Pasaron los meses y tanto para Darlan como para Koste, parecía que la tierra se había tragado a Zarela Moore, aun cuando no le perdían movimiento a Patrick, no obtenían ninguna pista sobre su paradero. Llegado el momento del parto, Zarela fue asistida por Lucía, milagrosamente dio a luz a gemelos varones, ella apenas los vio, porque Patrick Moore había dispuesto que apenas nacieran fueran entregados a una pareja de hombres que los tomaron en sus brazos y desparecieron con ellos, en medio de la noche y bajo un torrencial aguacero. –Padre, por favor, déjame criar a mis niños. –No puedes Zarela, esas criaturas son hijos de un criminal, su esencia es mala. –No digas eso papá, te lo suplico, por favor, quiero verlos, al menos unos minutos. ¡Mis niños! –lloraba y suplicaba, pero su padre sal

