Sin saber cuánto tiempo había transcurrido, se despertó en una habitación con paredes de madera, frente a ella estaba parada una pareja mayor y ambos le sonreían. La puerta se abrió de pronto y apareció su padre, Patrick Moore. –Qué bueno que ya despertaste, ellos son Francisco y Lucía, te cuidarán y se encargarán de toda la casa, esta es una vivienda muy bonita y cómoda, disfrútala, la naturaleza de los alrededores es muy hermosa. –Buenas tardes señorita, será un gusto servirle –habló primero Francisco. –Estoy a su disposición para lo que necesite señorita Moore –dijo Lucía. Zarela los vio y sonrió bajando la cabeza, no tenía caso abrir la boca en ese momento. –Debo irme, cada mes te enviaré provisiones, cuídate y no cometas tonterías que pudieran ponerte en riesgo. Ella solo inter

