Lorena Me encuentro sentada en el pequeño café, donde espero a Camila. La ansiedad por esta conversación me tiene preocupada hace tiempo. Mi mirada se desvía inconscientemente a la selección de licores, expuesta tras el mostrador del lugar, y se instala en mi mente la idea de que un solo trago, que me ayude a superar estos nervios, no sería tan mala opción. -Hola Lorena. –Escucho decir a la mujer que esperaba, que me mira con una mezcla de culpa y compasión. Respiro hondo, intentando no enojarme por un pasado que poco a poco estoy dejando atrás. -Hola Camila. Gracias por venir. –Digo con tono tranquilo. Ella se sienta e inmediatamente comienza a hablar, expresando que nunca quiso lastimarme y que no está orgullosa de cómo manejaron las cosas ella e Ignacio. Es obvio, ¿Cómo podría no

