Silvia No podía creer lo que estaban escuchando mis oídos, este hombre sin conocerla situación nos estaba culpando a mi jefecita santa y a mí. Por eso es que luego se le cae a una un chorrito purgante en su café cada vez que viene. Jorge me había estado mandando mensajes desde que amaneció para saber cómo iban las cosas en la universidad pero no estaba para ponerme a platicar con nadie, a pesar de tener los videos en nuestras manos debíamos actuar de manera correcta para que todo fuera muy, pero muy legal ante la atenta mirada de todos. En cuanto llegaron todos los empleados fueron convocados a una reunión interna y de completa confidencialidad, donde se expuso el caso de lo sucedido el viernes. Algunas de las chicas estaban consternadas por lo que paso, otras empezaron a manifes

