Capitulo 1: Oportunidad de Trabajo
Cuándo Cat salió de su casa aquella mañana tenía en claro dos cosas: Que había estado esperando ese momento durante mucho tiempo y que no volvería a ese lugar nunca más. Tanto tiempo había deseado escapar de esa prisión y éste era su oportunidad, nunca volvería a ahí.
Debía escapar de ese lugar, de Él. A toda prisa se dirigió a la parada del autobús, no dudó en subirse al primero que pasó, lo conocía muy bien, era el que unía a su pequeño pueblo con la gran ciudad de Liverlond. Estaba asustada pero decidida.
Rápidamente se acomodó sus gafas de sol y la gorra que llevaba puesta para ocultar su rostro, no sé fijo si algún vecino del pueblo iba en el autobús pero tampoco quería ser reconocida.
Una vez ubicada en su asiento sacó del bolsillo de su campera de jean un recorte del diario solicitando un empleo, en el podía leerse: La Prestigiosa Residencia Wolf se encuentra en la búsqueda de nuevo personal doméstico cama adentro. Si se cree capaz para dicho puesto presentarse en Calle Reina Catalina 420, Liverlond; para concretar una entrevista de trabajo, allí se le evaluarán sus aptitudes para dicho puesto.
Hacía mucho no trabajaba, pero era joven y siempre había tenido la capacidad de aprender rápido. Además éste empleo le ofrecía la posibilidad de un techo y no iba a desperdiciarlo.
-Si va a funcionar, tranquila. Si va a funcionar. Todo va a estar bien, ya verás. Si va a funcionar, si va a funcionar, tranquila, tranquila- se repetía a si misma en voz baja, mientras respiraba pausado y se inclinaba atrás y adelante en su asiento.
Por fin llegó a la estación de Liverlond, al bajarse del vehículo la impresionó la cantidad de gente. Solo había estado en Liverlond una tarde, hace unos que..¿Cinco o seis años? No tenía muchos recuerdos de aquel día, solo que había sido el comienzo de su infierno.
Rápidamente divisó a una guardia de seguridad, le consultó como llegar a su destino y se despidió amablemente.
***
Se encontraba frente a la entrada de la Residencia Wolf, realmente no esperaba encontrarse con tal mansión. Quedó deslumbrada, parecía sacada de una novela de época, era bella. Poseía un jardín hermoso, pero no muy grande aunque si muy arreglado y en perfectas condiciones, con flores y plantas bellísimas que decoraban perfectamente la escena.
Un poco nerviosa se acercó al gran portón y presionó el timbre.
-Residencia Wolf, buenos días ¿Que se le ofrece?- Saludó una voz que parecía de un hombre mayor.
- Bu.. Bue..Buenos días, me llamo Cat..Catrina Leone y vengo por el el anuncio en el diario. Quería solicit… -Aguarde ahí, ahora mismo la haremos ingresar- le interrumpió la voz.
Al instante los inmensos portones se abrieron de par en par -Señorita Leone ¿Sigue ahí?
-¡Si, si!
- Le ruego, por favor, ingrese y diríjase a la puerta principal de entrada, muchas gracias.
-¡Si, gracias!- exclamó Cat algo nerviosa.
Atravesó a toda prisa el precioso jardín, tratando de apreciar cada detalle al máximo. Al llegar a la entrada ya la estaba esperando una mujer mayor, se notaba de edad, parecía tener unos 60 años. Se la veía muy estricta y de poca paciencia. Cat se puso aún más nerviosa.
-Bue.. buenos dí- Señorita Leone, bienvenida a la Residencia Wolf. Mi nombre es Ms.Margot Smith, soy el ama de llaves de ésta residencia y quién llevará adelante su entrevista ¿Esas son todas sus pertenencias?- preguntó algo incrédula, arqueando una ceja, al ver que Cat solo cargaba consigo una maleta mediana y una mochila.
-Pues..si- confirmó Cat.
-Correcto, mejor así. Por favor pase y sigame. Su entrevista no la tendremos aquí.- Cat asintió y caminó por detrás de la mujer mientras ambas ingresaban a la gran casa.
Un hermoso Hall principal todo alfombrado la recibió, con dos grandes escaleras antiguas que convergian en un segundo piso. Debajo de una podía verse una biblioteca abarrotada de libros, con una sillón y una lámpara que invitaba a cualquier desconocido a quedarse en ese rincón. De lado de la otra escalera podía verse un rincón de ocio con un gran televisor de última tecnología y un juego de sillones de lo más finos que le hacían compañía. También, por ese lado, la habitación desembocaba en dos puertas, cada una llevaba a una habitación diferente.
-Por aquí señorita Leone- informó Ms. Smith, señalando para el lado de la biblioteca, al acercarse pudo notar que en la pared lateral a la biblioteca se erguia una gran puerta, Ms. Smith la abrió- pase por favor...Como podrá ver- continúo- está es la oficina del M hayr. Arthur, para quien usted trabajará, en caso de obtener el puesto. Pero, lógicamente, la entrevista se la haré yo, ya que él es un hombre muy ocupado y no tiene tiempo para éstas nimiedades. Amablemente nos ha cedido éste espacio, mientras él se encuentra afuera de casa, para poder entrevistar a todos los postulantes. Cat asintió con la cabeza, ésto era más de lo que había imaginado, ya no creía conseguir el empleo y sus nervios estaban por explotar.
-Bien señorita Leone, Catrina Leone, por lo que veo no trae una carta de recomendación ni un currículum, eso es poco usual ¿Por qué, entonces, se considera apta para el puesto?¿Que espera ganar del mismo?¿Y que tiene que ofrecerle usted a la Residencia Wolf y al Mr. Arthur que pueda resultarnos de interés?
Cat estaba a punto de morir, meditó su respuesta unos instantes, trago saliva y por fin habló:
-Seré totalmente honesta con usted Ms. Smith, no soy de aquí, no tengo a dónde ir, no poseo amigos o familia. Y si estoy solicitando éste empleo es porque tampoco poseo dinero, el cual no solo necesito para sobrevivir sino también el cual tengo planeado ahorrar para poder terminar mis estudios y conseguir el doctorado que una vez soñé tener. Nunca antes trabajé de ésto, no conozco las reglas y protocolos pero siempre estoy dispuesta a aprender cosas nuevas y, además, aprendo rápido. La razón por la cual tampoco recurro a otro empleo es porque no tengo experiencia en ningún otro rubro, y, al encontrarme en la situación que ya le mencioné, éste es el único trabajo que me provee de un techo y un salario agradable que me permita llevar a cabo mis planes futuros- Ms. Smith arqueó una ceja, la muchacha fue directa y clara. Antes de que pudiera contestar algo más sonó su celular:
-¿Si? …Entiendo pero es que...- la llamada había terminado.
-Espereme aquí un momento señorita Leone. Cat asintió con la cabeza.
Ms. Smith se levantó del escritorio salió de la oficina nerviosa, a toda prisa, subió las escaleras hasta el segundo piso donde se encontraba un elegante y amplio comedor, con una gran chimenea y una barra de tragos hacía un costado de la misma, del otro: otra biblioteca más y unos sillones antiguos dignos de la realeza. Luego al tercer piso donde se hallaban las habitaciones familiares, entro a la principal y luego a una puerta oculta en la pared, bajó por unas oscuras y viejas escaleras hasta un pequeño espacio igual de oscuro al cual solo ingresaban pequeños halos de luz a través de los bordes de la puerta, también oculta en la pared, que provenían de la habitación contigua: la oficina.
-Dile que está contratada- dijo una voz masculina, un tanto profunda y de manera directa y sentenciante.
- Pe..pero señor, no tiene experiencia alguna..está casa tiene un prestigio, una form- No me hagas repetirlo Smith, mi decisión es esa.- interrumpió la voz un tanto astiada.
-Pero señor piense en lo que éste lugar representa, su familia, yo.. además no sabemos si dice la verd- Ms. Smith de pronto se quedó helada, dos penetrantes ojos azules la miraban con mucho enojo:
-¿Estás contradiciendo mis órdenes? ¿Estás buscando que altere mis nervios?
-No, no, no señor. Disculpe,es mi error, tiene razón. Ahora mismo iré a decirle a la señorita Leone que está contratada.
-Excelente- exclamó la voz con tono alegre pero pesado mientras la luz de la oficina dejaba entreveer una sonrisa en aquel desconocido rostro.
Ms. Smith, apurada volvió sobre sus pasos hacia la oficina donde había dejado a Cat sola.
-¡Felicidades señorita Leone!¡Queda Ud. contratada!- exclamó mientras entraba nuevamente a la habitación- Tome sus cosas y venga conmigo así le enseño su habitación. Cat no podía creerlo, estaba segura que la entrevista había salido mal.
Salieron de la oficina, volvieron a pasar por el hall de entrada, está vez para el otro lado de la gran escalera. Allí Cat pudo observar que una de las puertas que había visto antes llevaba a la cocina y la otra al corredor dónde se encontraban las habitaciones de los empleados. Luego de recorrer el corredor se detuvieron en la última puerta.
-Bien señorita Leone, a partir de hoy éste será su nuevo cuarto. Comienza a partir de mañana, al día de hoy utilicelo para instalarse, acomodar sus cosas, conocer la mansión. Mañana se le asignarán sus tareas y una mucama acompañante quien le enseñará como llevarlas a cabo. Con permiso.- Dicho ésto último Ms. Smith se retiró y dejó a Cat sola con sus cosas.
El cuarto era pequeño pero agradable con un baño y una ventana que daba al gran patio de la mansión. Cat se dejó caer en la cama y cerró los ojos: lo había logrado, era libre.
***
Rápidamente terminó de poner sus cosas en orden, el que tuviera pocas había facilitado la tarea. "Así que puedo echar un vistazo por la casa, bueno creo que podría recorrerla un poco." Pensó.
Salió de su habitación y prontamente se halló nuevamente en el hall principal. El segundo piso llamó su atención, posó su mano sobre el exquisito barandal de la escalera y comenzó a subir uno a uno los escalones.
Se encontró con el gran comedor, quedó perpleja, nunca había visto uno tan grande: "Una familia entera podría vivir aquí cómodamente." Luego notó una puerta que se encontraba en la pared lateral izquierdo, fue hacía ella...
Al abrirla ¡Bingo! Había encontrado la biblioteca más increíble y más grande de todas. No lo podía creer, era como una tienda. La recorrió entusiasmada y su alegría se triplicó cuando encontró la sección de geografía. Amaba los libros que hablaban sobre los distintos países, de sus distintas regiones, sus idiomas, su cultura, las distintas tradiciones, atlas mundiales con mapas, flora y fauna de cada región. Había llegado al cielo.
De repente lo vió: un gran atlas se asomada en uno de los estantes más altos. No pudo consigo misma. Trató de alcanzarlo y en el intento se le cayeron varios libros encima, cuando se agachó a recogerlos advirtió que no estaba sola:
-Tenga cuidado señorita, esos libros tiene más años que usted y definitivamente más tiempo en ésta casa, son irremplazables y muy valiosos.
Cat se giró rápidamente, su corazón comenzó a latir rápidamente, estaba muy nerviosa. Frente a ella estaba Mr. Arthur.
Era un hombre alto, muy apuesto, con unos hipnóticos pero intimidantes ojos azules. Su rostro era perfecto. Sus facciones parecían acompañar perfectamente a esos ojos, una nariz fina y larga, unos labios delgados pero carnosos. Los bordes de su rostro eran dominados por las líneas rectas pero al llegar a la barbilla se perdían en una sutil y delicada curva. Su cabello era n***o como la noche, corto, peinado hacía atrás. Tez blanca, tan europea. Parecía de espalda ancha y brazos tonificados pero sin llegar a ser exagerados; o por lo menos eso es lo que la silueta de su fino traje dejaba pensar.
-Yo..aah.. disculpe..no fue aah..lo..lo recogeré todo ahora- dijo Cat al instante.
-No se preocupe, por lo visto no pasó nada grave. Venga, la ayudo.
Cat vio como aquel hombre se acercaba hacia donde ella estaba.
-Asi que usted es la nueva mucama.
- Ah..si. Soy Cat, digo.. señorita Catrina Leone, mucho gusto.- Los nervios la harían explotar, no estaba cómoda, su rostro comenzó a ponerse colorado.
- ¿Se encuentra bien señorita? No sé la ve así.- Mr. Arthur hizo el ademán de querer llevar su mano hacia la frente de Cat para poder comprobar su temperatura. En ese instante el gesto de Cat cambio, una mirada de terror y miedo invadió sus ojos. Inconscientemente hizo un gesto de protección con los brazos. Mr. Arthur lo notó al instante y desistió, desvío su movimiento y recogió uno de los libros que se encontraba en el piso.
- Geografía ¿Eh? Cautivadora elección.
-Si… es que..me gusta mucho leer sobre los distintos lugares del mundo, los países.
Mr. Arthur sonrió.
-Interesante. Soy Mr. Arthur Wolf, por cierto.
Cat quedó atónita.
-¿Es Ud.?¿El Mr. Arthur que mencionó Ms. Smith? Ella dijo que usted no se hallaba aquí.
- La casa es muy grande, se confundió ¿Que pasa?¿Decepcionada?- inquirió Mr. Arthur con una sonrisa maliciosa. Mientras ambos seguían acomodando los libros.
-No..no.. es solo que… por su nombre y como se refería a usted Ms.Smith pensé que sería un viejo, digo..un anciano. Aunque..puede que si lo sea y solo disimule bien su edad..en estos días ya no se sabe..-dijo Cat con más soltura.
Mr. Arthur se sonrojo levemente y quedó algo desorientado.
-¿Realmente cree que soy un viejo?¿Que edad cree que tengo?
-Bueno no lo sé..-Dijo Cat mientras lo inspeccionaba- parece de unos..¿A ver?¡De unos 45 o 50 años!
-¿¡Queee!?¿¡De verdad me veo tan mal!?- Mr. Arthur se sorprendió, era la primera vez que alguien, sobre todo una mujer le decía algo así.
-¡Perdón, perdón!¡Puedo hacerlo mejor, déjeme pensar! Se ve como de unos 30 y...tantos..
Mr. Arthur carraspeó.
-Eso está mejor. Si, tengo 37 ¿De dónde sacó que tenía 50?- Mr. Arthur parecía un poco avergonzado por la situación.
-Disculpe, le prometo que no volverá a pasar.
-Desde luego que no.. ¿Y Ud. cuántos tiene?
-¿De cuántos parezco?- Se interesó Cat.
Mr. Arthur se giró para verla bien. Era una muchacha de apariencia sencilla y descuidada, sin maquillaje, de cara redonda y ojos grandes de color marrón claro que parecían mostrar una mirada triste constante. Tez más bien rosada. Su nariz y boca eran pequeñas, como de muñeca. Mejillas con pecas, lo que le daba una apariencia más infantil.
Definitivamente no era la clase de mujer que un hombre como él llamaría atractiva o sexy. Su cabello largo y ondulado color castaño rojizo caían por sus hombros y espalda guiando a los ojos de Mr. Arthur hacía un cuerpo muy llamativo, aunque estratégicamente bien escondido detrás de esas prendas de ropa varios talles más grande que llevaba puesta: Un suéter y una pollera hasta debajo de las rodillas.
-¿Y bien?- interrumpió Cat.
-Bueno.. claro está que se viste como mi abuela pero dudo que tenga su edad. Yo digo que Ud. debe tener entre unos 34 o 35 años.
Cat sonrió tristemente, tantos años en ese lugar habían hecho que su rostro y apariencia toda no solo se viera más descuidada sino que también aparentara más edad.
-Tengo 25- dijo por fin.
Mr. Arthur notó el repentino cambio en su rostro.
-Era una broma, solo quise vengarme por lo que dijo hace un rato de mí. Es obvio que aparenta estar en sus 20.- Dijo Mr. Arthur mirando aún costado y llevando si mano derecha hacia su nuca- En fin, no la distraigo más. Éste es el libro que quería ¿No es así?- continuó mientras le entregaba el atlas.
-¡Si, gracias!- dijo Cat con una gran sonrisa.
-Cuidelo bien y cuando ya no lo use devuelvalo a su lugar¿Si?
-Si, de acuer..
-¡Mr. Arthur!¡Estaba aquí!¡No sabe cuánto tiempo lo estuve buscando!- interrumpió una mujer que entraba por la puerta, era Andrea, otras de las mucamas.
-Pues ya me encontró.
-Ms. Smith está como loca buscándolo para consultarle unas cosas.
-Dile que falleci repentinamente.
-¡Mr. Arthur no sea así! Sabe que Ms. Smith lo aprecia mucho.
-Avisle que ahí voy a su encuentro.
-Entendido- dijo Andrea y se retiró.
Mr. Arthur se giró para ver a Cat que había presenciado toda la escena mientras abrazaba el atlas.
-Bueno, me solicitan en otro lado. La veo después. Que disfrute el libro. Nos estaremos cruzando por la casa.
-Si, gracias. Hasta pronto.- Exclamó Cat.
Abrazó con más fuerza el libro, lo abrió y se sentó en uno de los sillones dispuesta a leerlo. Estaba lista para recibir optimistamente su nueva vida.