Javier Me despierto con los primeros rayos de sol en el rostro. Miro la hora en el reloj de mi muñeca y calculo el tiempo para llegar exactamente a las 14 a buscar a Lorena. Tengo varios pendientes en la oficina, pero si los termino para el mediodía nadie notará mi ausencia cuando me retire. Preparo todo y subo los bolsos al baúl del auto para terminar la jornada laboral y seguir camino directo hacia el Complejo. -Nunca te vi trabajar tan concentrado, ¿seguro que estas bien? –Pregunta Pablo, mi compañero, mientras se recuesta en el marco de la puerta. -Tengo que salir al mediodía así que más me vale dejar todo en orden antes. Tu papá no da tregua. –Contesto con la familiaridad que caracteriza nuestra relación. -¿Dónde vas? –Increpa mi amigo intrigado, mientras se sienta en la silla d

