndolo reír, ocupando un lugar que él mismo había dejado vacío. Harry, por su parte, despreciaba a Derek por la forma en que había tratado a Tyler durante años: con indiferencia, crueldad y desprecio. Para Harry, Derek era un tirano que no merecía el amor incondicional que Tyler le ofrecía.
Se provocaban constantemente. Harry hacía todo lo posible por poner celoso a Derek, acercándose a Tyler con intenciones deliberadamente ambiguas, sabiendo que eso enfurecía al rey. Derek, a su vez, respondía con amenazas veladas y miradas asesinas. Si no fuera porque Tyler los unía, probablemente habrían llegado a las manos en más de una ocasión. Aquella rivalidad era un volcán a punto de estallar, alimentada por el orgullo, los celos y la incapacidad de ambos para entender que, en el fondo, compartían algo: el amor por Tyler y, aunque ninguno lo admitiría, el miedo a ser desplazados.
Sin embargo, hubo un momento, durante la fiesta de bienvenida del pequeño Martín, en el que el destino pareció burlarse de ellos.
Aquella noche, mientras Derek intentaba alejar a Harry de su hijo sin éxito, el pequeño príncipe, entre risas y juegos, pronunció su primera palabra. Y no fue "padre" ni "mamá". Fue "papá". Pero no miró a Derek. Miró a Harry, que lo tenía en brazos, y repitió la palabra con una sonrisa radiante.
Derek se quedó helado. Harry, en cambio, no pudo evitar reír y, con su característico descaro, se acercó al rey para presumir. —A que no adivinas cuál fue su primera palabra —dijo, mientras Martín estiraba sus brazos hacia él, llamándolo "papá" una y otra vez.
Antes de que pudieran continuar con su eterna disputa, una mujer extraña de mirada profunda se acercó a ellos. Era la sacerdotisa que años atrás había predicho la capacidad de Tyler para concebir hijos. Tomó la manita de Martín y, como si leyera en sus ojos el futuro, pronunció una profecía:
—El destino del príncipe, quiera o no, está enlazado a alguien de su posición. A esa persona al principio la odiará, pero con el tiempo la amará y en su cuerpo engendrará, la semilla que su amado le dará.
Harry, confundido, supuso que la profecía hablaba de Martín y su futuro esposo. Pero la sacerdotisa, con una sonrisa enigmática, añadió:
—Es curioso que los llame "papá" a ambos, como si supiera que lo son... ¿Se imaginan siendo familia?
—Qué asco —dijeron al unísono Harry y Derek, provocando la carcajada de la mujer.
Ella los miró con una chispa de diversión en los ojos y murmuró antes de retirarse:
—Les espera un futuro curioso...
Ninguno de los dos le dio importancia. Para ellos, la idea de ser familia era absurda, casi ofensiva. Se odiaban, se provocaban y no soportaban estar en la misma habitación. Pero el destino, caprichoso y cruel, ya había tejido su hilo alrededor de ellos, y ni Harry ni Derek podían imaginar que, años después, aquella profecía se cumpliría de una forma que ninguno esperaba.
Cuando Tyler fue secuestrado por unos desconocidos en medio del mercado, Derek y Harry partieron juntos a rescatarlo. Pero la persecución fue un desastre. Johan murió desangrado en los brazos de Harry, protegiendo a su amado príncipe. Y Tyler, cuando finalmente lo encontraron, ya estaba herido de muerte, con una espada clavada en el vientre y su cuerpo marcado por las manos de sus captores.
Derek llegó justo a tiempo para verlo morir.
Harry, en cambio, llegó demasiado tarde para salvar a Johan, y demasiado pronto para no cargar con el peso de su pérdida.
Desde aquella noche oscura, el reino cambió para siempre. Derek se sumió en una depresión profunda, refugiándose en el alcohol y descuidando su deber. El pequeño Martín, huérfano de un padre y abandonado por el otro, fue criado por Harry, quien juró protegerlo como si fuera su propio hijo.
Y entonces, el destino, caprichoso y cruel, puso a Harry y Derek frente a frente. Ya no había Tyler que los uniera ni Johan que los distrajera. Solo estaban ellos, dos hombres rotos, un niño que necesitaba un padre, y un odio que, poco a poco, comenzaría a transformarse en algo que ninguno de los dos esperaba.
Porque lo que Derek y Harry no sabían es que, en medio de la ruina y el dolor, sus caminos volverían a cruzarse. Y esta vez, nada sería como antes.
Bienvenidos a "A mí merced".
Fecha de publicación: 24 de diciembre.
Primera temporada: A tu merced (historia de pago)
Segunda temporada: A mí merced (historia gratuita)
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