Había transcurrido casi un mes desde su llegada a la casa, ese día había sido particularmente aburrido, no solo no pudo hablar con Mr. Arthur sino que Ms. Smith estuvo particularmente pesada debido a que Rudolf se había lastimado, por ese motivo tampoco pudo hablar mucho con Andy y Darwin, ellos habían tenido que dividirse las tareas del pobre anciano mayordomo, que yacía en la cama de su habitación con el pie quebrado.
Ya era de noche y se encontraba en su cama cómodamente acostada, en compañía de un libro que Mr. Arthur le había prestado de su biblioteca personal, cuando la atacó la sed. Se puso de pie y camino a la cocina cuándo sintió abrirse la puerta de entrada de la casa, acto seguido un gran golpe, como si un objeto pesado hubiese dado de lleno contra el piso y luego un quejido de dolor.
“Debe ser el pobre señor Rudolf, a lo mejor quiso salir a tomar aire y se cayó, mejor voy a ayudarlo.” - Pensó Cat decidida.
Al llegar allí y prender una de las luces descubrió para su sorpresa que no se trataba de Rudolf sino de Mr. Arthur. Tirado en el piso, incapaz de pararse, se notaba un tanto ebrio, con el cabello revuelto, la camisa salida y la corbata mal ajustada. Cat no daba crédito a lo que veía: el siempre perfecto Mr. Arthur podía ser un ser humano.
- ¿Se encuentra bien, Mr. Arthur?
-... bgsi..bsi.. bsquiebro debcir que bsi -Balbuseba de manera incomprensible Mr. Arthur.
-¿Puede ponerse de pie? ¿Quiere que mejor llame a Ms. Smith? Mejor voy por ella, aguarde -Antes de que Cat pudiese ponerse en pie Mr. Arthur la tomó del brazo y la frenó.
-No, bsi bme ayuda bpuedo bsolo. No bllame a Ms. Smib, seria bmas problematico. -Mr. Arthur parecía querer recobrar la compostura luego de la contusión del golpe.
- Está bien, lo ayudare a ponerse de pie Mr. Arthur pero necesito que usted también colabore conmigo ¿De acuerdo?
Mr. Arthur asintió.
-Uno, dos.. tres, arriba.- Cat hizo fuerza y logró ponerlo en pie, acto seguido pasó uno de los brazos de Mr. Arthur por sus hombros y ella le ayudó a darle estabilidad pasando el otro por su espalda sujetándolo de la cintura.
En cualquier otra situación esto le habría dado vergüenza y hasta, quizá, un poco de miedo. No era muy afecta a que las personas, sobre todo hombres, invadieran su espacio personal.
-Su habitación está arriba, tendremos que subir con cuidado.
-No. La habitación que se encuentra a la par de la suya está vacía, lléveme ahí- dijo mientras se agarraba la cabeza con la mano libre y recuperaba aún más su compostura, aunque los mareos a causa del alcohol todavía permanecían.
- Lo llevaré a mi cuarto, señor, el cuarto que usted menciona está sin preparar.
Mr. Arthur asintió, no quiso discutir, su cabeza daba vueltas.
-Por favor Mr. Arthur, sé que debe ser difícil mantenerse en ese estado, pero por favor colabore, está muy pesado para que pueda cargarlo yo sola, aun estando a escasos metros de la habitación.- se quejó Cat haciendo fuerza mientras trataba de moverlo, inútilmente.
Mr. Arthur se ruborizó frente a tal pedido, era la primera vez que una mujer lo hallaba con la guardia tan baja y aun así no podía hacer mucho debido al mareo.
-Mmm realmente me disculpo por este lamentable papel que estoy haciendo.
-¿Cuál papel? ¿El de un ser humano que no sabe cómo lidiar con el estrés y la frustración? No se preocupe, ese papel es más normal de lo que usted cree.
Mr. Arthur volvió a sonrojarse, definitivamente Catrina Leone era mucho más de lo que aparentaba.
Por fin llegaron, a duras penas, al cuarto de Cat. Esta abrió la puerta y acomodó a Mr. Arthur en su cama, este se desplomó como lo había hecho unos minutos atrás en la entrada.
-Aah mi cabeza, siento como si me hubiese partido un rayo- se quejaba Mr. Arthur.
- Vamos señor, no exagere. Sospecho que no es la primera vez que bebe en exceso, mucho menos que llega en este estado a su casa.
-¿Por qué lo asume señorita Leone?
- Ya tenía previsto de antemano dormir en una de las piezas de servicio y además no quiso que llamase a Ms. Smith...Es obvio que confrontarla a ella le aterra más que la resaca que tendrá mañana.
Mr. Arthur carraspeo y haciendo un gesto de incomodidad con su cara un roja se defendió- Ms. Smith no me aterra - Cat lo miró incrédula- es muy terrible de su parte que crea algo así señorita Leone… Pero no es menos cierto que a veces Ms. Smith puede ser algo..
-¿Mandona, insoportable, pesada?
- Particular, pero si, todas las anteriores también.
Cat dejó escapar una risita y Mr. Arthur no pudo evitar no quedar algo prendido de la misma. De una forma u otra Catrina siempre lograba desestabilizarlo, más de lo que a él le gustaría.
-Bueno Mr. Arthur, lo dejo. Voy a preparar la otra habitación para dormir allí, que tenga buenas noches.
-No.- Se apresuró Mr. Arthur mientras la tomaba de la muñeca- Aun no me siento del todo bien, aun no me siento yo mismo…- En efecto Mr. Arthur se encontraba con la cara un tanto roja, había comenzado a respirar un tanto agitado. Cat se aproximó cerca de él para medir su temperatura pues temía que fuese fiebre, en ese momento Mr. Arthur la rodeó con sus brazos y la atrajo hacia él.
-..Mr. Arthur ¿Que está..-
-Si le incomoda puedo parar-
En ese momento el corazón de Cat comenzó a latir a toda prisa y su cara se puso roja.
-Nn.. No es eso..-
-Entonces solo por esta noche déjame calmar mi sed, trate de evitarlo pero ya me es inútil resistir.
Cat lo miró, había algo en la mirada de Mr. Arthur, esta vez era diferente a las demás ¿Sería por la noche? ¿El alcohol? ¿La situación? ¿O sería que su cuerpo ya no podía negar el deseo?
Sea cual fuese la verdadera razón, Cat eligió no pensar, cerrar los ojos y dejarse llevar.
Mr. Arthur la envolvió en su brazos y la besó de una manera dulce pero cargada de lujuria, sus labios aún sabían a licor y su cuerpo estaba caliente. Cat no puso resistencia y se volvió dócil. Su respiración, al igual que su corazón, se aceleró rápidamente; Mr. Arthur lo notó enseguida y comenzó a explorar el cuerpo de Cat con sus manos, un territorio antes desconocido para él. Podía sentir como con cada caricia ella se retorcía mas y mas al tiempo que sus gemidos se prolongaban e iban en aumento, esto le gustaba, sentía que podía dominarla y eso lo excitaba. Los besos continuaron por el cuello de Cat al tiempo que él le desabrochaba la camisa del pijama y comenzaba a acariciarle los senos. Había deducido, gracias al uniforme, que tenían un buen tamaño; pero al verlos ahí, tan de cerca, sin filtros, pudo corroborar no solo eso sino que, además, tenían la forma perfecta y eran de una tez rosada, suaves.
En ese instante supo que no podía volver atrás, se sacó la corbata y la camisa con tal velocidad que algunos botones salieron volando en el proceso y Cat pudo ver un cuerpo fornido, marcado, sin llegar a ser exagerado, con hombros anchos y brazos fuertes, perfecto. Solo tenía la luz cálida de su velador para iluminarla y solo eso era suficiente. Mr. Arthur se aproximó a ella como un depredador a su presa y continuó besándola, con besos violentos pero exquisitos.El ambiente en la habitación comenzó a sofocarse, Cat sintió calor y él le saco los pantalones del pijama.
-Que hermosa ropa interior trae señorita Leone- exclamó con una sonrisa lujuriosa, refiriéndose a las bragas negras de Cat- lastima que ya no las va a necesitar- dicho esto se las arrancó sin contemplación y comenzó a introducir sus dedos por la v****a de Cat, quien gemía y se retorcía aún más.
- Mire eso, ya esta toda mojada y eso que recién empezamos...
-Aahhgg.. pe.. perdón.. aahhgg- gimió Cat
Y ésto calentó aun mas Mr. Arthur, quien comenzó a mover sus dedos con más velocidad y fuerza, los gritos de Cat aumentaban mientras ella inútilmente trataba de taparse la boca para no ser escuchada.
- Es inútil, es hermoso cuando grita, déjelo salir. Esta mansión es vieja, sus paredes son anchas, nadie oirá- Mr. Arthur procedió a sacarse los pantalones y la ropa interior. Fue ahí cuando Cat lo vio.. Era enorme, erguido, duro, lubricado. “Si entra en mi me romperá… pero eso quiero. Quiero tocarlo, quiero sentirlo”- pensó. En ese instante lo tomó con sus manos y comenzó a masajearlo, fue ahí cuando miró a Mr. Arthur y lo vió hacer una expresión de vergüenza y placer, una expresión que ella jamás le había visto hacer, pero que quería seguir viendo. Mr. Arthur comenzó a gemir de placer y a transpirar. Sus respiraciones, agitadas, se volvieron una. Y él retomó el control, puso a Cat boca abajo y luego procedió a introducirse dentro de ella. Cat gritó. Comenzaron a moverse al mismo ritmo, cada vez más rápido, cada vez más agitado, cada vez sensual. Luego la puso como un perrito, la tomó de sus caderas y comenzó a moverla con más fuerza. Cat sentía que se quebraría, pero esa sola idea la excitaba aún más, comenzó a jadear, mientras sus pechos se movían al ritmo de sus caderas y podía sentir el duro pene de Mr. Arthur golpeando en su interior. Era el dolor más hermoso que ella jamás hubiese sentido, no quería que acabara nunca.
-Aahhgg yy..yya nno.. ya no puedo.. aguantarlo mas aagghh- atinó a decir Mr. Arthur. Giró a Cat y la puso boca arriba, volvió a entrar en ella, en la posición del misionero, y comenzó a moverse aun mas rápido, de manera mas violenta, aprisionó las manos de Cat con una de las suyas, ella gimió y continuaron moviéndose lascivamente. Fue ahí cuando el cuerpo de Cat se estremeció por completo y lanzó un grito mezclado con gemido, era el orgasmo más delicioso que había tenido en años. Sintió su vientre mancharse de algo cálido, Mr. Arthur había logrado sacarlo a tiempo y venirse afuera de ella.
-Aaah.. dis..disculpe..aah- dijo algo agitado.
-Aah nn..nno.. no se preocupe,aah ahh no me molesta…- dijo Cat con voz dulce y jadeante.
Mr. Arthur la miró y procedió a besarla, ella le correspondió.
Luego de limpiar a Cat, fue a la cocina y volvió con una gran jarra de agua y un pedazo de pan, la encontró recostada en la cama, tapada, alumbrada solo por el velador, mirando a un punto fijo en la inmensidad de la nada, como si pensara en algo muy importante o en alguien.
-Señorita Leone..- Cat se volteo- traje algo para pasar la sed y el hambre- dijo mostrando una media sonrisa.
Cat sonrió- ¿No pensó en vestirse antes de salir a la cocina?
- Es mi casa, además es tarde ¿Quien me vería?
Cat rió. Comieron y bebieron en silencio, luego de eso se fueron a dormir.
A la mañana siguiente cuando Cat despertó Mr. Arthur ya no estaba allí. Todo parecía haber sido un sueño, y podría haber creído eso de no ser que bajo las sábanas ella estaba desnuda.
***
No vio a Mr. Arthur en la siguiente semana, ni siquiera en el horario del desayuno, lo cual puso a Cat un poco triste ¿Acaso comenzaba a extrañarlo? En sus momentos de ocio no hacía más que revivir cada paso de aquella noche y con cada pantallazo de recuerdo su cuerpo se sentía cada vez más y más caliente. Los libros ya no podían entretenerla o distraerla como siempre, su cuerpo sentía una ausencia y ella lo sabía.
Esa jornada comenzó normal, ya se había hecho a la idea de que esa mañana tampoco vería a Mr. Arthur así que se tomó su tiempo para cambiarse y prepararse, de pronto fue interrumpida por un fuerte ruido en la puerta de su habitación ¡PUM, PUM, PUM!
-¡Señorita Leone ¿Que hora se piensa que es?! - Los fuertes gritos de Ms. Smith hacían que fuese imposible confundirla- ¡Termine de cambiarse de una vez y diríjase inmediatamente a desayunar! ¡De prisa! ¡Luego debe llevarle el desayuno a Mr. Arthur!
El corazón de Cat comenzó a latir a toda velocidad al escuchar lo último, “Él está aquí ¡Está aquí!” - Fue todo lo que Cat atinó a pensar antes de poder contestar algo.
-¿¡ME OYÓ!? ¿¡ SEÑORITA LEONE!? - grito aún mas furiosa Ms. Smith
- Ss.. ¡Si!- Respondió Cat finalmente .
Una vez en la cocina mientras Cat desayunaba, Darwin comenzó a decir en lo que preparaba el desayuno para Mr. Arthur:
-¿Y ahora a este que mosca le picó?
-¿ A qué te refieres?- se interesó Cat
- Dices eso porque aun no lo has visto - comenzó Andy- desaparece durante una semana sin decir nada y de repente anoche nos llamó muy tarde en la madrugada para que lo fuésemos a buscar al aeropuerto.
- No sabía que se había ido de la ciudad... - comentó Cat un tanto triste de no estar al tanto de las novedades.
- Nosotros tampoco Cat- Continuo Darwin
- Estaba hecho un desastre y con un visible mal humor y a juzgar por la forma en la que Ms. Smith te gritó sospecho que sigue así.
- Cat mi consejo es que cuando vayas a dejarle el desayuno seas lo más rápida posible y no hagas contacto visual con él.
Cat asintió de manera obediente, si estaba molesto entonces lo más conveniente era no provocarlo más.
Una vez parada frente a la puerta de su despacho tocó suavemente la puerta, su corazón latía muy fuerte y se sentía más torpe de lo normal.
-Pase.- Se escuchó desde adentro, Cat entro.
- Bb.. Buenos días..- dijo Cat tímidamente y mirando al piso.
- Buenos días señorita Leone- contestó Mr. Arthur.
Cat levantó la vista y vió que dos profundos ojos azules la devoraban de arriba a abajo. Dejó el desayuno sobre el escritorio.
- Ss si mme dis disculpa Mr. Arthur procedo a.. a retirarme- Cat tenía la cara roja, se notaba visiblemente nerviosa y sentía que el corazón se le saldría del cuerpo.
Se giró para salir de allí pero fue detenida por Mr. Arthur quien la sostenía de la muñeca como aquella noche.
-Aguarde un momento señorita Leone, no nos hemos visto en una semana, no he tenido la oportunidad de hablar con usted- Mr. Arthur la miraba fijamente, esbozaba una sonrisa segura y algo lujuriosa, el corazón de Cat aumentó su velocidad por mil.
-Yo.. aah… - Cat parecía una presa preparándose a ser devorada.
- ¿Tiene un minuto para que hablemos?- continuo Mr. Arthur que aun no la soltaba
- Ees qu.. es que.. yo.. Ms. Smith, ella..-
- No se preocupe, ella no vendrá, tampoco le reprochará que se quede aquí unos minutos de más. Ya solucione eso, puede estar tranquila. Dicho esto ¿Me acompaña a desayunar? - Mr. Arthur la condujo hasta una de las sillas frente a su escritorio y se la ofreció, Cat se sentó.
- Aa Aún no termino el libro que me prestó - quiso comenzar Cat, para no sentirse tan nerviosa- pero.. la historia me está gustando mucho y yo creo que..
-Señorita Leone - la interrumpió Mr. Arthur- seré directo porque continuar con esta situación me es imposible.
Cat se asustó.
-Quiero pedirle perdón por lo ocurrido la otra noche. Yo no soy así. La mujer con la que acordé cenar me avisó a último momento que no podría asistir a nuestro encuentro, bebí de más y llegué aquí enojado y frustrado. Sé que no es excusa para mi comportamiento pero me parecía que lo más correcto es que usted lo supiera.
-Nn..No ss. se preocupe señor, no se tiene que disculpar..- dijo Cat mirando al suelo, con la cara colorada y arrugando el borde de la falda de su uniforme con los dedos para poder canalizar los nervios.
Mr. Arthur no pudo evitar mirarla con una mirada hambrienta.
-Ninguno de los dos puede negar lo que pasó esa noche...no se preocupe que nadie más lo sabe. Y creo que tampoco podemos negar que la pasamos bien ¿No lo cree así señorita Leone?
-... Aah yo..aah- Cat realmente estaba muy nerviosa.
- Es por eso que quiero hacerle una propuesta, quizá le resulte algo imprudente o indecente. Pero le sugiero que antes de responder lo medite bien.
Cat levantó la vista para escuchar lo que Mr. Arthur tenía para decir.
-De alguna forma nuestros cuerpos se atraen, eso es evidente. Y no es la primera vez que hago planes para encontrarme con una dama y que esta me cancele a último minuto.
Cat continuó mirándolo en silencio.
-Es por este motivo que quiero ofrecerle otro trabajo dentro de esta casa… como mi sirviente personal.
-¿Disculpe? - interpeló Cat deduciendo hacia donde iba esto pero queriendo corroborarlo.
- Lo que quiero decir, señorita Catrina Leone, es que quiero contratar sus servicios sexuales, su compañía y la de su cuerpo en las noches que me encuentre solo.
- Como una prostituta.
- Le pagaré el doble del sueldo que percibe en este momento. Si se niega no habrá represalias, continuará con su trabajo como hasta ahora. He notado que es muy cautelosa con el sexo masculino así que esta bien si se niega, no voy a obligar..
- Acepto- dijo decidida Cat, finalmente.
- ¿Está segura? Le dije que no tenía que responderme inmediatamente, tómese unos días para pensarlo bien.
- Dije que acepto- volvió a repetir Cat, con una mirada seria.
Mr. Arthur comenzaba a disfrutar las distintas miradas que Catrina Leone tenía para ofrecerle, cómo a pesar de su timidez era valiente y sarcástica.
- Perfecto, trato hecho- Mr. Arthur le entregó una sonrisa pícara al tiempo que estiraba su mano a modo de cerrar el trato. Cat estiró su brazo para poder concretar el saludo y al sentir el contacto con la mano de Mr. Arthur su corazón se aceleró de vuelta.- Vaya ahora a concretar sus tareas, cuando acabe su turno busqueme, yo estaré aquí en la casa todo el día, y le explicaré cómo procederemos.
Cat hizo un saludo y se retiró, al encontrarse sola, al otro lado de la puerta se preguntó para sí misma “¿Que acabo de hacer? ¿Por qué acepté?”, pero al terminar de pensar eso su mente trajo al presente los recuerdos de aquella noche, Cat se estremeció y su cuerpo se puso un poco caliente “Solo espero poder resistirlo.” Nunca, desde que trabajaba allí, había deseado tanto que el final de su jornada llegase pronto.