-Cerré mis ojos para inmortalizar las sensaciones que vivía en ese momento, tanto me amaba el destino que me regalaba felicidad.- -Volvió a dormirse, es mejor dejarla en la cuna.- escuché el susurro de Fer -Me levanté rápidamente, fui yo el que tomó a Isabella en mis brazos y la deposité en su cuna, ella era el ser más perfecto que mi ojos han visto.- -Fer me abrazó por la espalda, no hay palabras para expresar lo feliz que me siento.- -Creo que tenemos mucho de qué hablar.- mencionó -Salimos de la habitación, Fer llevaba el monitor de bebé en su mano, yo observaba el lugar, todo aquí está perfecto.- -Entramos a una habitación, los colores eran cálidos, las cortinas de seda se movían con el viento, pero lo que más llamó mi atención fue una foto sobre la mesa de noche.- -Fue tomad

