«Tu hermano necesita ayuda en el granero. Está borracho y violento. ¡Yo diría como un verdadero animal!» utilizó palabras fuertes con la esperanza de no tener que dar más explicaciones, mostrándole su blusa rota y las marcas en el cuello. «Esto en mi cumpleaños, ¡gracias!» Los ojos de Mike se abrieron de par en par al ver aquellas marcas. Se apresuró a pedirle disculpas en nombre de su hermano. «¡No quiero trabajar más con él! Puedo hacer su trabajo, puedo ensuciarme, puedo trabajar en su lugar, pero tiene que alejarse de mí, ¡si no me veré obligada a marcharme!» añadió, visiblemente afectada. No buscaba comprensión, sino una solución al problema que se había creado y que no quería repetir. Mike fue a buscar a su hermano una media hora más tarde y no le vio volver para cenar. Lo encont

